Renacer [2]

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Capítulo 13: Cuidado con el otro lado

Shayza

Giro hacia donde proviene el ruido, visualizando cómo Konith trota hasta nosotros.

—No se detengan —ordena, pasando por nuestro lado—. Debemos ir a mi antiguo hogar, puede que ahí estemos seguros.

Para en seco, coloca sus manos sobre el suelo y a medida que las sube una puerta aparece delante. Cuando la abre, rápidamente somos succionados, llegando a parar a saber quién donde, sin embargo, el cuerpo de Yokia amortigua mi caída. Intento ponerme de pie sin hacerle el menor daño posible y sacudo mi ropa.

El lugar es inmenso, con facilidad puede ser confundido con una enorme biblioteca. El techo es de cristal lo cual le da permiso a la resolana para que ilumine cada rincón, hay libros volando por lo alto, las simples escaleras se mueven de un lado a otro y logro escuchar cómo hay páginas pasándose por sí solas.

—¿Te encuentras bien? —pregunta Yokia, mientras se pone de pie y apoya su mano en un asiento de madera oscura—. No sabía que este lugar seguía en pie.

—Un demonio al que le gusta leer... —comento, avanzando por el lugar y acariciando el suave barniz de un gran sillón—. Es interesante.

—No, no, nada de eso —dice Konith con arrogancia—. En cada libro se encuentra el alma de algún humano o ser místico que ha sido condenado.

—¿Quiénes los condenan? —pregunto con curiosidad.

—El Diablo, Dios o el rey del mundo mágico, Treksh Muya —responde Yokia.

Volteo a su dirección al tiempo que elevo las cejas en señal de sorpresa.

—¿Dices que esos grandes seres son reales? —Rio dejando de lado el tema de los reyes—, es alucinante... —Hago una pausa, pensando en el desastre que se armará si muere Kaibron—, es decir que en algún momento ellos vendrán por mí —digo con la mirada perdida y sonrío amargamente—. ¡La leyenda es real!

—¿Hablas sobre lo que dicen respecto a tu madre y Bram? ¿O tu padre cuando muera? —cuestiona Konith.

—Por favor, Layla solo sirve para pisar papeles... Esa leyenda es...

—Profecía —aclara el demonio, señalándome con la pipa.

—Lo que sea. —Le resto importancia con un ademán—. Sobre Kaibron... No sé cómo tomarlo, es decir, ¿a qué peligro me enfrentaré cuando ocurra? ¿Seré asesinada por alguno de los reyes o condenada por los dioses?

—No dejaré que eso pase —comunica Yokia, posando su mano sobre mi hombro.

Bufo antes de agregar—; Cómo si pudieras hacer algo contra ellos.

—Sé que Yokia es delgado, incluso parece anoréxico —comenta Konith a la vez que mueve su mano con la pipa y exhala el humo—. Pero es más fuerte de lo que crees, al fin de cuentas es...

—Konith, necesito que encuentres a alguien y lo traigas —lo interrumpe Yokia; sin embargo, más que un encargo parece una orden.

El castaño eleva las cejas, llevando hasta sus labios la pipa para inhalar profundamente.

—Pide lo que gustes, gatico —dice con todo de burla.

Pasa sus dedos sobre un libro con cubierta azul y letras doradas, el cual me recuerda mucho al que encontré en la casa de Kaibron.

Yokia pasa por mi lado, en dirección hacia él, extendiendo el brazo para entregarle una especie de tarjeta. El otro desaparece la pipa tomando el pedazo de cartón delgado en su mano, asiente débilmente y avanza hasta una gran puerta que cuando la abre se puede visualizar un portal de color azul.

«Seguramente buscará a al que tiene nombre de asco» —comenta la voz interna.

La ignoro como de costumbre, camino hasta donde está Yokia jugando con un pisapapeles y tomo el libro que ojeaba el demonio, quedando boquiabierta por ser el mismo que Patricio solía leerme.

—Vaya —expreso en voz baja, dejando pasar cada una de sus páginas—. Este libro me persigue hasta el fin del mundo.

—¿A qué te refieres? —Deja de lado el objeto que tenía ente las manos para verme con sorpresa.

Apoyo mi cuerpo en una pierna mientras golpeo mi palma con la cubierta de dicho objeto, empiezo a rondar el área, analizando todo lo que se encuentra allí.

—Esto. —Levanto lo que porto entre manos—, lo encontré justo el mismo día en que me vi obligada a vivir en la cabaña de Kaibron.

Al decir eso escucho que ríe, provocando que gire a verlo.



NickStone

Editado: 20.08.2019

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