Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 11: NOCHE CÁLIDA Y SORPRESA

Amenadiel, Rial y yo estábamos en silencio, el padre aún no salía de la habitación de Rinne, pasaron unos minutos y recién sale.
– Por el momento está descansando. – El padre nos dice con una cara apagada. – Es un Dios de la muerte, pero en su estado mortal, este clima lo afectó mucho, recién la fiebre se le ha bajado, pero me temo que le volverá a subir. – Todos quedamos en silencio. Pasó una hora, el padre está en la cocina preparando chocolate caliente y galletas, Amenadiel, Rial y yo estábamos en la sala.
– No te ves linda con esa cara, Alexa. – Amenadiel me lo dice preocupado.
– Es que… me sorprende que esto le suceda a Rinne, es un Dios de la muerte, un ser que no pertenece a este mundo.
– Pero tiene la misión de estarlo, en forma humana. – Me lo aclara. – Mientras estemos así, incluso yo puedo terminar igual. – Otra vez en silencio, de pronto se me viene a la mente algo.
– Amenadiel… ¿Puedes usar tus poderes curativos? Eres un arcángel, debes tener poderes curativos.
– ¿Eh? – Amenadiel lo dice con miedo. – No solo yo, Rinne también los tiene, incluso tú.
– ¿Entonces por qué no se cura? – Lo digo confundida.
– Nuestros poderes, incluso los de curación, no son tan fuertes como cuando somos arcángeles.
– No entiendo.
– Te lo explicaré: Mientras tengamos esta forma mortal, nuestros poderes no son tan fuertes, recuerda que los arcángeles tenemos poderes que no podemos usarlos en este mundo, ya que podría provocar pánico… – No termina de explicar, porque yo le corto.
– Pero un Dios de la muerte sí puede hacerlo.
– Claro que sí, pero ha Rinne le afecto mucho y es humano, por ahora su poder curativo funciona lentamente, como un ser humano... Los Dioses de la muerte no tienen los mismos poderes de un arcángel, además, los ataques de los demonios no nos afectaban tanto… no como ahora. – Entiendo.
– Ella dijo que era nueva en esto, eso quiere decir que… – Sé la respuesta. – ¿Están naciendo nuevos demonios?
– Eso parece, nunca había visto a esa mujer, las clases aumentaron en estos años.
– ¿Clases? – No entiendo. – ¿Los demonios se clasifican en clases?
– Cuando Rinne se recupere, te lo explicaremos detalladamente.
– De acuerdo… – Volvemos a estar callados, hasta que hablo nuevamente. – Pero… ¿Puedes usar algo de tus poderes curativos ahora?
– … – Se pone a pensar. – Somos mortales, pero nuestros poderes aún podemos usarlos en poca cantidad… digamos que sí puedo usar para curar.
– ¡¿Entonces por qué no le ayudas?!
– ¿Tú crees que él se dejará? Ese gólem lo debilitó mucho, Rinne peleó como humano y no como Dios de la muerte.
– Yo lo obligaré a que acepte ayuda. – Amenadiel me mira con sorpresa.
– Inténtalo. Si lo haces, te invitaré cualquier cosa.
– ¿Puede ser Pie de manzana? – Lo veo con ojos deseosos.
– ¡Claro! – Lo dice con una sonrisa.
– ¡Acepto…! – Me voy corriendo con Rial a la habitación de Rinne a tratar de convencerlo, pero cuando llego, mis ganas se desvanecen, me arrepiento de aceptar eso.
Vamos… tranquila… solo debo convencerlo… – Toco la puerta… nadie responde, vuelvo a tocar la puerta y nuevamente nadie responde. – ¿Estará dormido? – Toco la puerta más fuerte, nadie responde. – Si él no abre, entonces yo lo haré. – Entro sin importarme nada y veo a Rinne echado en la cama, respirando pesadamente.

 

Rinne respira pesadamente, lo que le hizo el gólem lo afectó mucho, incluso su poder de sanación trabajaba lento. Él empieza a soñar, a recordar antes de todo esto, a recordar cuando antes hacía su trabajo normalmente, solo ayudando almas y también, recordar a esa persona, esa hermosa chica que siempre iba a donde estaba él, la bella y fuerte arcángel que conocía muy bien y quien extrañaba con tristeza.

Están en un lugar lleno de flores blancas, él estaba ahí, no entendía por qué, voltea y ve una figura parada al fondo, esta figura se va viendo mejor y la reconoce.


– ¿Angel? – Rinne la reconoce, ella está volteada. – Angel. – Rinne camina hacia ella, aún sigue volteada. – Oye, no me des la espalda de esa forma. – Rinne se detiene detrás de ella. – Voltéate. – No recibe respuesta.
– No has cambiado en nada. – Finalmente habla. – Sigues siendo el mismo Shinigami de ese entonces. – Lo decía con una sonrisa que Rinne no podía ver.
– Pero tú sí lo hiciste. – Rinne lo decía con amargura. – Reencarnaste en otra persona que es muy diferente a ti. – Cierra los ojos. – Reencarnaste en esa forma humana que tú antes hacías… incluso pienso que Alexa no es tu reencarnación, no eres tú.
– Cuando uno reencarna, no recuerda su pasado, por ende, debe comenzar de nuevo una nueva vida. En mi caso, mi reencarnación fue imperfecta, no era necesario que entres en mis sueños y mostrar mi pasado.
– Pero… pero… – Rinne baja la cabeza con amargura. – No habrías reencarnado, si yo hubiera hecho algo por ti en ese momento. – Cae de rodillas con fuerza.
– Pero… me buscaste otra vez… – Rinne alza la cabeza. – Acéptame como soy ahora, así como te acepté. – Rinne abre más los ojos, alza su brazo como si quisiera tocar algo, se para lentamente mientras mira a Angel desvanecerse. – ¡Oye, espera! – Angel y ese lugar desaparece, convirtiéndose en su habitación, él está sentado aún con el brazo alzado. Reacciona y mira que Alexa está frente a él con una sopa caliente.

Vi que Rinne estaba dormido y aún con la respiración pesada, me preocupó mucho, de pronto se me ocurre una idea: Prepararle algo caliente. Fui a la cocina, el chocolate aún no está listo, tampoco las galletas.
– ¿Qué podemos hacer para papá, Rial? – Rial y yo nos miramos por unos segundos, entonces recuerdo que Amenadiel dijo que había un libro de recetas. – Padre, un favor.
– ¿Qué sucede?
– Me podría prestar su libro de recetas, quisiera… prepararle algo a Rinne, algo caliente. – El padre Rime mira con una sonrisa que me da miedo.
– Toma, este es. – Me lo da, lo pongo en la mesa y empiezo a ver qué puedo prepararle. Sigo pasando hoja tras hoja, hasta que encuentro una sopa a base de gallina.
– Será este. – El padre me da espacio para que cocine, llevo a Rial a su coche por un rato y le digo a Amenadiel que la cuide un rato, él acepta y comienzo a trabajar. Pasaron 20 minutos y la sopa está lista, mientras voy acercándome, escucho susurros que salen de su habitación, abro la puerta y me acerco lentamente, puedo escuchar lo que habla.
– Reencarnaste en otra persona que es muy diferente a ti. – Alexa se sorprende de lo que dice. – Reencarnaste en esa forma humana que tú antes hacías… incluso pienso que Alexa no es tu reencarnación, no eres tú. – Después de escuchar eso, me siento mal y a la vez enojada. Rinne extraña mucho a Angel, eso ya lo sé, pero no tiene derecho de compararme con ella, Angel es Angel y yo soy yo. Lo seguía escuchando, de pronto empezó a levantar su brazo queriendo tomar algo. – ¡Oye, espera! – Rinne se sienta aún con el brazo levantado.
– Oye, nadie te dijo que entraras. – Rápidamente contestó bajando el brazo.
– Despertaste a buena hora, te traje sopa. – Lo pongo en su mesa que está al costado de su cama. – Ya vengo. – Me voy rápidamente por unos segundos y vuelvo con Rial. – También quería verte. – Dejo a Rial en su cama. – Come antes de que se enfríe. – Le doy la sopa y me siento en su cama.
– ¿Por qué haces esto? – Me lo pregunta seriamente.
– Sé que tus poderes curativos están sanándote lentamente por esos gólems, además de que peleaste en forma humana, no te convertiste en un Shinigami por completo.
– Aunque me convierta en Shinigami, seguirá. Los seres del otro mundo también somos dañados por los poderes de los demonios, pero esto nunca me había pasado.
– ¿Tus heridas sanaban más rápido?
– Correcto. Me sorprende que ahora nazcan nuevos demonios, esa mujer llamada Arisa nunca la había visto, a pesar de ser clase baja es fuerte.
– Ya veo, Amenadiel me dijo que contigo me iban a explicar sobre las clasificación de os demonios. – Rinne voltea a verme. – No sabía que incluso los demonios tienen clases sociales. – Me rio un poco. – ¿No vas a comer? – Rinne mira la sopa con desprecio. – Lo preparé yo. – Me mira de reojo y lo prueba. – ¿Qué tal? – Le digo con gracia.
– No está mal. – Sigue y sigue comiendo, Rial nos mira y quiere que la cargue.
– Mira Rial, tu papá está comiendo. – Lo digo con una sonrisa. – Rinne ¿Por qué no dejas que Amenadiel te ayude a sanar más rápido?
– No lo haré. Yo mismo me sanaré, no estoy apurado… – Comienza a toser fuertemente y para.
– Ya vez, este clima es horrible, déjate curar.
– No. – Muy rápido contesta.
– Rial, dile que se deje curar. – Le acerco a Rinne y él se aleja un poco. Rial extiende los brazos, creo que quiere que Rinne la cargue. – Quieres que tú la cargues ahora, desde que nació no lo hiciste. – Rial muestra esa sonrisa que adoro mucho.
– De acuerdo. – Acepta a regañadientes.
– ¿Lo ves? No es tan malo. – Rinne acerca más a Rial a su pecho y ella lo abraza. – Que linda es Rial. – Acaricio su cabeza y de pronto comienza a brillar tan fuerte que me obliga a cerrar los ojos mientras retiro mi mano. – ¡¿Qué… pasa?! – Ese brillo dura poco tiempo y desaparece, dejando a Rial dormida en el pecho de Rinne.
– ¿Qué fue todo eso? – Rinne está muy sorprendido, al igual que yo.
– No lo sé, pero no hubo un cambio en Rial. – Lo confirmo después de ver a Rial. – ¡Verdad! El padre estaba haciendo chocolate caliente, te traeré un poco. – Voy corriendo y llevo dos tazas. – Toma. – Le entrego una. – ¡Qué rico! – Lo digo después de probarlo. – Queda muy bien con este clima ¿No? – Él solo mueve un poco la cabeza en señal de sí. Terminamos, llevo y lavo los vasos y el plato, me voy a mi habitación a ponerme un pijama y vuelvo a donde está Rial, ya es muy tarde. – Bueno, te dejaré descansar. – Lo digo mientras intento cargar a Rial, pero solo hice un movimiento y ella se quejó. – ¿Eh? – Vuelvo a hacer lo mismo y recibo la misma respuesta. – Creo que no se quiere despegar de ti.
– Eso parece. – Rinne también trata de moverla, pero Rial se queja.
– Si la muevo con fuerza, se despertará y yo madrugaré. – Lo digo quejándome, no quiero madrugar. – Dormirá contigo esta noche.
– No hay otra opción.
– ¿Cómo te sientes? – Lo toco la frente y está normal. – ¿La fiebre bajó?
– Puedo respirar normal ahora, además me siento bien. – Nos quedamos callados y después.
– ¡¿Qué?! – Me sorprendo. – ¿Tu poder de curación tan rápido funcionó?
– Yo también no entiendo, me siento bien después de que Rial empezó a brillar. – Ahora ambos quedamos sin palabras y miramos a Rial. – Me sentía bien y me olvidé decirlo.
– Entonces, fue Rial quien te curó. – Muestro una sonrisa hacia Rial. – Esto quiere decir que Rial tiene poderes curativos.
– Así es. – Ambos miramos a Rial. – ¿Te vas?
– No lo sé, si te la dejo aquí, tal vez despierte o algo y eso te puede molestar… ¡Ya sé! Puedo quedarme a dormir aquí, traeré una frazada y dormiré en la silla de tu escritorio, una vez lo hice cuando Sasha también se enfermó, me preocupó mucho y decidí dormir en una silla también.
– De solo escucharlo, parece incómodo. Duérmete mejor aquí. – Me señala en su cama y me sonrojo un poco.
– Pervertido. – Él se enoja.
– ¡Claro que no! No hay otro lugar donde puedas dormir, hará más frío en la madrugada. – No me queda otra opción.
– De acuerdo, pero no se te ocurra hacer algo. – Lo digo mientras apago la luz.
– No digas tonterías. – Rinne me da espacio y se echa lentamente por Rial, me echo en la cama y le ayudo a colocar a Rial también en la cama, ella al medio. – Buenas noches. – Voltea hacia la pared y yo abrazo a Rial, a los pocos minutos me llega el sueño y antes de que duerma, coloco mi mano en el cuerpo de Rial.



_Katzuma_

Editado: 14.02.2020

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