Relatos del Elegido "Guerra en el Cosmos"

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1. La Corte Celestial.

El veintidós de enero del año dos mil ciento veinticinco fuí llamado. Yo hacía mi rutina de siempre, tuve suerte en dos basureros, encontré una hamburguesa y una soda de moras. Caminaba hacia el hotel; "Carolina&Light" dónde me dejaban quedarme el callejón de este edificio. Tenia mi campamento bien montado, pero ese día no llegué a mi destino. Una pareja de chicos me llamó al otro lado de la calle para obsequiarme un abrigo decente. Eran cristianos, lo supe por su crucifijo plateado. Se veían muy felices. Me sentí bien. Crucé la calle. Sus rostros se volvieron de espanto y me hicieron señas para que corriera hacia ellos. Un coro de voces sorprendidas se oyó. Gire la cabeza a mi derecha. Un autobús corría velozmente en la calle. Al parecer no iba a frenar. Ese mismo día unos estudiantes habían secuestrado un autobús de su universidad. Detrás del autobús las patrullas le seguían. El golpe me dio en el hombro derecho, sentí que mis piernas se quedaban en el piso y mi cuerpo se estiraba a la izquierda. De repente, todo se oscureció y el mundo desapareció enfrente de mi.

● ● ●

Exactamente después de eso, una luz cegadora me pegó en la cara. Al abrir los ojos, me encontré parado en la nada. Todo a mi alrededor era de un blanco puro. Un banco brillante, estaba en una especie de universo, pero todo era blanco y brillante muy brillante, al caminar no sabía si en realidad estaba avanzando. No se sentía ninguna clase de suelo. Pero al moverme sentía mucha satisfacción. No sentía dolor ni hambre como estaba acostumbrado. Entonces una voz muy potente y perfecta me habló.

-Saludos, Aristeo.- Dijo amablemente

No vi nada, gire la cabeza a todos lados y no vi a nadie.

-¿Te sientes cómodo?- La voz se oía en todo el espacio.

-Si...- Esperé y lo pensé un poco, pero aún así la pregunta infantil e innecesaria salió- ¿Estoy muerto?

-No, no Aristeo, aquí no existe la muerte

-¿Estoy en el cielo?

-Tampoco estás en el cielo querido Aristeo, el paraíso queda muy lejos de aquí.

-¿Qué es este lugar?- Pregunté- ¿Por qué no puedo verte?

-Estás en la recepción Aristeo, es donde las personas esperan hasta su juicio. Aquí no se pueden sentir mal. Es un lugar de descanso. Pero...tú no esperarás como los otros. Tú nos serás muy útil...

-Déjame verte por favor.

Creí estar ciego. No podía ver nada, nada mas allá de mi naríz, solo el espacio blanco. En ese momento una imperfección se hizo notar en la pureza...Algo oscuro, forzé la vista para ver mejor. Pero no era necesario.
La figura se acercaba.
Lo que vi era hermoso. El ser que se paró enfrente de mi era alto. Llevaba puesta una túnica negra, su piel era blanca, o al menos eso parecía, porque se difuminaba en el espacio. Salvo por un contorno grisáceo. En donde debían ir los ojos habían óvalos y en esos óvalos habían galaxias moviéndose. La boca del ser era negra, como si adentro hubiera un remolino más negro aún. Sentí cómo sus dedos pasaban por mis cienes acomodándo el cabello canoso.

-Eres Dios?- Pregunté admirado.

-¡No!... ¡Nadie se compara con Allah!- Extendió los brazos hacia arriba

-¿Allah?-

-¡Dios!, ¡El padre! ¡El creador!, ¡En tu mundo se le conoce de muchas formas!- La criatura me tomó de los hombros- En el Tercer cielo se le conoce como; "El de las manos tatuadas", Más tarde te llevaremos ante él. Yo solo soy un Ángel, mi cargo es recibir a las personas cuando mueren.

-¿Hay otros cargos de Ángeles?

-¡Claro que hay más cargos! ¡Así es como funciona el mundo!. Están los Ángeles de Adoración y los Arcángeles de la corte Celestial, ¡Y no olvidemos a los Ángeles De Guerra!, También están los querubines y los Ángeles que tienen contacto directo con "El de las manos tatuadas"

-¿Hay guerras?- Pregunté con incredulidad

-Si Aristeo, Hay guerras muy peligrosas, muy destructivas, la ultima guerra fue hace muchísimos Zat's, En esa guerra se destruyó un universo, A causa de esa guerra se creo otro universo. Y ahora habrá otra destrucción. Pero creo que eso te lo explicarán después. Ahora te llevaré a la Nebulosa Negra.

-¿La Nebulosa Negra?- Dije mientras el ser, dibujaba un óvalo lo suficientemente grande para pasar por el.

-Haces muchas preguntas Aristeo.- Y el óvalo se oscureció y se tornó como los ojos del ser.- Vamos se hace tarde.

● ● ●

El portal que el ángel creo nos llevó a otro lugar, este ya no era blanco completamente, ahora tenía la apariencia de el universo, tenia esos distintos colores, pero no había estrellas. Todo era hermoso. Ese lugar jamás hubiera sido descrito por los grandes escritores ni directores de cine. 
El ángel grito en una lengua extraña, y con voz totalmente cambiada, en ese momento en el lugar donde estábamos parados o más bien flotando una especie de suelo se formó, lo supe por que lo sentí en los pies desnudos. Unas grades columnas de alzaron frente a nosotros. Y una gran puerta dorada brilló enfrente y por los espacios de los barrotes que ésta tenía se podía ver un gran camino. Tan puro y blanco como la otra habitación.



Roque Alonzo

Editado: 22.03.2018

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