Reencarnación: El comienzo

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CAPÍTULO 33: PLAN

– ¡Qué bonitas! – Rial se alegra al ver las rosas bien cuidadas del padre.
– ¿Te gustaría plantar una flor?
– Sí. – El padre le muestra semillas de flores y Rial escoge una azucena. Estamos en el jardín que hay detrás de la casa, este calor no nos provoca estar adentro.
– Rial, trata de no ensuciar tu vestido. – Justo ese momento suena mi celular, son mis amigas.
CELI: Chicas ¿Vamos a la piscina?
ISA: Me apunto.
YO: Yo también ¿Cuándo?
CELI: Ahora, tenemos tiempo, aún son las nueve de la mañana, alístense rápido, las espero en mi casa.
ISA: Ahora lo hago.
YO: ¡Muy rápido! – Entro a la casa con gran esfuerzo para soportar la poca ventilación que hay, solo me demoro diez minutos en alistar todo.
– Mamá ¿Puedo ir también? – Mi pequeña me mira con ojos tiernos que no puedo rechazar.
– De acuerdo, pero no tienes traje de baño.
– ¿Traje?
– … ¡Ya sé! – Lo digo chasqueando los dedos. – Compraré uno allá. – Tengo todo listo, cambio de ropa a Rial rápidamente a un vestido color rojizo. – ¡Vámonos! – Lo digo animada.
– ¡Sí!
– ¡Llévame! – Arisa me ruega. – ¡No aguanto estar aquí, hace demasiado calor!
– ¡Por favor!
– ¡¿Tú también, Amenadiel?!
– ¡Nosotros también! – El padre y Kassandra se unen.
– Bueno, al menos Rinne no quiere ir, deberían seguir su ejemplo.
– ¿Quién dijo que no quiero ir?
– ¡¿En serio?!... Me rindo, vamos todos. – Todos se alegran, nos subimos al auto, esta vez, Amenadiel ya no está adelante como antes, ahora está Kassandra.
– Padre ¿Podemos recoger a mis amigas?
– No hay problema, pero… ¿Cómo podrán entrar al auto?
– Ya sabremos cómo. – Recogemos primero a Isa y después a Celi, Rinne tuvo que cargar a Amenadiel a regañadientes, Isa cargó a Celi, Arisa me carga y yo a mi pequeña Rial.
– ¡Llegamos! – Todos nos alegramos, salimos y nos dirigimos primero a comprar trajes de baño, para mi pequeña compré un enterizo color amarillos decorado con blondas, también un flotador, el padre compró también para Kassandra un enterizo color blanco, también Amenadiel y Rinne se compraron con su propio dinero.
– ¿Puedo saber dónde consiguen dinero?
– Ya te lo dije, a veces ayudo a otros y ellos me dan su donación.
– ¿Exactamente en qué les ayudas? – Lo digo entre susurros.
– ¡Oh! Es una sorpresa en encontrarte aquí, Alexa. – Esa voz la reconozco. – También viniste con tu familia.
– ¡Antón! – Mis amigas y yo nos sorprendemos.
– No sabía que estabas aquí también. – Hablo ocultando mis nervios.
– Mi familia decidió venir aquí, pero es una coincidencia de que nos volvamos a encontrar.
– Eso es cierto. – Isa habla mirándome con tono divertido.
– Ustedes cuatro vayan a divertirse, los buscaré después. – El padre nos habla y hacemos caso.
– ¡Yo también! – Rial se apunta.
– ¿Es tu prima?
– Sí, es mi querida prima, vino de visita. – Miento.
– Es muy linda, un gusto en conocerte, pequeña… ¿Cómo te llamas?
– Rial…
¡O no…! – Grito en mi interior.
– ¿Rial? ¿No era el nombre de aquella chica que estaba en tu casa en tu cumpleaños?
– Sí, lo que sucede es que sus padres le pusieron el mismo nombre tanto a ella como a la otra.
– Interesante, bueno ¡Vámonos!
– ¡Sí! – Lo seguimos detrás. Nos la pasamos jugando en la piscina durante dos horas, Antón nos contaba de sus viajes a distintos lugares del país e incluso de exteriores.
– Mi próximo viaje será a la universidad ¿El de ustedes?
– Igualmente, los exámenes cada vez se hacen más difíciles. – Celi comenta.
– En mi caso será más difícil, ya que estudio en casa.
– ¿Qué tal si un día nos reunimos para estudiar?
– Buena idea, Isa ¿Qué día podría ser?
– ¡Día…! – Rial habla alegremente.
– ¡Qué linda! – Celi e Isa hablan.
– ¿Podría ser la próxima semana? – Comento.
– De acuerdo. – Antón habla.
– Salgan del agua y vengan a comer. – El padre nos llama y todos salimos.
– Yo iré a comer con mi familia, las veo después. – Antón se va.
– Buen provecho. – En la mesa habían varios platos de Ceviche ¡Mi favorito!
– ¡Que rico! – Kassandra lo expresa después de haber dado un bocado.
– Sí… – Isa también expresa. Todos estábamos tan tranquilos hasta que de pronto, presencia maligna se manifiesta, no queremos causar pánico.
– Chicas, hay un demonio cerca, por favor, quédense aquí con Rial.
– No hay problema, ten cuidado. – Isa carga a Rial.
– ¡Tú puedes! – Ambas me dan ánimos y solo muevo la cabeza en señal de sí. Corremos hacia donde está el enemigo y llegamos al estacionamiento.
– “Trampa Shinigami: Congelado”. – Rinne activa la habilidad del tiempo detenido. – Con esto, nadie escuchará.
– Vengan un momento. – Seguimos al padre y el abre la parte trasera, dejándonos ver mi espada, la tomo y también veo un arco y flechas. – Arisa, ten esto. – El padre le entrega el arma. – Son fechas bañadas en agua bendita, úsalas contra nuestros enemigos.
– De acuerdo. – Se escucha algo que es arrastrado y pasos, se acerca cada vez más y vemos que es un hombre vestido de sacerdote, con una máscara color negra con una cruz roja e invertida y con él está una gran hacha.
– ¿Quién es él? – Kassandra habla.
– Lo conozco. Nacido de los herejes, un sacerdote que abandonó el camino del salvador, perteneciente a la Clase Mu, no tiene nombre, pero es conocido como el Sacerdote del infierno. – Arisa nos explica quién es. – Tengan cuidado con esa hacha, su punto débil es la máscara.
– ¿Por qué la máscara? – Amenadiel pregunta curioso.
– La humillación y rechazo que tuvo por abandonar aquel camino lo llevó a ocultar su rostro del mundo y no ser reconocido jamás, incluso llegó a matar a toda su familia con esa hacha. Si destruyen su máscara, su rostro será revelado y este desaparecerá por la vergüenza.
– De acuerdo, gracias por la información, Arisa.
– Sí… Rinne. – Habla algo tímida.
– Un sacerdote hereje no merece llamarse así…
– ¡Espere…! – Arisa intenta detenerlo, pero el padre corre hacia él con una cuchilla bendecida, el sacerdote levanta el hacha y detiene el ataque del padre, rompiendo la cuchilla fácilmente.
– ¡¿Qué…?! – El padre retrocede rápidamente antes de que reciba un ataque por parte del enemigo. – Destruyó mi cuchilla fácilmente. – Habla algo sorprendido.
– Ahora que es un demonio, sus armas son más poderosas, deben tener cuidado.
– De acuerdo, intentaremos quitarle el hacha y tú dispararás.
– De acuerdo, Alexa. – Arisa prepara una flecha. – No me culpen si fallo.
– ¡¿Eh?!
– Es una posibilidad, debo esperar el momento indicado. – El sacerdote corre hacia nosotros, Amenadiel, Rinne y yo también lo hacemos hacia él.



_Katzuma_

Editado: 22.02.2020

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