Reflet

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0.3

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Salieron una noche a disfrutar, y solo un cuerpo lograron hallar.

El secreto se reveló, pero nadie lo captó.

Y pocos ojos lo vieron, y ni mucho importó. 

No había sangre, mucho menos algún rastro de una evidente herida. Pero ahí estaba, un cuerpo descansando entre los arbustos. Cómo podía reaccionar ante eso, sí después de todo estaba en una fiesta. Eso era lo último que me imaginaba encontrar en cuanto salí de la habitación.

De todas las habitaciones que había en esa casa, había terminado en esa. Y de todas las fiestas en las que podía haber estado, me encontraba en esa.

Donde estaba él.

Mis recuerdos vivos.

Y la extrañeza.

El olor repugnante y ácido apestaba por el lugar, mucho antes de entrar a la habitación, y, ojalá hubiera sido olor a lubricante-de los buenos-pero nada de eso, ni siquiera se percibía olor a sexo. Era solo: vomito.

Arcada tras arcada, Lila no paraba de vomitar, y aunque era mi amiga, dudé bastante que fuese gustoso sostenerle el cabello cuando estaba lleno de vomito. Aun así, alejé un poco mi rostro para evitar que el petulante olor siguiese entrando a mis fosas nasales y me dieran ganas también de vomitar, porque hasta posible sería que terminara vomitando encima de ella.

Ugh

—Mira nada más—susurró levantándose finalmente— ¡Eres un unicornio, con muchos colores!—ñsu aliento iba de rata muerta a basurero. Las mentas, había necesidad de ellas, ¡De un paquete grande!

 

—Si Lila, soy un unicornio...

Soplé un poco su rostro, pero parecía más un perro cuando sacaba la cabeza por la ventana. Ella ebria, siempre había sido una completa niña en peligro de ser raptada por alguien peligroso, y eso, no era conveniente cuando se suponía, repito, se suponía, que yo había quedado a cargo.

¿Quién rayos me dejaba a cargo?

¡Maté a mi pez!

¡Dejé morir una planta!

De hecho, mi frijol nunca germinó

¡En qué estaban pensando!

—Ven, debes lavarte y tomar algo de agua...o lo que sea que te quite esa borrachera—la tomé de los codos para ayudarla a alzarla, ayudaba bastante que su cuerpo delgado fuera fácil de movilizar, así que empezamos a caminar entre el ruido del pasillo y la gente a punto de tener una orgía en el lugar, como si se tratase de alguna película porno.

>>Debe ser por aquí...debe haber alguna habitación disponible en esta casa-murmuré sosteniéndola.

Su cabeza subía y bajaba mientras reía sin razón alguna, en definitiva mantenerla lejos del alcohol por un tiempo era una petición mundial, era un peligro para la seguridad social, y para mí. ¿Por qué me había dejado convencer de estar aquí?

— ¡Al fin!—mi tono alto de voz pareció molestarla, pero finalmente una de las puertas abrió y nos recibió con la frescura y olor a frutas.

La habitación era a plena vista amplia, moderna; sábanas blancas con varios cojines de colores en la cama, un escritorio con su ordenador, dos puertas más y un gran plasma sobre un mueble donde supuse que había demás juegos para la consola que reposaba a un lado.

Estaba limpio, y eso era lo importante.

—Bien, vamos a bañarte, no puedes regresar así a casa-sabía que posiblemente no entendía qué mierda estaba diciendo, pero era como sí tratase con un niño justo en ese momento. Así que la senté en la orilla de la cama, y empecé a quitarle los zapatos y demás prendas hasta que quedó en ropa interior.

Su sexy ropa interior.

Ella pareció suspirar al bajar la mirada por su cuerpo, Lila gritaba hermosa por todas partes; su cabello negro y ojos azules despampanantes, sin una gota de maquillaje y sus pestañas resaltando su mirada. Sus mejillas rosadas, diminutos lunares por su cuerpo, y la lencería rosa pálida que llevaba puesta, resaltando su piel bronceada por el verano.

—Hoy iba a ligar Elia—limpio sus lágrimas— ¡Hoy era el día!

Yo quería lo mismo...y ahí estaba, limpiando a esta pendeja.

—Hoy no era el día Lila, no lo era, por lo menos no hubieras bebido como hoy, no debiste—la puse de pie de nuevo para llevarla a lo que supuse, era el baño.

El aroma a frutas tropicales inundó mi nariz, fue agradable. Como si se adentrase a cada parte de mí, relajándome y dejándome en un trance. Pero algo más llamó mi atención, otro aroma peculiar que no pude reconocer porque enseguida Lila siguió con su voz temblorosa.

—Él me rechazó, citas y dinero, el tiempo perdido. ¡Qué imbécil! ¡Qué hijo de puta! Qué...

—Sí ya sé... es un malnacido, ahora, entremos al baño.

Caminamos otros pasos y me las arreglé para abrir el baño, gracias al cielo ya se mantenía de pie. Abrí la puerta negra y las luces se encendieron de inmediato; varias luces blancas en el techo alumbraban el amplio baño, una tina en una esquina, la ducha a un lado con el cristal a su alrededor y la lluvia encima, todo blanco y negro junto al lavabo y el retrete.



BlondeSecret

Editado: 03.01.2020

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