Reina de Corazón [saga griegos#7]

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Capitulo 29

Su mirada me observaba a la espera de algo.

— ¿Dimitri? — negó y desvío la mirada hacia un rincón del parque.

— ¿Tiene algo de comer señorita? — niego y me acercó a él pero da un pasó hacia atrás, muerdo mi labio, deseo llorar de alegria por que él estaba vivo pero también de tristeza por que ese hombre no me conocía.

— ¿Pasa algo? — un hombre mayor ha salido del rincón del parque. Se acerca a nosotros, bajó la voz.

— ¿Sabé quién es? — el hombre mayor no responde, me observa con desconfianza — por favor — creo que vio la angustia que me embargaba porque suelta un suspira largo.

— lo encontré señorita, cerca donde hubo una explosión.

— ¿Por qué no lo reportó con la policia?— preguntó — hemos sufrido por su desaparición.

Él hombre me observa.

— andaban unos hombres armados merodeando el lugar, supose que no querian a nadie con vida. Hice lo que otro ser humano hubiera hecho: salvarlo.

— es mi esposo... pero no me reconoce — sentí la mano del hombro mayor en mi hombro.

— es cuestión de dias, está en un estado de shock.

— ¿Cómo lo sabe?

— fui médico, antes de perderlo todo y no tener más remedio que buscar alimentó en las calles.

— usted salvo a mi esposo — saqué el móvil, mientras mi mano temblaba para marcar el número.

Cuando escuche a papá contestar, me separé de Dimitri un momento y con la mirada le suplique al hombre que no dejará que se marchara.

— está vivo papá, lo encontré — escuche silencio al otro lado de la linea pero luego los gritos de papá y Graco, les indique donde estabamos. Cuándo colgué la llamada, me acerque a ellos.

— ya vienen — él hombre asintió.

— me alegró por este muchacho y por usted señora — se acerca a Dimitri y le sonríe.

— ella te conoce muchacho y te llevará a un lugar donde descansaras.

— no puedo abandonarte amigo — desvío la mirada, aún sin memoria, Dimitri pensaba en alguien mas — no has comido por que todo me lo has dado para que me recuperé, no me ire sin ti.

— yo no puedo ir muchacho, ella es tu familia.

— puede venir— declare, ese hombre se habia arriesgado por mi esposo y había pasado más hambre por que lo poco que conseguía era para mi esposo.

— pero... — negué ante la protesta del hombre.

— entiende que lo salvaste.

— es el deber de un médico — me acerqué a él.

— usted con lo que hizo, no permitió que mi hijo creciera sin padre. Se le recompensara.

— con un trabajo digno es suficiente.

— yo me encargo de eso — mi mirada se dirigió a él... a mi todo, al dueño de mi corazón, deseaba abrazarlo fuerte.

Cuando los autos llegaron, ruedo los ojos por que era una caravana de autos, se bajan los guardaespaldas, revisando el perímetro, algo que iba a asustar a Dimitri, él no recordaba.

Graco camina sin apartar sus ojos de él.

— Dimitri... — su voz se ha quebrado.

Mi esposo no responde, lo observa confundido.

— él no recuerda nada Graco — no responde y se acerca a su hijo, lo atrae hacia él y lo abraza fuerte... lo que yo deseaba hacer pero no pude.

— ¿Está bien? — Dimitri pregunta.

— ahora lo estoy por que te he recuperado con vida.

— vamos — papá entrega las llaves de mi auto a un guardaespaldas, el hombre que lo ha ayudado se gira pero lo detengo.

— no huya, salvo a mi esposo y le daremos un trabajo digno y techo sobre su cabeza. ¿Cuál es su nombre?

— Teófilo Silvestre — papá se detiene y lo mira.

—¿Conoce a Nicos Tziolis? — él asiente — ¿Por que llegó hasta está condición y no lo busco?

— él fue mi cliente pero le fallé en su momento, no iba a molestarlo.

— debió hacerlo — Teófilo le apuntó a Dimitri el auto.

— ellos son tu familia muchacho — y ahi en ese momento,moria por abrazarlo, sin detenerme me acerque antes que subiera al auto.

— dejame darte un abrazo por favor.

No esperé su concentimiento, me abalance sobre él y al sentirme en sus brazos nuevamente, lloré... lloré por que estaba ahi, junto a mi.

—¿Eileen? — levanté el rostro y él me observaba — cielo — susurró y me abrazó fuerte...

— te amo Dimitri, muero si tu no estás junto a mi — debia saberlo, no queria guardarlo más.

— Eileen — cerró los ojos — tuve tanto miedo de no volver a verte... mi pequeña.

— te dije muchacha,era cuestión de dias, escuchar tu llanto, lo ha sacado del rincón donde su mente estaba recluida,el gran amor que se tienen, te ha devuelto a tu esposo.

Si...mi esposo, mi Dimitri, el hombre que amaba, habia vuelto a mi, ¿Cómo escapó? No tengo una respuesta, lo único que sabia era que ya estaba junto a mi.

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Kgerals

 



Kgerals

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En el texto hay: amor mafia venganza, saga griegos

Editado: 18.04.2019

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