Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 14: ¿CONVERTIR A UN DEMONIO EN HUMANO ES POSIBLE?

– Como te dije, yo era humana, hasta hace tres años… – Todos escuchan atentamente. – Mi madre murió cuando tenía cinco años en un accidente, desde ese entonces mi padre me crió con mucho amor para no sentir tristeza por esa pérdida. Cuando salía de vacaciones, él me llevaba de viaje a Australia y nos quedábamos días ahí, sobreviviendo con frutos silvestres y cazando animales en las noches frías. Me enseñaba técnicas para cazar fácilmente, usaba más el arco y flechas, era muy divertido y emocionante, pero un día, mientras nevaba con fuertes vientos, cazábamos a un jabalí y detrás de nosotros aparece un oso gigantesco, venía directamente a mí, pero mi padre evitó eso clavándole un cuchillo a la altura del corazón y antes de que caiga, este le muerde en el cuello y le suelta segundos después, el oso cae muerto y mi padre pierde el conocimiento y cae en coma. De Australia lo trasladaron aquí a Perú, yo nací en este país. Todos los días iba a visitarlo, esperando a que despierte durante 2 años. Llegando a casa, tomé un libro de la biblioteca que tenía y era uno de magia negra, por curiosidad lo revisaba y encontré uno de invocación demoníaca. – Todos se sorprenden. – Si invoco a un demonio, podía pedirle un favor a cambio de otro, en ese momento no se me pasó por la mente las consecuencias. Realicé el ritual tal cual lo decía el libro y de pronto este se quema y aparecen dos personas, eran Katome y Rolia, ambos me dijeron que cumplirán cualquier deseo mío a cambio de unirme a ellos.
– ¿Y lo aceptaste sin pensarlo dos veces?
– Así es, durante tres años estuve con ellos, pero aún no cumplían mi deseo, les dije hasta cuándo debo esperar y me dijeron que si cumplía un trabajo, al fin lo harían realidad.
– Ese trabajo era llevarte a Rial, después de que lo hicieras, ellos cumplirían el deseo de salvar a tu papá. – Arisa asiente la cabeza en señal de sí.
– Ya escuchamos tu historia, ahora la pregunta es ¿Qué harás? Ellos se fueron al otro mundo y parece que si vuelves allá, ellos no te darán una grata bienvenida.
– Correcto, cuando acepté a convertirme en un demonio, me llevaron a un lugar donde habían muchas almas avariciosas, ahí me dieron mis poderes, el puesto de “comandante” y mi clase social.
– Entiendo, pero… ¿Hay alguna manera de que vuelvas a ser humana?
– No lo sé.
– Oye Amenadiel ¿Tienes una idea? – Amenadiel se sorprende por la pregunta.
– Vimos a humanos convertirse en demonios, pero nunca hemos visto que un demonio se vuelva humano.
– Incluso los ángeles se pueden volver demonios. – Arisa lo dice sin mirar hacia atrás. – Además ¿Por qué quieres saberlo?
– ¿No quisieras volver a ser humana? – Arisa se sorprende. – Volverías a estar con tu padre y harías tu vida normal.
– Volver a ser humana ¿Eh? – De pronto, el arco que Arisa había soltado comienza a levitar y la cabeza brilla emitiendo energía maligna. Todos miran fijamente al arco y este de pronto toma forma de una muñera grande de madera y comienza a correr rápidamente.
– ¿A dónde va? – Miro a Arisa y veo que ella está temblando.
– Mi padre... ¡Mi padre! – Arisa se levanta rápidamente y asustada. – ¡Esa cosa… va directo a dónde está mi padre! – Habla con mucho miedo y me paro.
– ¿En qué hospital está tu padre?
– Es de la capital, no puedo quedarme más tiempo. – Arisa sale corriendo.
– ¡Padre! ¡Debemos ayudarla!
– ¿Hablas en serio? – Rinne lo dice secamente.
– Esa cosa no solo la atacará, también lo hará con su padre y posiblemente con las personas que estén ahí.
– Es cierto, todos suban al auto. – El padre nos lo dice y todos obedecemos, mientras el padre va conduciendo, vemos desde lejos a Arisa corriendo rápidamente ¡Parece una atleta profesional!
– ¡ARISA…! – Grito fuertemente, el padre acelera más y logra acercarse lo suficiente. – ¡Arisa, sube! – Abro la puerta para permitirle entrar.
– ¡No lo haré! ¡Ustedes son mis enemigos! ¡¿Por qué quieren ayudarme?!
– ¡Sube rápido! – Le tomo del brazo y la jalo hacia adentro, cerrando la puerta rápidamente.
– No te pedí ayuda, ni a ninguno de ustedes. – Nos lo dice a todos, adelante están sentados el padre y Amenadiel, detrás estábamos Rinne, Rial Skadi, Arisa y yo.
– Lo sé, pero tu padre corre peligro y las demás personas alrededor también, hasta que los derrotemos, no nos iremos. – Lo digo mirando a Arisa con entusiasmo y seguridad.
– Pero tú no sabes usar tus poderes por lo que he visto, serás un estorbo y un blanco fácil.
– Bueno… es cierto eso, pero al menos quiero ayudar en algo.
– Sí, mamá se va a esforzar mucho, ya lo verás. – Rial lo dice alegremente. – Yo también quiero ayudarte.
– ¿Tú? – Arisa la mira con ironía. – Traté de llevarte al infierno ¿Aun así quieres ayudarme?
– Sí, mamá no está molesta contigo, tampoco le hiciste daño y también eres una víctima más de los malos, por eso te ayudaré. – Arisa se sorprende.
– Puedo sentir una presencia maligna. – El padre lo dice mientras conduce. – Miren eso. – Todos nos acercamos hacia adelante y vemos a la muñeca corriendo a gran velocidad, voltea a vernos, se detiene y salta hacia nosotros, el padre retrocede y evita que este aplaste el auto. – ¡Por poco! Todos salgan. – Hacemos caso y todos nos ponemos en posición de guardia.
– Tengan cuidado, aún no sabemos qué poderes o habilidades tiene esa muñeca. – Es horrible, emite mucha energía maligna, pero en la cabeza hay más de ella.
– Debemos destruir la cabeza, esa debe ser su fuente de energía. – Lo digo.
– Bien hecho, Alexa. – Amenadiel lo dice corriendo hacia la muñeca, pero esta desaparece de su vista. – ¿Dónde está? – Miramos por todos lados y aparece detrás del padre, intenta darle un golpe en la espalda, pero el padre es más hábil y lo esquiva con su cuchilla, la muñeca salta hacia atrás y ataca a Rial, pero es detenido por Rinne y le propicia un duro golpe en la cabeza, rompiéndole un pedazo y mareándolo un poco.
– No es suficiente. – Rinne mira su puño y comienza a decir algo. – La fuerza de Dios es la que me ayuda a proteger a todo ser, usaré este poder para eliminar el mal de este mundo. – Se prepara para golpearlo nuevamente. – ¡Golpe explosivo! – Golpea a la muñeca y la manda a volar, esta cae y se levanta poco a poco, el golpe fue brutal, pero su cabeza aún resiste. – Maldición.
– Intentaré algo, papá. – Rial se pone a su lado, levanta sus manos hacia la dirección de la muñeca. – Mi aliado es el frío Guardián del invierno, préstame tu poder para derrotar a mis enemigos y proteger a mis amigos… ¡Ataúd de hielo! – La muñeca comienza a congelarse, siendo cubierta por un gran bloque de hielo. – Mamá, acaba con él. – Rial me lo dice seriamente, pero…
– ¡¿Yo?! Pero… aún no sé usar mis poderes, tampoco esta espada. – La muñeca se mueve un poco.
– Rápido, se liberará en cualquier momento. – Miro a la muñeca, se está moviendo cada vez más.
– ¡Ataúd de hielo! – Arisa lo dice nuevamente y otra capa de hielo cubre a la muñeca. – Hazlo de una vez. – Miro a Arisa. – Tus amigos confían en ti, yo no puedo acabar con esa cosa.
– Pero era tu arma.
– “Era”, pero ahora no lo es. – La primera capa de hielo se rompe, la segunda está resistiendo, pero no por mucho. – Rápido. – Arisa me apresura, pero no sé qué hacer, siento que alguien se acerca a mí y siento una mano cálida en la mía, mientras empuño la espada, miro hacia arriba y es Rinne.
– Repite esto: “Con la espada que Dios me brindó y ahora empuño, acabaré con el mal de este mundo para siempre, golpe de hierro”. – Quita su mano y asiento con la cabeza en señal de sí, vuelvo a mirar a la muñeca y voy acercándome.
– Con la espada que Dios me brindó y ahora empuño. – Voy diciendo las palabras que Rinne me dijo y veo que la muñeca está rompiendo la capa de hielo cada vez más, de mi paso lento, comienzo a acelerar. – ¡Acabaré con el mal de este mundo para siempre! – La muñeca está rompiendo el hielo, pero no lo permitiré y me lanzo sobre ella, mi espada lo apunto a su cabeza y digo lo último. – ¡Golpe de hierro! – Mi espada atraviesa el hielo y llega a la cabeza de la muñeca, se queda inmóvil y finalmente se destruye, retiro del lugar la espada y veo cómo la energía negativa va desapareciendo y escucho pasos de atrás.
– ¡Bien hecho, Alexa! – Amenadiel lo dice viniendo hacia a mí, me abraza y me levanta del suelo.
– Gracias, Amenadiel. – Me baja.
– Aprendiste a usar tus poderes de otra forma. – El padre me felicita. – Vas por buen camino.
– ¡Bien hecho, mamá! – Rial me abraza, veo a Rinne y él solo se limita a verme.
– Buen trabajo. – Rinne lo dice, no sé por qué, pero sus palabras me hacen sentir feliz y mi corazón late rápidamente, después veo a Arisa, ella no se acercó, suelto a Rial y me acerco a ella.
– Arisa… dime ¿Qué harás ahora?
– No lo sé, si vuelvo al infierno, me espera la muerte misma. – Ella lo dice irónicamente, pero siento tristeza también.
– Si quieres… puedes venir con nosotros. – Todos se sorprenden por lo que acabo de decir.
– ¿Te volviste loca? – Rinne me lo dice desde donde está.
– ¡Claro que no! Es que… tal vez podamos encontrar una manera en cómo volverte humana otra vez.
– ¿Aún sigues con esa idea? – Arisa lo dice cruzando los brazos.
– Sí, tú también quieres volver a serlo ¿No?
– Bueno… sí, pero ¿Cómo lo lograrás? – Me quedo callada, pero una idea se me cruza por la cabeza.
– Puede ser… una purificación.
– ¡¿Quieres matarme?!
– No, mi idea es que tal vez una purificación no tan poderosa podría ser capaz de volverte a ser humana, claro, si tú también quieres eso.
– Podría funcionar, pero ¿En verdad quieres intentarlo, Alexa? – Rinne me lo pregunta.
– Sí, quiero intentarlo, Arisa no se merece esto.
– De acuerdo, todos rodeen a Arisa. – Todos hacemos lo que Rinne dice, Arisa no se preocupa, parece que confía en nosotros. – Concentren su energía en Arisa. – Todos extendemos nuestras manos hacia Arisa y ella nos mira. – Dios es capaz de purificar lo impuro, él nos brindó un poco de ese poder también, lo usaremos para limpiar el alma de este ser que sufre por dentro, liberándolo de este gran peso ¡Luz Sagrada! – Cuando lo dice, de sus manos comienza a salir una luz muy cálida, parecida a la que Rial emitió cuando ella nació.
– ¡Luz Sagrada! – Todos lo decimos nuevamente y esa luz envuelve a Arisa, haciéndola levitar, la luz brilla cada vez más, todos vemos que energía negativa va saliendo y siendo purificada y poco a poco va desapareciendo, podemos ver a Arisa diferente, con otra ropa y no siento nada negativo en ella, la luz desaparece y deja a Arisa en el suelo, parece dormida.
– Arisa. – Me acerco a ella y sí, ella está durmiendo. – Increíble. – Me alegro mucho que haya funcionado.
– Tu idea resultó, Alexa. – Rinne me lo dice por detrás.
– Debemos llevarla a casa, hace mucho frío ahora, ya es muy tarde. – El padre carga a Arisa y la lleva al auto. – Vamos a casa. – Todos asentimos y subimos al auto. Llegamos a casa, el padre coloca a Arisa en el sofá y la cubre con una frazada. – La purificación funcionó bien.
– Sí. – Todos estamos sentados en los otros muebles.
– Bueno, dejémosla dormir aquí, yo también debo descansar, usar energía pura es cansado. – El padre lo dice alegremente, es verdad, él es humano. – Buenas noches a todos.
– Buenas noches, padre Rafael. – Todos lo decimos, cada uno se va a su habitación.
– Mamá, papá, recuerden lo que prometieron. – Ambos volteamos a mirarla.
– Una promesa es una promesa ¿Verdad, Rinne? – Él está molesto.
– Vamos rápido. – Rinne voltea y camina con dirección a su habitación, Rial y yo lo seguimos, pero antes vamos a la mía para ponernos pijamas, una vez listas vamos a su habitación, Rinne está echado en su cama con los ojos cerrados, apago las luces, Rial se mete en el medio y yo seguida de ella.
– Buenas noches, mamá, papá. – Rial Skadi es tan linda y después de decir eso, se queda profundamente dormida, me pregunto si mañana amanecerá todavía en esa forma o volverá a ser bebé, la abrazo y cierro los ojos, aún no tengo sueño, pero los mantengo cerrados, de pronto siento un brazo alrededor de mí y nos acercaba más, abro un ojo y es Rinne, me siento nerviosa, miro su rostro pacífico y mi corazón comienza a latir rápido y siento caliente la cara.
– O… oye. – Trato de llamarlo con voz baja, no quiero despertar a Rial. – Rinne… – Al fin abre los ojos. – ¿Se puede saber qué haces? – Le enseño con los ojos su brazo.
– Cállate y duerme. – Cierra sus ojos y me abraza más, causando que mi corazón lata aún más rápido.
¿Qué le pasa? Y… ¿Qué me pasa? – El sueño comienza a aparecer, me acurruco más a Rial cerrando los ojos, el brazo de Rinne es cálido y no me molesta, el sueño me gana y me quedo dormida hasta el otro día.



_Katzuma_

Editado: 22.02.2020

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