Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 13: SUFRIMIENTO DE UN DEMONIO

– Arisa tratará de llevarse a Rial como sea, debemos evitar eso. – El padre nos guía a un armario con llave, él la abre y veo esa espada que Amenadiel lanzó hacia mí cuando estaban peleando con América, me había olvidado completamente de ella. – Ese día lo habías olvidado en el suelo. – El padre la saca y me la entrega. – Alexa, es hora de que luches contra esos seres en nombre de nuestro Señor. – Todos me miran con seriedad.
Esta era la espada de Angel. – La miro completamente.
– Mamá. – La voz de Rial Skadi me saca de mis pensamientos. – Tú puedes. – Me mira con una sonrisa.
– Sí, gracias… Rial Skadi. – Vuelvo a mirar la espada. – Pero… no sé cómo usarla.
– No te preocupes, hay algunos trucos para usar nuestros poderes sin que causen caos. – Me lo explica Amenadiel.
– ¡Y por qué no me lo dijiste antes! – Le reclamo, me lo dice en último momento.
– ¡Lo siento! – Junta las manos en señal de disculpa. – ¡Pensé que con el beso que te dio Rinne ya habías recordado esas cosas! – Me pongo nerviosa y sonrojada, en cambio Rinne se enoja y, no sé si es mi imaginación, pero siento que alrededor de él hay un aura negativa. – ¡Ah! – De inmediato se tapa la boca. – ¡Lo siento otra vez!
– Dejen de hablar, Arisa se está acercando. – El padre nos lo dice tranquilamente, pero con un aire alarmado. Amenadiel hace aparecer su espada, al igual Rinne con su guadaña. Todos vamos afuera y nos encontramos con la escena.
– Al fin decidieron salir. – Hay muchos gólems de hielo y Arisa está delante de ellos. – Esta vez será diferente, me llevaré a esa bebé al infierno. – Cuando estaba lista para lanzar una flecha de hielo, se percató de algo. – Espera... ¿Dónde está? – Skadi da un paso adelante.
– A quien quieres llevarte es a mí ¿Cierto? – Lo dice seriamente. – Pero no lo conseguirás. – Arisa pone una cara de ingenua.
– ¿Tú eres esa bebé? Has cambiado mucho.
– Ya lo sé, pero, de todas formas, no conseguirás llevarme.
– ¿Eso crees? – Lanza la flecha hacia arriba. – ¡FROZEN! – Es el mismo que lanzó ayer.
– Qué débil. – No sé qué hace Skadi, pero alza la mano y la nieve que estaba cayendo desaparece.
– ¡Qué hizo! – Arisa se sorprende y mira a Skadi. – ¡¿Qué demonios hiciste?!
– Increíble. – Me sorprendo de lo que hizo.
– E… Esto es imposible, los arcángeles no pueden usar sus poderes a la ligera en este mundo. – Lo decía sorprendida.
– Tú misma lo dijiste, solo los arcángeles, pero yo no soy una arcángel, tampoco un Diosa de la muerte. – Parece muy confiada. – Soy esa bebé que buscas, mi nombre es Rial, pero en este momento llámame Rial Skadi. – Nadie dice nada.
– ¡Katome! ¡Rolia! – Detrás de ella aparecen dos jóvenes, chica y chico, se parecen mucho, sus vestimentas son color verde oscuro de pies a cabeza y ambos tienen espadas. – ¡Vayan!
– ¡Sí! – Ambos responden y se abalanzan a Rinne y Amenadiel, son ágiles, pero Amenadiel y Rinne los son más, los gólems se van acercando, Skadi y el padre van contra ellos y los destruyen uno por uno, me percato que falta Arisa, miro por todos lado, no la veo.
– ¡MUERE… ANGEL! – Esa voz viene de arriba, miro rápidamente, Arisa usa su arco como espada, mis ojos se cierran con fuerza, esperando el ataque, pero mis brazos lo bloquean involuntariamente. – ¡Qué! – Abro los ojos y veo la escena, después la fuerza de mis brazos se va perdiendo, yo tengo el control ahora y me esfuerzo por mantenerlo. – Eres fuerte Angel, así que lo que me dijeron es verdad. – Ella se retira dando un salto hacia atrás. – Ahora mismo eres una simple mortal, pero recuperaste tus poderes. – Nos quedamos mirando y ella alza su brazo. – Dame a Rial Skadi y prometo no hacerte daño.
– Claro que no. – Me niego rotundamente.
– Dejaste de ser una arcángel cuando naciste, no podrás proteger a nadie, ni a ti misma. – Prepara una flecha de hielo. – Una vez más… Dame a esa niña, prometo no hacerte daño.
– ¡ANGEL, NO LE CREAS! – Amenadiel grita mientras pelea con Rolia.
– ¿Qué dices, Angel?
– Antes de responder, quiero preguntarte algo.
– Dilo rápido. – Está lista para disparar.
– ¿Por qué quieres llevarte a Rial? ¿Quién te mandó a hacerlo? – Mi pregunta puede parecer estúpida, pero a ella le sorprende y una gota de sudor veo caer de su frente. – ¿Por qué estás nerviosa? – Siento que el tiempo se detuviera a nuestro alrededor. – ¿Por qué… tienes miedo? – Veo que ella tiembla.
– ¡Comandante Arisa! ¡Debemos terminar con esto ya! – Katome lo dice mientras esquiva los ataques de Rinne, miro a Arisa y ella está temblando.
– ¡Comandante Arisa! – Lo dice Rolia.
– Arisa ¿Por qué tiemblas?
– ¡CÁLLATE! ¡SOLO DAME A ESA NIÑA DE UNA VEZ POR TODAS! – Lanza su flecha y es destruida por el padre y seguido de él viene Rial Skadi. – Tú otra vez.
– Responde a la pregunta, Arisa. – Rial se apega a mí.
– Cállate de una vez. – Prepara otra flecha, esta vez de fuego. – Los quemaré vivos.
– Por favor, Arisa, responde a mi pregunta. No sé por qué, pero no parece que tienes intención de atacarme. – En eso, Katome y Rolia dejan de pelear y se acercan rápidamente a Arisa.
– Si usted no puede hacerlo, nosotros lo haremos. – Después de que Rolia dijera eso, ambos se abalanzan a nosotros, pero no logran hacernos daño, ya que somos protegidos por un escudo creado por Rinne, se acerca junto a Amenadiel.
– Ustedes dos deben pelear contra nosotros. – Amenadiel empuña su espada.
– Comandante Arisa, termine con su trabajo rápidamente, si no lo hace, deberá asumir las consecuencias. – Lo que dice Katome pone más nerviosa a Arisa, ya que suena como una advertencia.
– De acuerdo, haré esto rápido. – Arisa suelta su arco y la cabeza que tiene en la punta comienza a botar de la boca hielo y este comienza a extenderse rápidamente.
– ¿Qué es esto? – Me preocupo. El hielo atraviesa el escudo y comienza a congelarnos poco a poco.
– Me gusta la nieve, pero no cuando esta quiere congelarnos. – Rial Skadi toca el suelo y el hielo que nos congelaba se detiene y regresa a la cabeza. – Mi habilidad es manipular el hielo, por eso no podrás hacernos nada. – Se levanta, Amenadiel y Rinne se nos acerca.
– Comandante, esto se acabó. – Rolia lo dice serio, pero suena más como una amenaza. Ambos voltean y comienzan a caminar.
– ¡Esperen! ¡Por favor! ¡Acabaré con ellos, se los juro, pero por favor, no se vayan! – Lo dice desesperada y con lágrimas mientras se arrodilla. – ¡Por favor!
– Arisa… – Rinne se pone adelante.
– ¿Qué sucede, Arisa? Es extraño que una comandante se arrodille y empiece a llorar. – Arisa voltea a vernos muy enojada.
– ¡CÁLLATE! ¡TÚ NO SABES NADA! ¡NINGUNO SABE NADA! – Sus palabras tenían tristeza.
– Comandante Arisa, se acabó. – Ambos se abalanzan sobre ella ¡Van a matarla!
 



_Katzuma_

Editado: 22.02.2020

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