Reencarnación: El comienzo

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 28: CONFESIÓN PARTE UNO

– Por favor, aléjate de él.
– ¿Por qué me dices eso de repente? – Lo que me dice me sorprende y a la vez me asusta.
– ¿Sabes que Antón… siente algo por ti?
– ¿Eh…?
– Con razón el anillo. – Escucho a Ember decir eso.
– ¡¿Eh…?! – Me altero más. – El anillo me lo regalo por mi cumpleaños, no creo que sea por algo más.
– ¿Eso crees tú? – Ember me lo dice.
– Sí lo creo. – Rial toma el anillo de su cajita. – Puedo sentir una fuerte atracción hacia a ti, mamá, proviene de este anillo, es el mismo que sentí cuando abracé a Antón.
– ¿El mismo?
– Por favor, aléjate de Antón, mamá.
– ¿Por qué me pides eso?
– Porque… porque si no… ¡Afectará tu relación con papá! – Habla fuerte y claro y me quedo sin palabras.
Así que era por eso…
– ¡Antón siente algo por ti, igual tú, pero también lo sientes por papá!
– Rial… – Me interrumpe.
– ¡Pero papá también siente por ti algo! ¡Papá te ama! – La atmósfera se torna incómoda.
– Rial… – Pongo una mano sobre su cabeza. – Es verdad que siento algo por Antón y no lo puedo negar y también… siento algo por Rinne, pero te pregunto: ¿De quién es más fuerte la atracción?
– De papá y tuyo, pude sentir una fuerte atracción hacia ustedes dos, a pesar de que no se hablaban, pero aun así, no quiero que esa atracción se rompa… – Se pone algo triste.
– ¿Lo ves? – Le sonrío. –  Mis sentimientos son más fuertes hacia Rinne.
– ¡Kyaa…! – Escucho a mi hermana decir eso y la veo dando vueltas al suelo. – Eres tan linda hermanita.
– ¡No te burles de mí! – Le reclamo. – Simplemente quiero poner mis sentimientos en orden, por eso no te preocupes Rial Inti.
– Sí… – Me abraza y yo también le devuelvo el abrazo.
– El amor… El amor… El amor… – Ember canta.
– ¿Es amor? – Rial Inti se separa de mí y me pregunta.
– Creo que sí, pero olvidemos eso, tengo hambre. – Salimos de mi habitación y vamos directo a la cocina, el padre estaba preparando café pasado.
– Se nota que le encanta el café, padre. – Ember habla.
– No tienes idea. – Sirve café para todos y a Ember le da comida para gato.
– ¿Ves rico eso? – Le pregunto con curiosidad.
– Si eres un gato, sí.
– ¿De acuerdo? – Todos desayunamos tranquilamente, miro a todos y veo que Rial Inti está sonriendo sospechosamente.
¿Por qué sonríe? Me pregunto por qué será.
– Papá ¿Qué sientes por mamá?
– ¡PUFAH…! – Escupí literalmente el café por la pregunta que hace Rial Inti. – ¡¿Por qué esa pregunta…?! – Limpio mi espacio.
– No solo a mí me gustaría saber ¿No?
Bueno… una parte tienes razón.
– Vamos… contesta papá. – Vuelve a preguntar con tono de inocencia, juraría que sobre ella y a su lado salían flores.
– ¿Por qué quieres saber? – Rinne contesta con seriedad.
– Simple curiosidad.
– Aún eres una niña, por ahora no contestaré esa pregunta.
– ¡¿Eh…?! – Se decepciona. – Está bien… – De pronto sentimos una presencia maligna, es débil pero está cerca.
– Debe ser de clase baja. Iré yo. –Amenadiel se ofrece, pero…
– ¡No! – Todos hablamos al mismo tiempo.
– ¿Eh?
– Lo siento, Amenadiel, no podemos dejarte solo por un tiempo. – Pongo mi mano sobre su hombro y digo eso.
– Cierto, cierto. – Rial Inti me imita. – Yo iré con papá. – Toma del brazo de Rinne y se lo lleva afuera.
– ¡¿Por qué yo?! – Rinne se queja.
– Me quedaré contigo, Amenadiel, el padre  yo te cuidaremos.
– Pero es un demonio débil.
– ¿Y qué tal si no lo es? – El padre se lo dice directamente y Amenadiel baja la cabeza en señal de rendición.
– Nos vamos. – Rial Inti y Rinne se van.

 

Rinne, transformado en Shinigami, y Rial Inti caminaban hacia la presencia que no estaba muy lejos.
– Papá.
– ¿Qué sucede?
– Estamos cerca de casas de otras personas, si nos escuchan, causaremos pánico.
– No habrá problema, me encargaré de eso. – Rinne se agacha, pone una mano en el suelo y susurra algunas palabras, n ese momento aparece una persona delante de ellos, era una mujer.
– ¿Ella es? Parece una persona normal.
– No lo soy, niñita. – Sus uñas crecen largas y puntiagudas, su cuerpo se vuelve largo y se vuelve algo fea, es una mujer serpiente.
– Que horripilante. – Rinne hace el comentario con una cara de asco al verla.
– ¿¡¿QUÉ ME DIJISTE…?! – La mujer serpiente se abalanza sobre ellos dos y la esquivan.
– ¡Esfera de luz! – Rial Inti lanza una esfera pequeña de energía y explota. – ¡¿QUÉ HICE…?! ¡Ahora las personas sabrán de esto!
– No lo harán… “Trampa Shinigami: Congelado”. – Un gran círculo rodea a los tres. – El tiempo está detenido.
– No sabía que tenías esa habilidad, papá.
– Controlar el tiempo me gustaría tener, pero no se puede todo.
– ¡TCH…! Bien hecho, Dios de la muerte, pero esto no me detendrá. – De la boca de la mujer sale un gas color verdoso que se expande rápidamente.
– ¿Qué es esto…? – Rial Inti se arrodilla y comienza a toser.
– Maldita… – Rinne también tose.
– Nunca se esperaron de mi mortal veneno ¡¿No…?! – Con la otra mano que no tenía las uñas largas, le tira una bofetada a Rial Inti y ella cae al suelo. – Tú debes ser esa bebé ¿No es así?... ¡Qué patética te ves! – La patea en la cara.
– “¡Rayos de…!” – Rial Inti intenta atacarla, pero no puede, ya que la mujer vuelve a lanzarle más veneno.
– ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Mírate! No puedes ni si quiera atacarme ¡Qué pena me das...! –  Con las uñas ataca a Rial en el rostro, dejándole ensangrentado y con marcas de cinco arañazos, esto provoca que Rinne se enfade demasiado.
– ¡Maldita! “¡Encierro mortal!” – Tanto Rinne como la mujer demonio son encerrados en un círculo.
– ¡¿Qué haces…?!
– “¡Muerte súbita!” – Rinne comenzó a moverse rápidamente y también movía la guadaña.
– ¡Maldición! – También la mujer comenzó a moverse velozmente, tratando de esquivar su ataque, pero es inútil. – ¡¿Qué…?! – Se sorprende al ver su brazo con largas uñas caer y siendo despedazado.
– Desaparece…
– ¡Maldi…! – Rinne parte en dos a la mujer y esta se transforma en hilos rojizos que van directo hacia otra persona que está detrás.
 – ¡Tú…! – Rinne se sorprende al ver a la persona.
– Nos volvemos a ver, Rinne.
– Papá ¿Quién es ella? Me da un poco de miedo. – Rial Inti habla reincorporándose, el veneno desapareció.
– Es Esceres, la fiel sirvienta de América.
– Correcto, solo esta vez debo agradecerte, gracias a ti pude deshacerme de esa mujer serpiente sin ensuciarme las manos.
– ¡¿Usaste a papá?!
– Por supuesto, tú debes ser Rial ¿No? Debo admitir que te ves adorable, espero verte cuando eres bebé. Bueno, es hora de que me vaya.
– “¡Encierro mortal!” – Tanto Esceres como Rinne se encierran.
– ¿Me matarás?
– ¡Qué pregunta tan tonta, claro que lo hará!
– ¿Eso es lo que crees? – De sus dedos salen hilos rojos y rodean a Rinne y Rial. – “Telaraña de sangre”. – La telaraña envuelven a Rial y Rinne fuertemente. – “Inflámate”. – Aparece fuego alrededor de la telaraña, provocándoles dolor.
– Deberían agradecer de que no son humanos, ya que les hubiera provocado quemaduras rápidamente, e incluso la muerte misma. Por ahora, los dejaré así… – Es interrumpida por algo que roza su mejilla, causándole un corte y brote sangre. Mira a su lado y ve una espada que le es familiar. – ¡Humph! No me esperaba tu visita, Angel. – Es Alexa quien lanzó la espada.
– Sentí una presencia desconocida a la de antes, por eso vine hasta aquí para asegurarme.
– ¡Mamá! – Rial se alegra mucho.
–Sentí una presencia desconocida, aparte de la anterior, por eso vine para asegurarme de que estén bien.
– ¡Gracias mamá! – Rinne rompe la telaraña con facilidad.
– Pues verás que estamos bien. – Se levanta junto a Rial Inti y se ponen un lado al otro de Alexa.
– ¿Quién es ella, Rinne?
– Nacida también de los Violentos, su nombre es Esceres, sirvienta leal de América.
– Entiendo.
– “¡Rayos de luz!” – Rial Inti ataca, pero Esceres se protege con un escudo creado por los hilos.
– Es inútil atacarme ahora. – Crea flechas con los hilos. – Adiós. – Lanza las flecha y Rinne las protege con su guadaña, las flechas son destruidas, pero varios hilos salen de las flechas y no les permiten ver al frente, cuando estos se desvanecen rápidamente, ven que Esceres no está.
– Escapó. – Rinne habla.
– “Curación bendita”. – Alexa cura las heridas en el rostro que tenía Rial Inti. – ¿Esceres te hizo esto?
– No, lo hizo la otra mujer demonio, era como una serpiente horrible, pero papá la derroto.
– Qué bien. Ya está curada tu carita.
– ¿Y Amenadiel?
– Lo dejamos amarrado literalmente a una silla con una botella de yogur.
– ¿En serio? ¿Es tan insistente?
– Sí lo es. Regresemos a casa. – Alexa va por la espada y comienzan a caminar.
– Ahora es el momento, papá, dime qué sientes por mamá. – Regresaron a casa, Rinne descongeló el tiempo y desataron a Amenadiel. – ¡Dímelo, dímelo! – Rial está en la habitación de Rinne, él está en su cama echado y Rial de rodillas en el suelo.
– ¿Por qué quieres saber? Eres muy niña todavía.
– Curiosidad. En el cumpleaños de mamá, fuiste muy frío y serio, por eso es que tengo duda… Vamos, dímelo.
– Si te lo digo ¿Dejarás de insistir?
– Sí. – Rinne suspira y decide hablar.
– Alexa es a veces insoportable, gritona, estresante y al principio era demasiado débil…
– ¿Eh…?
– Pero ella trata de esforzarse todos los días, también puede llegar a ser amable y no duda en ayudar a los demás.
– Oh…
– Y también… ella se convirtió en una persona muy especial para mí.
– ¡Kyaa…! – Rial se emociona.
– De esta habitación no debe salir nada ¿Sí?
– Sí… – Rial se va contenta.
Mamá es muy afortunada. Espero que en un futuro terminen juntos ¡Sería muy lindo…!
– ¿Por qué estás así, Rial? – Alexa le pregunta curiosa al ver a Rial Inti muy feliz, ambas están en la sala.
– Por nada mami. – Rial Inti cambia su mirada y sale de sus pensamientos. – Por cierto ¿Qué son esas cajas?
– No lo sé, el padre las está sacando del sótano. – Hay tres cajas llenas de polvo.
– Qué sucio. – Ember aparece.
– ¿Dónde has estado, tía Ember?
– Estuve durmiendo y… ¡¿Tía Ember?! – Ember se altera y se escucha un ruido.
– ¡¿Qué sucedió?! – Las tres corren al sótano.
– No se preocupen, solo me di un tropiezo, faltaba esta caja. – Esa caja era mucho más grande que las otras tres.
– ¿Qué hay dentro de ellas? – Ember pregunta.
– Faltan solo tres meses y ustedes lo saben. – El padre lleva la caja a donde están las otras.
– ¿Tres meses? ¿Qué habrá en tres meses? – Amenadiel comenta.
– ¡¿No lo sabes?! – Ember y Alexa le dicen al mismo tiempo.
– ¡¿Eh…?! ¿Saber qué? – Inocentemente lo dice.
– Es una festividad que ellos realizan una vez al año. – Rinne comenta.
– ¡Oh…! Lo recuerdo. – Amenadiel lo dice golpeando la base del puño en la palma de la otra mano.
– Correcto, debemos prepararnos para Navidad.



_Katzuma_

Editado: 14.02.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar