Regrésame la vida

Tamaño de fuente: - +

Capítulo XXIII

Capítulo XXIII:

Donde la luz se lleva las sombras:

Bruno se dijo que quizás debería haber revisado mejor antes de salir de la habitación, asegurarse que no había nadie merodeando al que se le pudiera resbalar la lengua, y esas cosas que la gente normal revisa cuando está haciendo algo que no debería ser visto haciendo.

Pero ¿De qué iba a ayudar que lo vieran actuando sospechoso?  Sus compañeros podían ser lentos de mente, pero no eran idiotas como para no darse cuenta de que algo pasaba, si lo veían mirar hacia todos lados como paranoico.

Negó con la cabeza, apartando el pensamiento de su mente, y subió las escaleras hacia su habitación. Debían de ser casi las seis de la mañana, y si bien el clima inglés no se caracterizaba precisamente por sus soleadas mañanas, también estaba repleto de sorpresas en lo que a la salida del sol se refería.

Podía salir a las seis de la mañana, así como a las cinco podía caer un diluvio torrencial que no dejara ver luz alguna hasta las once. No iba a negar que la variabilidad del clima les había sido útil, pero ya se estaba cansando de pasarse casi veinticuatro horas despierto, para seguir los caprichos de una mujer que escasas veces hacía acto de presencia después de las cuatro de la mañana, y no asomaba la cabeza hasta las ocho de la noche.

Había llegado al último escalón, cuando escuchó su voz. Se dispuso a ignorarla, ya que, de cualquier manera, los asuntos de Rosa no eran su problema, al menos que lo involucraran directamente, y la española se la pasaba discutiendo la mayor parte del tiempo.

Sin embargo, esta vez parecía diferente. Rosa gritaba –lo que era más que habitual- pero no parecía enojada.

Estaba asustada.

Intrigado, giró en redondo, abandonando el prospecto de volver a la comodidad de su habitación, y tomó el pasillo de la izquierda, hacia la recámara de Rosa. La puerta estaba cerrada por dentro. Se detuvo un momento a escuchar la conversación al otro lado, tratando de hacerse una idea de la gravedad del problema antes de irrumpir a lo salvaje en plena discusión.

-No, no puedes estar aquí…- repetía Rosa una y otra vez, pero nadie respondía. -¡Vete de aquí! ¡Vete!

La otra persona seguía en silencio.

-¿Para qué, qué ganas con venir? –Otra pausa, y su voz se hacía más y más desesperada- ¡NO, no es cierto, estás muerto, te vi morir, te vi…!

No esperó más y abrió la puerta de un empujón. El ruido hizo que Rosa girara la cabeza.

-¡Dile que se vaya!- susurró con voz aguda. Estaba de pie en la habitación, que había sido destrozada completamente, y se veía tan asustada e indefensa que Bruno temió lo peor.

-¿Qué pasa?- preguntó, yendo hasta ella.

-¡Es él! ¡Dile que se vaya!- parecía en medio de un ataque de histeria. Apretó la tela de su camisa con fuerza, respirando entrecortadamente- ¡Por favor, dile que se vaya!

Rosa nunca decía “por favor”, ni siquiera en el peor de los casos.

-¿A quién?- preguntó él con calma.

-¡A Seth!- desesperada, la vampira giró la cabeza en dirección al balcón, y Bruno siguió su mirada, sin ver nada.

-Allí no hay nadie- indicó lentamente, como si se tratara de una niña hablando de los monstruos ocultos bajo su cama. Rosa parecía confundida.

-Pero, estaba allí… Estaba…

-Supongo que ya se fue.

-No, no se iría así como así- ella negó con la cabeza frenéticamente, y estaba a punto de hiperventilar (y de romper su camisa favorita en el proceso).

-¿Fue él quien destrozó la habitación?- preguntó con suavidad, y ella siguió negando con la cabeza. Bruno frunció el ceño- ¿Fuiste tú?

-No se ha ido, no se ha ido…

Suspiró. Obviamente, no iba a calmarse hasta que se lo demostrara.

-No está aquí, mira- consiguió desasirse de ella, y ante su mirada atónita se dirigió al balcón (quizás, sólo quizás, con un poco de cautela) y miró a ambos lados en la oscura noche, que no estaría oscura por mucho tiempo más-. Nada.

-Pero, yo lo vi…-susurró Rosa, vencida, y su voz se apagó. Bruno se dio la vuelta, cerrando las puertas tras de sí, y la sujetó por las muñecas, llevándola hasta la cama.



Nikky Grey

Editado: 15.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar