Reluctant Heroes

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Jackie II

Por aquellos días perfectos, mi abuelo empezó a cambiar. Se volvió más huraño de lo que ya era, y ya no es que no saliera de casa, es que no salía de su despacho, al menos mientras yo no lo veía. Con el paso del tiempo, elaboré una teoría. Ya sabía el porqué mi abuelo se comportaba de aquella manera. Se acercaba su cumpleaños. Sí, lo sé, no era una teoría muy buena, pero mi abuelo era distinto del resto de mortales.

Dentro de diez días iba a cumplir ochenta y cinco años. Y todo el pueblo había decidido organizar una fiesta en su honor. La mayoría lo conocía desde hace mucho, desde que todavía “estaba cuerdo” y aún recordaban al joven Teague que había dejado todo atrás para vivir con una granjera. Desde mi perspectiva, hacerle una fiesta era una buena idea. A mi abuelo por fin le daría un poco el aire. Puede que se molestara, mas jamás se lo haría saber al pueblo. Era demasiado educado para eso.

Así, durante esos diez días, ayudé en todo lo que pude. Todo el pueblo se había invitado y yo, para no aburrirme, envié una invitación a la capital, deseosa de que Lía y su hermano pudieran venir.

Los diez días se pasaron volando. Aquel día mi abuelo no dio señales de que supiera que era su cumpleaños hasta que lo felicité durante el desayuno. Me respondió con un gracias y se metió en sus despacho. Rezaba a Droko para que no saliera de ahí hasta la hora prevista y es que me moría de ganas de ver su cara de sorpresa y enfado bien disimulado.

El cansancio de aquellos días me estaba pasando factura. Había muchas cosas que había dejado de lado durante ese tiempo. Entrenar era una de las más importantes (la que más tal vez). Pero lo que más me apetecía en aquel momento era sentarme debajo de un árbol y leer un buen libro. Y eso hice.

Escogí uno sobre las leyendas atalantinas. A pesar de que me las sabía todas, no estaba de más recordarlas. Aparte, me gustaban las ilustraciones que tenía. Mientras leía un capítulo sobre Droko, una voz que tarareaba una vieja canción me hizo levantar la vista del libro. Reconocí es voz. Y eso que la última vez que lo vi, yo tenía seis años.



Zugzwang

Editado: 05.10.2018

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