Reflet

Tamaño de fuente: - +

0.4

0.4

No, no y no. ¿O sí?

¡Habíamos llegado! ¡Sobrevivimos! Bueno...no del todo, ahora faltaba sobrevivir a la sala donde seguramente ya estaba mi hermano a quien le había mandado un mensaje hacía una hora. El chico que ahora era popular me esperaba, y yo tenía que cargar a una Lila medio dormida. 

En cuanto abrí la puerta, ahí estaba. Gracias al cielo no estaba desnudo con alguna chica, y mi otro hermano, también estaba ahí, Kein pocas veces venía, después de todo, buscaba opacar el dolor. 

— ¿Se puede saber dónde andabas pitufa? ¿Sabes la hora que es? ¡Hay asesinos afuera! Aunque conociéndote...con lo que lees, te les tirarías encima—me pegó en la cabeza Kayne. Su camisa de Iron Man llamó mi atención, por lo que entendía era nueva, y muy pronto, mía.

—Estaba negociando con proxenetas.

— ¡No te vendas hermanita!—gritó dramáticamente entre juegos Kein. Pasó a mi lado dándome un beso en la frente y siguió su camino para atacar la comida.

—Oh, no te preocupes, era para ustedes, necesito dinero. –informé entrando a la cocina con Kayne detrás de mí, con ganas de pegarme nuevamente.

— ¡Qué escoria!

Dejé a Lila en el sofá, quien se acurrucó entre las almohadas que empezaron a caer. Me acerqué a mis hermanos y finalmente, me digné a preguntar. 

—Kayne, tu eres...

—Encantador, atractivo, deseable—interrumpió—inteligente, interesante...

—Ya cállate—le tiré una uva, pobre uva...—Iba a decir sociable.

—Y calienta bragas—agregó Kein sacando jugo. Se encogió de hombros en cuanto le di una mirada de: de qué rayos. –Sacó un 9 en Biología, algo tuvo que hacer con la señora Dickens, de eso estoy seguro.

—Solo me pidió una de mis camisas...

— ¿Y tú le pediste sus bragas de anciana? –ambos rieron y se tiraron algunas servilletas y uvas secas. ¡Estaré al borde del colapso con estos dos!

— ¡Cierren la boca, joder!—exclamé llamando su atención— Quería preguntarte sí sabías algo sobre un tal...Aník.

Mis hermanos dejaron de hablar, se miraron entre ellos y Kayne, quien estaba sentado me dio una mirada cuestionante y seria. La risa se fue y su mentón se levantó un poco en señal de que estaba apretando levemente la mandíbula. Sus ojos cafés se fijaron en los míos y ladeó la cabeza.

— ¿Por qué preguntas sobre él?

En qué mierda me había metido.

Era una mala idea.

Una jodida y estúpida idea.

¿Cómo carajos se me había ocurrido preguntarles sobre un chico a mis hermanos? Ellos siempre habían sido mis protectores, los amaba, pero seguían siendo unos idiotas que se creían los machos alfas, cuando, apenas hace poco Kayne había dejado de ser virgen. Pero al último lo necesitaba, la información, su socialidad.

Empecé a jugar con mis dedos, porque algo me decía que de ahí no salía viva.

Les sonreí de manera nerviosa, sacando mi lado tierno para utilizarlos, manipularlos, ¡Vamos! ¡Podía sacar un lado cute!

— ¿Qué se supone que intentas hacer con esa cara? ¿Ser un espantapájaros?

A la mierda lo cute.

Yo no lo era.

Necesitaba otro plan.

—Eila, estás preguntando por Aník, un chico... ¿por qué?—Kayne posó sus manos en su mentón, como si estuviera pensativo. Pero solo me lo imaginé como uno de esos filósofos mientras estaban en el baño.

¡De ahí salieron muchas ideologías! ¡Niéguenmelo!

Él siguió observándome, con ese par de chocolates, que solo me daban hambre. Pero suspiré intentando dar una respuesta lógica y que fuera lo suficientemente convincente como para que me proporcionaran la información necesaria.

Volvió a cruzar las piernas, como si esperara una respuesta, con su cara de seriedad que no le iba para nada, pero aun así la mantuvo mientras Kein le seguía el juego y solo nos observaba de hito a hito mientras jugaba con la pajita del jugo.

— ¿No puedo preguntar sobre un chico?—refuté, intentando ser convincente. Aunque siempre he dudado que eso exista en mí. Lo tuve claro en cuanto la maestra no creía mis mentiras por no haber llevado la tarea.

Pero necesitaba saber, y mi hermano era la persona indicada. Él sabía todo de todos, quién era quién y por qué estaban ahí. Era la persona más sociable que podía haber en toda la escuela, saludaba a todos con carisma y, aunque muchos maestros no lo soportaban, se ganaba una que otra sonrisa.

— ¿Te gusta, acaso?—respondió con otra pregunta, entrecerrando más los ojos.

—Apenas lo conozco, Aník no es de mi interés.



BlondeSecret

Editado: 03.01.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar