Relato de un Amor prohibido

Tamaño de fuente: - +

La playa

Así que se llamaba Mauricio.

Sí.

Porqué no lo me lo dijiste antes?

Es que hasta ese entonces lo había aceptado; Mauricio siempre fue su novio.

Ella me lo había repetido que él no asistiría y yo me había atrevido a soñar una velada realmente hermosa en la playa junto a ella incluso sin su permiso me había atrevido hacer planes para escarparnos por un momento en dicho paraíso así como también hacer algo que solo en mis sueños yacía era simplemente que junto a la mujer que amo poder admirar la belleza de una puesta de sol o un caluroso amanecer, también había planeado llevarla a una playa solitaria, en dicha playa le estaría esperando una pequeña sorpresa; consistía en escribir en la arena su nombre junto al mió pero con rocas pues el mar con sus olas siempre borraba muchos corazones que tan solo se habían escrito en la arena; pero mis ilusiones se perderían el dia que tendríamos una nueva discusión al parecer rumores acerca de mi habían llegado hasta sus oídos, estaba muy enfadada lo cual volvió a romper mi corazón y doblegar mi ilusión por que cada vez que se enfadaba conmigo se refugiaba en los brazos de Mauricio, en ese instante parecía que el que le estaba trayendo problemas era yo y que yo sería aquella piedrita que no la estaba dejando ser feliz, además llegue a imaginar que lo hizo con mucha intensión pues al dia siguiente saldríamos en aquel viaje y en días anteriores había escuchado comentarios de que él si la iba a acompañar; quise apartarme para no estorbarle más y sin importar que su felicidad sea estar lejos de mi y que eso signifique una tristeza eterna estaría dispuesto a sacrificar mi amor por su dicha, y aunque en mi corazón guardaba la esperanza de poder borrar aquellas palabras que dije por dolor al encontrarnos en tan paradisíaco lugar al dia siguiente una gran sorpresa me esperaría, al embarcarnos en el viaje pude constatar la veracidad de aquellos comentarios; pues Mauricio también estuvo presente, todo lo que había pensado hacer por ella se derrumbo como las tantas otras veces que ya me había pasado esta vez seria el fin irremediable; o al menos eso pensé mi tonto corazón solo esperaba un desaire de esta magnitud para que mi lid se doblegara, mi mente e incluso mi corazón se estaban cansando de esperarla sin recibir un aliento por parte de ella, al contrario parecía que con más frecuencia salían juntos y lo que más me dolía es que pasaban justo por los lugares que yo siempre frecuentaba donde antes jamás los veía. Es así como aquel dolor que sentía en tan bello lugar dieron lugar para escribir un poema que siempre me fortalecerá cada vez que mis lagrimas quieran brotar, pues aquellos días de felicidad que los había planeado en mi mente eran opacados por la realidad que estaba observando en aquel lugar, pues se estaba cumpliendo el sueño; mi sueño; ella junto a él.

El mar me lo demostró. Hace mucho había pensado que el amor nace donde las dos personas viven y se fortalece cuando el mar y su brisa arrulla su cantar sus besos y amar pero también destruye ilusiones efímeras fugaces e hirientes.

Pero mis ganas de hablar con ella me estarían enloqueciendo hasta que se dio la oportunidad de conversar, casi no aclaramos nada pero al siguiente dia .

 

 

 

 

LA PLAYA

 

Sombrío el firmamento se dibujaba

en el cielo triste ya casi sin brillo;

pues de sus nubes lagrimas brotaban

que morían en el frágil manto del olvido.

 

En el ocaso de un dia sin corazón,

y el alba de una noche llena de historias;

que en la arena muchas fueron plasmadas

y otras vividas junto con una canción.

 

Las olas, con su susurro me explicaban

que aquellos amores pronto serán borrados,

y que el engaño que esos corazones guardaban

con furia de sus playas serán arrancados.

 

Decían también que en sus aguas acogían

a quien la vacuidad le inundaba;

y que si al entregar su corazón en vida

las palabras de su amada lo lastimaban.

 

Su vaivén, sacaba el amor de su alma;

el salar, el sabor de sus besos borraba;

la arena mojada, la sed por su piel calmaba

y la imagen de aquella faz disipaba.



Idilio

#2872 en Otros
#1065 en Relatos cortos

En el texto hay: amor imposible amor juvenil

Editado: 01.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar