Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 24: PISTA

– ¡Derrotémoslo juntas! – Rial me lo dice seria. – ¡Tenemos que hacerlo juntas! – Sus piernas tiemblan debido a la trampa.
– ¿Juntas? No me hagas reír. – Los esfuerzos de Rial por tratar de detenerlo se pierden. – Tus poderes son débiles, por más que te esfuerces.  – Los tentáculos abrazan a Rial y la aprietan con fuerza.
– ¡Rial…! – Lo digo asustada, los tentáculos aprietan tan fuerte que provoca un grito de dolor de Rial y eso me asusta más.
– Dime, Angel ¿A quién podrás salvar estando así? – Escucho atentamente su pregunta. – Hay algo que te impide expulsar todo tu poder. – Aprieta más a Rial.
– ¡Déjala…! – Trato de levantarme, pero no puedo. – ¿Algo que… me impide, dices?
– Correcto, si fueras ahora mismo la Angel de aquel entonces, serías capaz de matarme ahora mismo.
– Ma… mamá. – Rial me habla sin aliento.
– ¡Suéltala! – No me rindo, sigo tratando de levantar y lo logro, aunque sea poco.
– Solo por el momento te estás esforzando en levantarte, pero es inútil. – Escucho un chasqueo y la trampa se hace aún más fuerte. – Deja de esforzarte, Angel, tus amigos y esta niña morirán primero.
– ¡Ni de broma…! – Logro pararme lo suficiente, pero mis piernas están cansadas. – ¡Luz segadora! – Le apunto a los ojos y logro quemarlos, gracias a eso los tentáculos sueltan a Rial. – Rial… – Me preocupo por ella.
– … Gra… gracias, mamá. – Habla sin mucho aliento, de pronto me viene algo a la mente, toco la trampa debajo de mí y digo.
– “¡Trampa sagrada: Dominio!” – Digo esto y las trampas se vuelven de color dorado claro con toques rojizos en los bordes. – ¿Eh…? ¿Qué acabo de hacer? – Me quedo anonadada.
– Es una de las habilidades de Angel, al fin lo recordaste. – Esa voz es de Rinne, volteo y lo veo junto a Amenadiel aún con heridas.
– ¡Ustedes…! – Lo digo sorprendida, se recuperaron.
– Bien hecho, Alexa. – Amenadiel me felicita.
– ¡No deberían moverse aún! – Rial y yo nos levantamos. – Sus heridas… – Las veo.
– Las sanaremos después, primero debemos derrotar a este demonio. – Todo volteamos a donde el demonio está.
– Lograste manipular mi trampa ¿Eh? – Habla tocando aún sus ojos. – No me esperaba eso, pero no importa, ya que ahora mismo nuestra pequeña pelea termina ahora. – Aparece el mismo humo con el que desaparece, pero no lo permitiré.
– ¡Látigo de Rosario! – Lo atrapo, pero él no hace nada.
– No dejarás que me vaya ¿Verdad? – Rompe el rosario fácilmente. – Escucha, Angel, no pienso matarte aún, esperaré hasta que seas fuerte. Una vez que lo seas, podrás pelear conmigo.
– ¿Y por qué no ahora? Estamos aquí para derrotarte de una vez por todas.
– No lo lograrán, ya que mi verdadero cuerpo no está aquí. – Todos nos quedamos sorprendidos ¿Qué quiso decir con eso?
– ¿Tu verdadero cuerpo… no está aquí? – Rial habla aún con sorpresa.
– Correcto, soy un demonio de la más alta clase, por lo tanto, poseo más habilidades que los demás demonios débiles. – Y también como anteriormente dije, solo Angel conoce quién soy en realidad.
– Pero ya dije que no te tengo en ningún recuerdo. – Le respondo seria.
– No necesitamos saber quién eres, simplemente te buscaremos y te derrotaremos de una vez. – Amenadiel le apunta con su espada.
– Si tú lo dices. – Lo dice de forma sarcástica. – Mírense primero en cómo terminaron y solo usé un poco de mi poder.
– ¡¿Solo un poco?! – Rial Moon lo dice sorprendida.
– Sí, en esta forma no puedo usar todo mi poder. – Mira su mano. – Pero cuando Angel sea fuerte, no me contendré y te mataré sin piedad.
– ¿Por qué tanto deseas matarme? ¿Acaso es una petición de América? – Ese nombre me da repugnancia. El demonio no me responde. – ¡¿Eh…?! ¡Dímelo!
– Solo una parte, nada más. – Vuelve a aparecer ese humo y lo vemos desvanecerse poco a poco.
– ¡Oye…! – Rial y yo íbamos tras él, pero un brazo nos detiene. – Rinne… – Lo veo y volteo mi mirada al frente nuevamente.

– Así que tú también la proteges ¿Eh? Tal vez sea más divertido la próxima. – Desaparece.
– Se fue. – Rial Moon habla tranquila. – Y no necesitaba salir de este lugar para escapar.
– Es verdad. – Hablo. – No pude hacer mucho y ni siquiera usé la espada…
– Vámonos. – Rinne lo dice caminando hacia la salida.
– Sí. – Los demás lo decimos y salimos todos. – ¡Ah! Esperen. – Amenadiel corre a una esquina y recoge algo que había en el suelo. – Casi lo olvido.
– Eso es… ¿Yogur?
– Sí. – Contesta con una sonrisa.
–  Por eso desapareciste. – Rial Moon le contesta.
– Sí, ya saben que me gusta mucho eso, pero como no había, salí a comprarlo y sentí energía demoníaca en este lugar, intenté derrotar al demonio, pero me confié mucho y me dio un buen golpe ¡Je, je! – Ríe nerviosamente. – Disculpen por preocuparlos.
– Eres alguien especial, por eso nos preocupaste.
– Sí… lo siento. – Lo dice arrepentido, es tan lindo.
– Bueno, vámonos de aquí. – Salimos de la casa y vemos que el sol está saliendo, parece que va a ser calor, ya que estamos cerca de la primavera, todos lo miramos como el sol va saliendo poco a poco.
– ¿Eh…? – Todos vemos a Rial y ella cambia de forma, no vuelve a ser bebé, más bien cambia. – ¡Kyaa…! – Lo dice como suspirando y se estira. – ¡Buenos días! – Lo dice con mucha energía.
– ¿Otra vez…? – Lo digo irónicamente. Todos volvemos a casa cansados, pero Rial parece no mostrarlo.
– ¡Buenos días, padre! – El padre está en la cocina sirviendo café para todos, incluyéndose, él también se quedó despierto toda la noche. Son las 6 de la mañana.
– Buenos días a todos. – Le ayudo a repartir las tazas. – Veo que Rial tiene mucha energía.
– ¡Sí! – Lo dice alegremente y toma el café rápido.
– Rial, deberías descansar algo. – Lo digo algo sorprendida por lo que acaba de hacer.
– ¡Claro que no! ¡Tengo mucha energía!
– ¿En qué momento se volvió a transformar? – El padre pregunta curioso.
– Todos miramos el amanecer y en ese momento… – Encontré la respuesta y no fue necesario completarla, ya que todos lo entendimos.
– Ya veo ¿Cómo se llamará ahora?
– Uhm… – La miro bien. – Bueno, ahora representas al sol, me supongo.
– Sí, puedo sentir un gran poder proveniente del sol y este mismo recorre dentro de mí.
– Entiendo, entonces te llamaré: Rial Inti. – Todos se quedan callados, se siente incómodo.
– ¿Inti? – Rinne me lo pregunta.
– ¡¿Acaso no sabes que es el Inti?! – Lo digo algo sorprendida.
– Yo tampoco.
– ¡¿Tú también, Amenadiel?!
– ¡Je, je, je, je…! – Amenadiel ríe algo nervioso.
– Inti es el nombre en quechua del sol, era el dios más significativo de los incas. – El padre lo explica brevemente.
– Gracias, padre ¿Qué opinas de ese nombre, Rial Inti?
– ¡Me gusta! – Lo dice saltando. – ¡Oh…!
– ¿Qué sucede? – El padre le pregunta.
– Quisiera hablar sobre el demonio con el que nos enfrentamos. – Escuchamos atentamente. – Él dijo que era de clase Zeta y que también Angel lo conocía, pero mamá dijo que no lo recordaba.
– Es cierto, no tengo ningún recuerdo en donde aparece, ni siquiera sabemos cómo se llama para así al menos poder recordar algo de él.
– ¿Por qué no van a visitar un rato a Arisa? – El padre sugiere. – Tal vez sabe algo de este nuevo enemigo.
– Puede ser ¿Vamos? – Rial lo dice con muchas ganas.
– De acuerdo, vamos. – Le respondo. Todos ayudamos a limpiar la mesa y salimos nuevamente, el padre nos lleva y llegamos. – ¿Aquí es?
– Sí. – El padre toca el timbre y después de unos minutos Arisa sale en pijama.
– Buenos dí… – Habla con sueño, nos ve y su sueño desaparece rápidamente. – ¿Ustedes? – Se sorprende.
– Arisa, tenemos preguntas que tal vez tú puedas resolverlas. – Le digo.
– ¡¿Eh…?! – Todos entramos a su casa y comenzamos a contarle sobre este nuevo enemigo que tenemos. – Ya entiendo, este demonio dijo que solo Angel lo conocía, que quiere matar a Alexa por órdenes de América una parte y la otra es por él y también que no les dijo su nombre.
– Sí, con todo esto ¿Sabes de quién se trataría? – El padre le pregunta.
– Ni idea – Lo dice con una sonrisa de tranquilidad.
– ¡¿En serio?! – Todos le decimos al mismo tiempo y ella se asusta.
– ¿Estás segura? – Le hablo más tranquila. – ¿Nunca escuchaste sobre este demonio?
– Uhm… – Parece que piensa. – Me podrían decir la clase de este demonio.
– ¡Es cierto! Nos olvidamos decírtelo, es de clase Zeta.
– ¡Clase Zeta! – Se sorprende mucho. – ¡¿Qué hace uno de clase Zeta aquí?! – Se altera.
– ¿Por qué lo dices? – Rial Inti le pregunta.
– Esperen ¿Quién es ella?
– Es Rial, anteriormente trataste de secuestrarla ¿Lo recuerdas?
– Pero ¿Por qué está así?
– Descubrimos que Rial tiene el poder de encarnar en seres abstractos, como la luna o el sol, ahora lo hace con el sol, se llama Rial Inti, cada encarnación tiene otro nombre, pero siempre empezando con su primer nombre.
– Entiendo, como les iba diciendo… ¡¿Qué hace ese demonio aquí?!
– ¿Y por qué te alteras?
– Es el último demonio de los seis demonios con la clase más alta y poderosa que existe.
– Así que lo conoces.
– Por supuesto, pero no conozco su nombre tampoco.
– ¿Pero sabes algo más de él? – Rinne le pregunta.
– Bueno, cuando estaba con los demonios, llegué a escuchar que hace dieciocho años, cuando Angel fue derrotada y traída a este mundo, hubo un demonio de clase muy alta que vino aquí y reencarnó.
– ¡¿Qué…?! – Todos no sorprendemos.
– ¿Un demonio… rencarnó en este mundo? – Hablo aún con sorpresa.
– ¿Puede ser… que este nuevo enemigo sea ese mismo demonio? – Amenadiel tampoco sale de su sorpresa.
– Posiblemente, ya que los demonios de esa clase poseen más habilidades que los otros, ellos pueden disfrazarse de humanos, pero es la primera vez que escucho que uno reencarne en humano, será más difícil encontrarlo. – Rinne explica.
– Sí, él mismo dijo que su verdadero cuerpo no estaba en ese momento, eso quiere decir que lo que nos contó Arisa concuerda perfectamente con esto, nuestro enemigo es un demonio, pero a la vez un humano.
– Y tampoco sabemos su nombre. – Todos suspiramos.
– Lo único que puedo decirles es que tengan mucho cuidado con él, ahora que está en este mundo, puede pasar desapercibido por todos y no sabemos cuál será su siguiente paso.
– Sí, debemos tener más cuidado ahora. – Lo digo. – Especialmente yo, ya que soy su objetivo principal. Él dijo que esperará hasta que sea fuerte y una vez que lo sea, no tendrá compasión conmigo.
– Alexa… – El padre habla.
– Pero no voy a permitir que me mate fácilmente. – Hablo segura. – Seré fuerte, más que Angel y muchísimo más que este demonio, no la tendrá fácil. – Estoy decidida.
– Estás muy segura de lo que dices, Alexa. – Arisa me lo dice. – Me agrada ese ánimo.
– Sí. – Afirmo. Nos quedamos hasta la noche en su casa, nos contó que su padre se está recuperando y en unos días volverá a casa, nos volvió a agradecer por haberle hecho recapacitar de lo que estaba haciendo, también cambiamos números para comunicarnos mejor y más seguido.



_Katzuma_

Editado: 22.02.2020

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