Regrésame la vida

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Capítulo XXIX

Capítulo XXIX:

Donde el cielo se quema:

Kyoko iba por el lobo número veintitrés cuando unas manos sujetaron sus brazos, deteniéndola.

-Kiki...

-¡Suéltame! ¿Qué se supone que haces?- chilló, furiosa, al joven vampiro detrás de ella.

-Tenemos que irnos. ¡Son demasiados!- replicó Santiago con urgencia, reteniéndola  cuando ella luchó por soltarse- Nos han matado casi a todos, si nos quedamos seremos los siguientes.

Frunció el ceño, y aunque él no podía verlo, se imaginó que detectaba la confusión en su voz.

-Rosa dijo...

-Rosa no está, Kyoko- la soltó al ver que se quedaba quieta, y la mujer se dio la vuelta para mirarlo.

-¿Se fue?- preguntó,  y Santiago se encogió de hombros con mal ocultado enojo.

-Nadie recuerda haberla visto irse, pero tampoco está entre los muertos, así que...

Con las manos apretadas en puños, Kyoko desvió la mirada. Sentía la rabia crecer dentro de ella, como un géiser que le quemaba la garganta.

-Maldita perra.

-¡Kyoko! -la aludida lo ignoró.

-¿Cómo nos manda a esta lucha sin sentido para luego marcharse como una cobarde? -exclamó, dando una patada al suelo, y su voz fue ahogada por el aullido agonizante de un lobo cercano que se había cruzado con Raphael- Entiendo que no le importamos y sólo nos tiene como sirvientes en su corte psicópata, pero al menos habría podido tener la dignidad de...

-¡Cuidado!- gritó Raphael de súbito, seguido de un gruñido antinatural. La bestia, de pelaje espeso y marrón caramelo, arremetió contra ellos, y Kyoko apenas y tuvo tiempo de apartarse, tropezando con algo en su camino y cayendo al suelo.

Santiago no tuvo tanta suerte. El animal le cayó encima, desplomándolo pesadamente. Peleó con el lobo, cuyas garras arañaban su carne, como un pincel cubierto de sangre sobre un lienzo dorado claro. Horrorizada, los labios de Kyoko se abrieron en un grito mudo, su respiración entrecortada. Santiago gritó de dolor cuando la creatura lo mordió, su hocico peludo inclinado sobre su cuello. Trató de soltarse, pero el lobo era demasiado grande, y cansado, dejó que sus manos cayeran a sus costados, cada vez más pálidas.

Luego se quedó inmóvil.

-¡NO! - Kyoko reaccionó, poniéndose en pie de un salto y apartando al lobo de un empujón. Este cayó sobre otro que se acercaba, y poco a poco los animales los rodearon, llamados por la sangre que aun manaba de la herida abierta del muchacho.

Lo escudó con su cuerpo, y dio una patada a su costado que fue recompensada con puro silencio.

-¿Santiago?- otra patada. Nada.

No podía observarlo con más detenimiento, no cuando las bestias estaban tan cerca. Embistió al más cercano, rompiendo el primer hueso con el que tuvo contacto y arrancando la cabeza del que seguía. Lanzó a otro por los aires, estrellándolo contra el techo y haciendo que rebotara en el suelo donde fue aplastado por sus compañeros.

Reprimiendo el escalofrío, pasó al siguiente.

Escuchó un débil gemido a su espalda, y por el rabillo del ojo, vio que Santiago se movía.

-¿Q-qu...?

-Aguanta, vas a estar bien- aseguró, al mismo tiempo en que un lobo, negro como el carbón, la pillaba distraída y le caía encima. Chilló, esquivando los dientes, pero ya debía de estar agotada (supuso que veintisiete era un número bastante aceptable) porque las patas delanteras del lobo atraparon sus manos, y las traseras hicieron lo mismo con sus pies.

Con dificultad, debido a la presión del animal contra su pecho, tomó aire, apartando el rostro de su helado aliento, de su olor a sangre y podredumbre y de sus ojos ambarinos que se acercaban a ella...

El pesó desapareció. Al abrir los ojos, vio al animal en un charco de sangre, y a Raphael junto a ella, tendiéndole una mano.

-¿Todo bien, Japón? - preguntó, sonriendo a medias, y con verdadera preocupación en sus ojos verdes. Kyoko aceptó su mano, asintiendo.

-Gracias, Inglaterra.

-No hay de qué.

Uno a cada lado de Santiago, los dos contemplaron los lobos que quedaban, y que los rodeaban en un círculo cerrado.

-¿Cuántos llevas? - pregunto Raphael.

- Veintisiete- él bufó.



Nikky Grey

Editado: 15.10.2019

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