Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 22: ¿TAN DÉBIL SOY?

¡No me esperaba esto! – Estoy muy nerviosa. – ¡Ah…! ¡Qué… qué casualidad, Antón! No me esperaba encontrarte después de casi un año. – Mis manos tiemblan un poco.
– Sí, parece que sí.
– Isa me contó que te fuiste de viaje casi todo el año. – Calmo mis nervios.
– Es verdad, fui a Brasil a pasear por un tiempo y ahora que he vuelto, me dedicaré a mis estudios ¿Tú qué haces?
– Bueno, ahora no estoy haciendo nada, mi hermana falleció el mes pasado y hubo algunos problemas personales. – No puedo decirle lo que en verdad pasó.
– Ah, bueno… Lo siento por tu hermana, no lo sabía.
– Pero estoy bien al menos y ella lo debe saber.
– Entiendo. – Estuvimos en silencio por cinco segundos que parecían eternos. – ¿A dónde fuiste? – Lo miro. – ¡Claro! Solo si quieres decírmelo, tenía curiosidad.
– ¡No, no! ¡Claro que no! Salí con mis amigas y ahora estoy regresando a casa ¿Y tú?
– Igualmente, salí con unos amigos.
– Ya veo, seguro que no los veías desde que te fuiste de viaje.
– Sí, ahora que volví, quiero comenzar a estudiar.
– Te relajaste mucho, es hora de que te pongas a estudiar. – Lo digo con tono burlón.
– ¡Ja, ja! Sí. – De la tranquila plática que teníamos se torna incómoda y desagradable, ya que siento la presencia maligna de ese mismo demonio de supuesta clase Sigma.
No ahora. – Volteo a mirar a la ventana y encontrar de dónde viene la presencia.
– ¿Qué sucede?
– ¡Ah! No, nada, no pasa nada, solo que debo bajar aquí, un gusto en volver a hablar contigo, adiós… – Lo digo rápidamente, toco el timbre para avisar que aquí bajo, corro al frente porque por ahí es donde está la presencia. Vuelvo a cruzar otra pista y veo al demonio parado. – Otra vez tú. – Estamos frente a frente.
– No viniste con el Dios de la muerte, estás muy confiada entonces. – Lo dice con una sonrisa que me perturba, pero en algo tiene razón, vine sin avisar a nadie.
– Sé cuál es tu debilidad, así que volveré a usarla nuevamente.
– ¿Estás segura? – Abre más sus ojos, estos caen al suelo y se convierten en dos monstruos, para mí, asquerosos, estos caminan en cuatro patas. – ¿Y bien? – Nuevos solos se les aparece. – No solo puedo expulsar veneno, también puedo crear homúnculos con las partes de mi cuerpo.
Qué horror. – Lo digo mirando a esas dos deformidades, sus cuerpos son algo babosos. – No traje la espada, no sé cómo pelearé. – Comienzo a preocuparme.
– Mátenla sin piedad. – El demonio les ordena eso y se me acercan, trato de acordarme algún ataque y lo logro.
– ¡Luz segadora! – Digo el mismo ataque que le propicié al demonio anteriormente, este se protege mientras los homúnculos se quedan ciegos, parece que los ojos se les quemara y lo aprovecho. – Dios me dará el poder para vencer al mal con una prisión que ellos temerán: ¡Heavenly prison! – Los homúnculos son encerrados en una barrera dorada y esta comienza a ser iluminada fuertemente por luz, puedo ver como estos se van desintegrando poco a poco, pero antes intentan escapar de esta. Cuando desaparecen, veo que no está el demonio, miro por todos lados y no está.
– Entonces sí estabas acompañada. – Viene de atrás esa voz, volteo y lo veo, pero en el brazo izquierdo tiene a una persona desmayada, conozco a esa persona.
– ¡Suéltalo! – Le grito.
– ¿Te preocupa? – Lo dice con tono burlón y lo lanza cerca de mí, puedo verlo bien… ¡Es Antón!
– ¡Antón! – Me arrodillo para ver si tiene heridas.
– No te preocupes por él, un golpe en la cabeza no lo matará ¿O tal vez sí?... ¡Humph! Los humanos son tan débiles y patéticos.
– Tal vez lo seamos, pero… ¡Tenemos voluntad de vivir cada día! ¡Y cuando nos proponemos algo lo hacemos! – Lo digo enojada, veo que Antón comienza a despertar. – ¡Antón!
– ¡¿A… Alexa?! – Se levanta. – ¡¿Qué sucede aquí?!
– No necesitas saberlo, ya que vas a morir. – El demonio se acerca y sus uñas se alargan un poco, parecen agujas y listas para matar. – ¿Algo que quieran decir?
– ¡Brillo celestial! – Lo digo y todo mi cuerpo comienza a brillar, obligando al demonio a retroceder, veo que lo hace, me levanto junto a Antón y corremos, mi cuerpo deja de brillar.
– ¡¿Qué sucede?! ¡¿Quién es ese?!
– Después te lo diré, por ahora corramos… – Termino de hablar y el demonio vuelve a aparecer delante de mí. – Maldición.
– Fue tu gran error correr, Angel.
– ¿Angel? – No puede ser, Antón no sabe nada. – ¿Quién es Angel?
– Antes de que mueras te lo diré, a la que tienes a tu lado es en realidad una arcángel llamada Angel, ahora mismo está disfrazada y fingiendo ser otra persona.
– ¿De qué está hablando esa cosa? – No sé qué responder, pero lo pensaré después, primero debo derrotar al demonio como sea.
– Tu punto débil es Luz Segadora, si vuelvo a usarlo y combinándolo con otro ataque, morirás de una vez.
– ¿Por qué evitas la conversación, Angel?
– No quiero evitar nada, solo quiero derrotarte ahora.
– ¿Por qué la prisa? Tenemos mucho tiempo.
No sé qué es lo que quiere este demonio, pero no lo conseguirá. –Me preparo para lanzar un ataque que recordé. – ¡Látigo de Rosario! – Lanzo una especie de rosario y aprisiono al enemigo, lo miro y él solo se limita a sonreír, nuevamente le lanzo otro ataque. – ¡Pureza bendecida! – El rosario crea rayos que provocan electrocuciones, estos deberían purificarlo, pero no sucede. – ¿No… funciona?
– Bien… ¿Esto es todo lo que tienes, Angel? Qué patética te has vuelto. – Destruye el rosario y se libera. – La verdadera Angel hace rato me hubiera destruido.
– Ella, pero yo no soy Angel ¡Mi nombre es Alexa! – Lo digo fuerte y claro.
– Ya me lo dijiste anteriormente. Ahora que lo pienso bien, no será divertido matarte. – Lo dice algo desanimado. – Como reencarnaste, no puedes usar tus poderes como antes, no podré pelear contigo con entusiasmo ni emoción. – Se voltea para irse y camina.
– ¡Oye! ¡¿A dónde crees que vas?! – Le grito.
– Hasta que seas fuerte, no pienso pelear contigo. – Se detiene y me mira de reojo. – Lo comprobé cuando destruiste a mis homúnculos, esos eran sumamente débiles y demostraste que hasta ese nivel eres. – Comienza a caminar nuevamente y volviéndose niebla que va desapareciendo. – Esperaré con ansias poder matarte, Angel. – Desaparece como aquella ocasión, toda la atmósfera se torna de un silencio incómodo, ya que no estoy sola, volteo a verlo y él solo me mira.
– Ahora ¿Me lo explicarás? – No podía mentirle, lo ha visto todo, pero antes…
– Dime algo antes: ¿Por qué me seguiste? – Lo digo seriamente, no lo sentí venir detrás de mí.
– Te seguí porque bajaste del autobús preocupada, bajé detrás de ti, te vi corriendo hasta aquí, pero no quería asustarte, así que vine sin hacer ruido, cuando de pronto siento un golpe en la cabeza y me desmayé. Ya te expliqué el por qué estoy aquí, ahora te toca a ti.
– Que te puedo decir o por dónde empezar, pero primero vámonos de aquí.
– De acuerdo. – Caminamos hasta la avenida, reviso mi celular y veo que son las ocho de la noche y muchos mensajes de Rinne.
RINNE: Alexa ¿En dónde estás?
RINNE: ¿Ya estás cerca?
RINNE: Alexa, sentimos la presencia de un demonio ¿Estás cerca?
RINNE: Esto es serio ¿En dónde estás? La presencia desapareció.
RINNE: Alexa, todos estamos a punto de salir a buscarte ¿En dónde estás? – Termino de leerlos.
YO: Estoy bien, sentí la presencia e incluso me enfrenté a él, pero escapó, ya estoy yendo a casa.
–  Tu familia debe estar preocupada, es mejor irnos ya.
– ¿No querías saber? – Le pregunto sin mirarlo, ya que miro como guardo mi celular en mi bolsillo.
– Será en otro momento, tengo tu número, podemos coordinar qué día y también… no le diré a nadie lo que sucedió hoy, te lo prometo. – Ambos nos quedamos mirando y mi corazón late fuerte. – Hasta luego. – Justo en ese momento se detiene un bus y él sube, me quedo ahí.
– Adiós. – Digo mirando cómo el autobús avanza, yo también debo llegar rápido a casa, paro a una mototaxi y subo, durante el viaje pienso en lo que sucedió. – Hasta que seas fuerte, no pienso pelear contigo. Lo comprobé cuando destruiste a mis homúnculos, esos eran sumamente débiles y demostraste que hasta ese nivel eres. – Lo recuerdo. – ¿Tan débil soy? – Lo digo para mí en voz baja. – Esperaré con ansias poder matarte, Angel. – Recuerdo esa última parte. – No lo conseguirá. – Llego a casa, el padre, Amenadiel y Rial me reciben, estaban preocupados.
– La próxima vez debes llamar. – Lo dice el padre aún con preocupación. – ¿Qué tal si te pasaba algo? Nosotros no pudimos estar ahí, pero gracias a Dios estás bien. – Todos estamos en la sala.
– Sí, no deberían preocuparse mucho por mí, además no estaba sola… – No quería decirlo, pero salió de mi boca.
– ¿Alguien más estuvo ahí? – Rinne me pregunta con seriedad y un aire de preocupado también.
– ¡¿Ah…?! Bueno… sí, estuve con un excompañero de colegio, no lo veía desde el año pasado y me lo encontré, pero no me di cuenta de que él me siguió y estuvo conmigo.
– Debes evitar ahora verlo. – Rinne lo dice rápidamente.
– Espera ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! ¡Celi e Isa también lo saben! – Le reclamo.
– Pero ahora es diferente, a ellas les contabas desde que eran niñas, en cambio nunca nos hablaste de esta persona y lo peor es que él diga algo a los demás.
– Él me prometió no contárselo a nadie.
– ¿Cómo estás tan segura de eso? – Su pregunta hace que mi mente quede en blanco, no sé qué responder.
– ¡Ya no peleen! – Rial Moon se pone al medio. – Mamá lo dijo, ella no sabía que ese chico la seguía.
– Rial… – Hablo. – Gracias por defenderme, pero no deberías hacerlo, este asunto no es contigo. – Lo digo algo triste, me duele decirle esto.
– … – Rial Moon se entristece. – Está bien. – Habla triste.
– Rinne... – Lo miro seria. – Mañana practicaremos ¿No? – Me mira algo sorprendido. – Ese demonio me dijo que no peleará conmigo hasta que no sea fuerte e incluso lo comprobó poniéndome a prueba con homúnculos que él creo, esos eran muy débiles. – Estoy triste. – Me comparó con Angel nuevamente...
– Alexa… – Escucho que Amenadiel dice mi nombre con algo de preocupación y lo miro. – Angel era Angel, ahora quien está aquí eres tú, Alexa, no dejes que eso te afecte. – Me lo dice firmemente.
– Por eso mismo no quiero volver a ser comparada con ella. – Volteo mi mirara hacia Rinne nuevamente. – Quiero ser fuerte, incluso más de lo que fue Angel, quisiera superarla, sé que lo que digo es algo tonto o incluso lo duden, pero sé que podré alcanzarla y superarla, seré más fuerte que ella. – Lo digo con firmeza. – Quiero dejar de ser débil, por favor. – Siento que quiero llorar, pero no voy a hacerlo y cierro los ojos, siento una mano en mi cabeza.
– Lo serás. – Esa voz y mano son de Rinne. – Serás más fuerte que Angel y yo me encargaré de eso. – Lo miro, mi corazón comienza a latir fuertemente, pero no como con Antón, esta vez es más fuerte.
– ¡Yei…! – Rial Moon lo dice emocionada y todos la miramos. – ¡Mamá superará a la misma Angel, quiero verlo! ¡Yo también quiero ayudarte!
– Está bien. – Lo digo sonriendo y Rial me abraza, después de la cena todos nos vamos a nuestras respectivas habitaciones, envió mensajes a mis amigas hablando de lo que ocurrió, obviamente ellas se volvieron locas y yo me limitaba a reírme, después de varios minutos me despedí de ellas y apagué todo, vi cómo Rial Moon se dormía a un lado y me eché a mi cama con pensamientos. – Estoy feliz de volver a verlo, incluso mi corazón volvió a latir fuertemente, pero… no sé por qué lo siento diferente. Los humanos cambiamos de sentimientos rápidamente, antes te gustaba a esa persona y cuando conoces a otra, nuevos sentimientos aparecen, bueno, eso es lo que leí en algunos mangas, pero… ¿Será cierto? ¿Acaso tengo nuevos sentimientos encontrados? Antón es lindo y todo, pero mi corazón no late por él como antes cuando estaba ilusionada de él, ahora lo hace cada vez que estoy cerca de Rinne. – Pienso antes de quedarme dormida. – ¿Acaso, en verdad, me gusta Rinne o es simplemente una ilusión como lo era antes con Antón? Me quedo dormida sin saber la respuesta.



_Katzuma_

Editado: 14.02.2020

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