Reina de las Highlands

Tamaño de fuente: - +

I

- Pero padre, no quiero ir, no me quiero casar con él.

-Me da igual niña, harás lo que yo te diga

-Pero padre..... no me dejó terminar la frase.

-Nada hija, sube a tu carroza que nos vamos

 

------------------------------------------------------------

 

Llevo días de viaje,en la mejor carroza que mi padre tenia,pero sigue siendo una carroza. Me gustaría estar montando mi hermosa yegua arabe.

Me llamo Judith y voy de camino a mi cárcel.

 

Mi padre Enrique,ha firmado la paz con el Rey de las Highlands y yo soy la moneda de cambio. A partir de mañana seré la Reina de mis enemigos, o eso es lo que de pequeña me enseñaron.

Eric, Su Majestad, necesita una reina a su lado pero lo que más le urge es una madre para su hijo de 3 meses. Su mujer murió al dar a luz.

 

Sigo pensando que me crié sin ninguna madre por lo mismo,se dejó la vida en traerme a mi al mundo. Tendré que criar a un niño cuya madre se dejó la vida en tenerlo.

La carroza se va acercando al castillo y la cara de mi nana cambia de asombro a ilusión.

-Cariño a partir de ahora todos se inclinarán ante ti y querrán besarte la mano, los hombres.

Asentí

-Tu solo debes hacer reverencia delante de tu marido.

-Nana, lo sé. Los modales deben ser perfectos, no se aceptan errores en el protocolo. Los bailes están a la orden del día y debo acostumbrarme a que todos me llamen Su Majestad.

 

Le recité todo lo que me llevaba meses repitiendo.

-Perfecto cariño, aunque tu padre se ha empeñado en criarte como un niño, yo he educado a una perfecta reina.

-Si, papá siempre deseo un niño, dije entristecida.

-Bueno, por fin se acaban las espadas, cuchillos y el tiro con arco.

-Si todo lo bueno termina, dije agachando la cabeza - ahora debo educar al futuro rey.

 

Terminé de decir eso y la carroza se detuvo.

 

-Abrid las puertas, soy el lord cuya hija se casará con el Rey.

 

Inmediatamente las puertas se abrieron y entramos a lo que serán las casas donde todo aquel que trabajaba en el castillo vivía. Pasamos a través de las calles del pueblo llenas de gente y nos tuvimos que detener.

-Judith, tenemos que bajar - me dijo mi padre. No podemos avanzar, en la plaza del pueblo hay una ejecución.

 

Bajamos mi nana y yo y como no quería ver todo eso me quedé mirando vasijas y todo tipo de avalorios en las mesas de los comerciantes.

Los gritos de una mujer llamaron mi atención y miré hacia el lugar de donde los gritos provenían. Atada a un palo de madera y rodeada de paja le prendieron fuego.

-Pero nana, por que hacen eso? pregunté asustada

-Niña, esto es lo que les sucede a las brujas, así es la única manera de matarlas.

-Pero es una atrocidad.

 

Mi nana me dió un codazo y mi padre me miró mal. Cuando todo pasó, la mujer murió quemada, sus gritos pararon y la dejaron ahí en la plaza y todo el mundo se fue a seguir con sus tareas.

Así como mi padre dió la orden de seguir el camino con indiferencia, una que no entendía ya que lo que mis ojos vieron me dejaron tocada.

 

 



maria

#2075 en Novela romántica
#1016 en Otros
#134 en Novela histórica

En el texto hay: reina, eric, highlands

Editado: 24.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar