Residentes Eternos © (libro 3 Reina Efímera)

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Capítulo 5

¿Es real?

 

Muy de mañana, alguien tocaba con insistencia la puerta. Sin ánimo me puse de pie para abrir. Inés estaba de pie al lado de la puerta y lloraba amargamente.

—Alexia perdóname.

Sus ojos estaban hinchados, era evidente que ambas habíamos pasado llorando toda la noche, me veía igual que ella.

—Inés si te refieres a mi separación con Esteban, no tienes porqué disculparte ni sentirte mal. Ve con él y con el niño, no puedes renunciar a ellos.

—Pero, Alexia, no puedo hacerte más daño. ¿A costo de tu felicidad? No, no soy capaz.

Su catadura angustiada, me hizo comprender lo mal que se sentía.

—No te lo niego, sí me duele, pero sé que es lo correcto. Quiero mucho a Esteban, y sé que es lo mejor para ambos. No eres la culpable en esto, ahora ve, no lo dejes marchar, es un hombre maravilloso y sé que serás feliz a su lado, además tienen un hijo en común. Les deseo de corazón lo mejor Inés, piensa en tu hijo los necesita a ambos.

Se lanzó a mí abrazándome con todas sus fuerzas sin dejar de llorar. La abrace fuertemente.

—Ve, por favor, no los pierdas.

Se despegó de mí mostrando mucha gratitud en su mirada. Cuando se marchó, cerré la puerta algunas lágrimas cayeron aún en contra de mi voluntad. Dos manos tomaron mis hombros con fuerza, y luego sentí que me acariciaban, tratando de consolarme. Me volví y era Nigromante. Lo estreché a mí con todas mis fuerzas.

—En verdad lo siento, Jon y yo estuvimos equivocados todo el tiempo.

Su presencia me hizo mucho bien. Estaba recostada en su pecho abrazándolo con todas mis fuerzas.

—Fue lo correcto, de no ser así creeríamos que los culpables serían otros. Me duele, pero lo entiendo, lo desprecié muchas veces, lo dejé solo siempre, me lo merezco.

Me abrazaba dulcemente, sabía que le afectaba verme tan mal.

—Ya no pienses en eso. Sé que has querido ir al pueblo desde hace mucho, te importa mucho ayudar a los necesitados ha sido tu prioridad desde que comenzaste a gobernar. Creo que te hará bien salir un momento y distraerte.

—Gracias Nigromante, pero no tengo ánimo, además no he podido dormir, me siento como fuera de sí misma. Por favor quédate a mi lado.

—Sí me quedaré contigo. ¿Quieres que te traiga algo para comer?

—No, gracias, no tengo apetito. ¿Volverás a ausentarte?

Me desacomodé de sus brazos observándolo entristecida.

—No. Creo que ahora no hay necesidad de que siga apoyando a Damián en la Costa Este.

—Por fin escucho algo bueno, desde hace mucho.

Me sonrió apenado.

—Alexia, tengo algo que decirte.

Su manera de decírmelo me puso muy nerviosa. ¿Acaso algo peor estaba por ocurrir? Me abrazó jalándome, hasta que nos sentamos en la cama.

—Eres la reina y es mejor que te lo diga. Alexia, Jon desde hace más o menos año y medio, que renunció a todo en Darrel. Me pidió que me hiciera cargo de Darrel, del mismo modo en que él solía hacerlo. Desde entonces sin que tú lo sepas he estado al pendiente de todo lo que pasa no solo en el Alba sino también aquí en Darrel.

Abrí los ojos a más no poder sorprendida.

— ¿Desde hace año y medio?

—Bueno, casi.

— ¿Entonces, Jon jamás volverá a Darrel?

—No, no lo creo. Él deseaba que fueras feliz al lado de Esteban, no quería darte problemas o iniciar más peleas con Esteban o Alejandro. Alejandro estuvo en desacuerdo todo el tiempo, él deseaba que permaneciera en Darrel, pero ya conoces a Jon, ese honor suyo que parece un regalo divino. No te dejó del todo desprotegida, me dejó a cargo, y bueno, siempre he estado al pendiente tuyo sin que te des cuenta.

—Dios mío. Una vez más te debo mucho, Nigromante.

—Sabes, que es un placer.

—Solo pude verte cuando mi padre se casó.

—Sí, fue la única vez en la que pude mostrarme ante todos. Fue muy conmovedor, ya sabes, una boda muy dulce llena de amor y sentimientos apacibles.

Sonreí.

—Supongo que Jon no asistió.

—De hecho, si vino.

— ¿En serio?

—Sí, estuvo en todo. Pero estabas muy ocupada, sé que te esforzaste mucho por llevar una vida normal, motivo suficiente como para no ver mucho hacia otros lados.

Volví a sonreírle maravillada.

—¡Increíble, estaba convencida que no había asistido!

—Muchas cosas pueden ocurrir sin que te des cuenta.

—Nigromante si tus estas ayudando en Darrel, has de saber que mi padre quiere hacerse cargo ahora que Esteban querrá marcharse.

—Tu padre, ha entendido que necesitas ser libre. Y aunque te parezca increíble, quiere que seas feliz, y para él ser feliz es verte feliz. El ama Darrel y ama el trono, y ahora con Andrés, sabe que Darrel seguirá con la heredad sin problema.

Mi mente se iluminó al escuchar bien lo que me había dicho.

—Me he encariñado mucho con el pueblo, no he querido alejarme del trono, porque sé que muchas veces les ponen más atención a otras cosas, menos a ayudar. No sé si mi padre, continúe con la ayuda a la gente necesitada.



Sunny Black

Editado: 01.12.2018

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