Relatos de Muerte con Sabor a Vida

Tamaño de fuente: - +

Un mundo sin sombras (segunda parte)

2

 

Pocas cosas son tan peligrosas y misteriosas como un hombre sin nombre y hogar.

Dejar atrás un pasado y comenzar de nuevo, borrar los pecados, buscar un mejor futuro, sin embargo te conviertes en un bicho de la sociedad. Un regente de las calles, alguien diferente al molde y por ende temido.

Pasó meses vagando por las calles soportando el crudo invierno en compañía de los demás vagabundos, fue cuando se recuperó de la neumonía que casi acaba con su vida el tomar la decisión de adoptar un nuevo nombre. Lo pensó poco, cogió un palo cercano escribiendo en el mugriento barro de la pista.

Rene Default Almenara

Adopto los apellidos de dos amigos muertos en la guerra, y el nombre de uno de los más grandes filósofos y científicos de su nación, no obstante pocos recordaban su nombre pero todos aún recuerdan sus pensamientos, aquel personaje ilustre fue “Rene Descartes”. Los aportes de este hombre a la humanidad fueron bastas en matemáticas y filosofía pero no lo admiraba por nada de eso, su admiración recaía en los avances de Descartes en la invención de autómatas casi perfectos.

Siendo adolecente su abuelo le conto la historia de cómo descartes luego de perder a su hija, construyo una autónoma idéntica utilizando partes de relojería antigua. El relato tenía un final trágico ya que cuando Descartes escapaba de su país en un barco perseguido por mentes débiles y miedosas, un marinero se topó por casualidad con la máquina, lanzándola al mar al no comprender la naturaleza de la criatura. Descartes enfurecido mato al marinero y lo lanzo al mar, luego junto a las sombras del ocaso desapareció para siempre.

Rene default se levantó junto al palo con el que escribió su nombre y se encamino a buscar trabajo. Las manos de un hombre joven en tiempos de guerra siempre son necesitadas, la tarde de ese mismo día empezó como peón de una constructora, a los dos meses ya era capataz y al año ingeniero.

Gano el suficiente dinero para abrir su negocio en el centro de la ciudad siendo el primer relojero. El trabajo era sencillo, dedicando el resto de tiempo a investigaciones de biotecnología y microbiología, carreras de las cuales poseía doctorados que ardieron en llamas en su país.

La guerra se tornó más dura con decenas de inválidos regresando a casa. Rene Default cerró la relojería reaperturado como un laboratorio de prótesis y biotecnología. La fama le llego al lugar cuando implanto una prótesis idéntica al brazo perdido al hijo del alcalde. La piel que cubría el metal consistía en una réplica obtenida de las células madres del paciente acoplándose con el tiempo al cuerpo.

En medio año abrió otros dos laboratorios en diferentes ciudades y en un año rene default era una de los hombres más ricos y respetados del país.

Mando a construir una mansión en el centro de la ciudad aburriéndose del ruido de la ciudad, se trasladó a una mansión pequeña equipada con un laboratorio en lo alto de una colina. Enclaustrado en aquel lugar solo salía los domingos en las tardes a un parque cercano con vista al mar, se sentaba en la misma banca que tenía su nombre grabado (una broma de los jóvenes del pueblo) contemplando por horas en silencio dos pequeñas fotos de un medallón raído y golpeado.

Una foto mostraba a una hermosa señora de rostro con facciones suaves y de piel clara, los cabellos negros azabaches se perdían en los hombros y la mirada de ojos verdes azulados completaban su belleza, la otra pertenecía a una niña sonriente, era la versión miniatura e idéntica a su madre. Rene default dejaba escapar algunas lágrimas cuando cerraba el medallón.

— Hasta luego mis hermosas Alcira y Flavia. Falta poco…

Pasaba la noche en un bar, regresando de madrugada junto con algunas botellas de vodka y jerez a la mansión. En una de esas madrugadas conoció a un joven moreno tirado en la calle, al preguntarle su nombre este respondió que no tenía ninguno.

“—Tienes cara de Eusebio, tu ponte el apellido, no tengo tiempo para tanto. Levante, desde hoy serás mi mayordomo”

El joven apenas se puso de pie, brabucones de la ciudad se divirtieron con él la noche anterior juzgándolo por su color de piel. Sintió el aroma fétido del alcohol, deteniendo su andar.

“— Quiero llamarme Eusebio Espinoza, pido algunas monedas, comida y un techo y prometo ser el mayordomo más fiel que ha tenido”

“— como quieras muchacho. Haces perder mi tiempo, no tienes ni idea de este mundo, la traición siempre llega, solo espero que en tu caso sea tarde, muy tarde”

Ambos cumplieron parte del trato al transcurrir los años, fueron pocos los problemas que afrontaron hasta que termino la guerra.

Las acciones de sus empresas cayeron, siendo sus propios empleados y gentes rastreras y timoratas las que se apropiaron de las mansiones y laboratorios. Quizás fue pena o hipocresía cuando le dejaron poseer la pequeña mansión en la colina. Rene Default no lucho pese a las suplicas de Eusebio Espinoza. “déjalos matarse por algo tan banal, estoy demasiado ocupado para sandeces mundanas” fue su única respuesta, sin embargo Rene Default no era tonto, se anticipó escondiendo dos baúles lleno de joyas y lingotes de oro, con ellos pagaba los servicios básicos.



fenix azabache

#686 en Detective
#322 en Novela negra
#6122 en Otros
#2296 en Relatos cortos

En el texto hay: desamor, amor, esperanza y conflictos

Editado: 30.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar