Reencarnación: El comienzo

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 35: DUDAS

Nadie durmió esa noche, tomaron desayuno tranquilamente y Alexa va al lugar citado, detrás de ella va Rinne y Amenadiel. Alexa camina tranquilamente y lo ve sentado en una banca.
– Alexa… – Antón se levanta al verla y corre hacia ella. – Leí tu mensaje al instante ¿De qué querías hablar?
– No estoy para juegos. – Habla seria. – Solo quiero saber una cosa: ¿Por qué dijiste eso a Kassandra? ¿Qué quisiste decir?
– ¿Solo por eso? De acuerdo, te lo diré, pero vayamos a un lugar mejor para conversar. – Ambos se dirigen a una cafetería que estaba cerca del lugar. – Sí que tus amigos se preocupan por ti, por eso están aquí ¿No? – Ambos entran y piden un café, minutos después llega el pedido.
– Comienza. – Alexa habla aún con seriedad y tranquilidad.
– De acuerdo. – Absorbe un poco de café. – Kassandra es una chica especial, ya te habrás dado cuenta ¿No?
– Sí, comenzó a brillar cuando peleábamos con Esceres.
– Correcto. Ella no es un ser divino como tú ni tampoco un demonio, más bien, ella es la poca esencia que existía en América.
– ¿Qué dices? – Alexa oculta su asombro.
– Tal y como lo escuchaste. – Lo dice sonriente.
– ¿Ella es… América?
– No exactamente ¿Te contaron sobre lo que le sucedió en su vida pasada?
– Sí.
– Me ahorras la explicación. – Lo dice con alegría, pero para Alexa, es horrible. – En el pasado, cuando Sandra, la antigua apariencia de América, es asesinada, su alma fue atrapada por el mismo Amo y Señor del Infierno.
– ¿Cómo terminó ahí? Sandra era una persona de buen corazón y que amaba mucho a Carlos.
– Lo que sucede es que la familia de Carlos era una de las más respetadas en tiempos antiguos, eran fieles servidores del Vaticano y de tu Dios, se encargaban de exorcizar espíritus malignos y purificando los lugares en donde estos iban y provocando la ira de los demonios. Con el paso del tiempo, su familia fue separándose poco a poco de esa labor, aunque había algunos miembros que seguían haciéndolo. Carlos decidió primero ser un pontífice, pero secretamente quería ser exorcista.
– ¿Secretamente?
– Los exorcistas corren el riesgo de morir en pleno trabajo, por eso Carlos decidió no seguir en adelante con ese deseo, aunque su familia le llegó a enseñar algunas cosas sobre los exorcismos. Cuando Sandra fallece, los demonios capturaron su alma y la llevaron a nuestro Señor ¿Quieres que te cuente lo que sucedió? – Lo dice de forma divertida
– Déjate de juegos y habla.
– De acuerdo: Aquellos demonios llevaron el alma de aquella chica al Amo y Señor del Infierno y la obligaron a arrodillarse ante él:
– ¡Suéltenme!
– Muy ruidosa ¡Cállate! – Sandra es llevada a la fuerza por dos demonios
– ¡No! ¡¿A dónde creen que me llevan?!
– Solo cállate. – Se detienen delante de una persona completamente cubierta por la oscuridad del lugar, esta persona está sentada en una especie de trono.
– Amo y señor. – Se arrodillan los demonios y obligan a Sandra a hacerlo igualmente.
– ¿Qué sucede? – Sandra habla algo asustada. – ¿Tú… tú eres?
– Soy el Amo y Señor del Infierno, Lucifer.
– Lu… cifer… – Sandra intenta correr, pero es detenida por los demonios.
– Tranquila humana.
– Cálmense, no hay necesita de usar la violencia contra la señorita.
– Discúlpenos, gran Señor.
– ¡¿Por qué estoy aquí?! ¡No hice nada malo en mi vida! – Sandra llora desesperada.
– Viniste aquí para saber la verdad de tu muerte. – Aparece un gran círculo y se muestran imágenes. – Quiero que lo mires atentamente, esto sucedió unos días antes de tu muerte. – Sandra mira las imágenes y ve a su prima Teresa hablando con unas personas extrañas, todos son hombres.
– Este es el trato, cuando lo hagan, pueden hacer lo que quieran, fingiré no saber nada, una vez que terminen su trabajo, envíen su cuerpo a mi familia, justo en la puerta de la entrada. – Sandra queda espantada al escuchar eso, al ver a su querida prima planear su muerte y también al reconocer a esos hombres que le hicieron mucho daño.
– No… eso no… es cierto. – Lágrimas de amargura caían y se escucharon las rodillas de Sandra caer. – Teresa nunca haría eso… ¡¿Qué…?! – Sandra ve que del suelo comienza a aparecer una neblina negra. – ¿Qué es esto? – Tiembla.
– Es la oscuridad de tu corazón, al ver todo esto, tu corazón se llena de odio y venganza.
– No… yo no puedo sentir eso. – Más neblina comienza a aparecer. – Yo no odio a mi prima, lo que tú haces es para engañarme ¡El diablo siempre te engaña! – Más neblina aparece.
– ¿Entonces por qué aparece esa neblina? Tu corazón está lleno de esos sentimientos dignos de una alma que busca vengarse por lo que le hicieron.
– ¡No! ¡Nunca lo haría!
– Carlos… – Sandra escucha la voz de su prima llamando a Carlos y ella voltea rápidamente para ver las imágenes. – No te sientas triste, Sandra no hubiera querido verte así. – Carlos está sentado en su cama y con el semblante deprimido.
– ¿Por qué a ella…? – Habla sin emoción.
– Lamentablemente la vida es así y debemos seguir adelante, debes hacerlo, hazlo por Sandra. Ella está aquí, yo estoy aquí y nunca te abandonaremos. – La mano de Teresa está sobre las de Carlos. Más imágenes aparecen y muestran a Carlos proponiéndole matrimonio a Teresa, lo cual provoca que más niebla aparezca alrededor de Sandra.
– Si aún no lo crees, puedes ir a comprobarlo por ti misma… – Con un chasqueo, hace desaparecerla del lugar y ella aparece en la habitación de Sandra.

– El resto lo sabes. – Termina de contar.
– Espera, aún no me cuentas lo que sucedió después del día de la boda.
– ¡Oh! Es cierto, gracias por recordármelo. Sandra una vez que se lo llevó, su alma desapareció, nunca llegó a entrar al Infierno.
– ¡¿Nunca?!
– Nunca, solo su cuerpo está allá junto con ella. Sandra tenía su cuerpo en sus brazos y lo acariciaba muy feliz, entonces apareció mi Señor y le otorgó un gran poder demoníaco, pero antes de que sucediera, una luz brillante salió del cuerpo de Sandra y desapareció de ahí, entonces mi Señor le dio el poder, cambiando el aspecto físico y llamándola América. Y ahora responderé a tu pregunta: Aquella luz es el corazón puro de Sandra. – Aquella respuesta sorprende a Alexa.
– ¿Su corazón puro?
– Aquel amor que sentía a Carlos y a su familia, aquella inocencia que antes tenía y demás sentimientos humanos tomaron forma de una bella mujer, me refiero a Kassandra, por cierto, ese nombre se asemeja mucho a Sandra ¿No lo crees?
Es cierto… – Alexa lo piensa bien. – El padre le puso ese nombre y no pensé en el parecido con el de Sandra.
– Dime… ¿Conocen al padre perfectamente?
– ¿A qué te refieres con eso?
– El padre es un exorcista ¿Cierto? Y Kassandra es una chica inocente y de buen corazón, también por lo que pude ver, ella siente algo por el padre ¿O me equivoco?
– Llegué a notarlo, pero no me preocupaba eso ¿Cómo lo sabes?
– Por el anillo, gracias a eso, pude ver de qué corazones latía por el sentimiento del amor, claro, me encantaba escuchar el tuyo.
– Eres asqueroso. – Habla con repugnancia.
– No te enojes, sabes que te amo mucho ¿Cuántas veces quieres que te lo diga?
– Ninguna, no soporto escuchar eso, pareces… no, eres un hipócrita y estúpido.
– Lo siento. Bueno, terminé de explicar todo ¿No es hora de irnos?
– Yo me iré primero. – Alexa saca dinero y pone en la mesa. – No quiero que me pagues nada. – Se levanta y comienza a irse y Antón solo la mira. Alexa camina y se reúne con Rinne y Amenadiel.
– ¿Estás bien, Alexa?
– Sí, no te preocupes, pude sacarle información necesaria. – Regresan a casa y Alexa cuenta todo, también cuenta el pasado de América.
– ¿Soy el corazón de un demonio? – Habla sorprendida.
– No, de una mujer humana, específicamente de Sandra. – Alexa le corrige. – Kassandra ¿Estás segura de que no recuerdas nada?
– No, solo recuerdo el día en que desperté.
– De acuerdo. También Ant… – Se corrige. – Kirios dijo que de si conocemos al padre Rafael perfectamente.
– ¿Yo?
– Carlos secretamente quería ser exorcista y usted, padre, lo es.
– ¿Tal vez sea algo cercano a Carlos? Puede ser que venga de su familia.
– O tal vez eres Carlos. – Arisa comenta.
– ¡Buena posibilidad, Arisa! – Alexa la halaga. – Padre, tal vez usted sea su reencarnación ¿Recuerda cuando Thomás nos contó que ese día, un pañuelo de Carlos cayó al suelo? Puede ser que usted renació gracias a ese pañuelo.
– Es una posibilidad apresurada, pero concuerda. – Ember habla.
– Si dicen que soy Carlos y Kassandra es Sandra, entonces nosotros… – Ambos se miran y después de unos segundos, el padre comienza a reír. – No creo ¿Cómo creen? ¡Ja, ja, ja! – Los demás lo miran con desprecio. – ¿Por qué esas caras? ¿En serio pueden creer eso? ¿Tú lo crees, Kassandra? – Su risa desaparece al ver el rostro de Kassandra sin expresión alguna. – ¿Kassandra?
– Vamos a comer. – Kassandra se retira rápidamente.
– ¿Qué le sucede? – El padre pregunta ingenuo y los demás aún lo miran con desprecio.
– Padre… – Ember habla.
– Es un tonto. – Alexa termina y todos van a comer.



_Katzuma_

Editado: 22.02.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar