Residentes Eternos © (libro 3 Reina Efímera)

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Expulsado

(Jon narración)

Sentía aquella sustancia en mis labios, y había logrado llegar a lo más profundo de mi ser. Podía percibir aquella locura apoderarse de mi mente, me contenía de mucho por eso decidí salir. Entre esa pasión alborotada y mi enfado, sobresalía lo segundo.

Alexia al ser una niña guiada por su frenesí era víctima de situaciones peligrosas. Al ser muy pasional no pudo quitarse de encima a ese Príncipe, quien la había sometido a enardecer su ímpetu, lo cual me tenía fuera de sí mismo, quería tenerlo frente a mí para hundirle mis puños y partirle esa cara monárquica.

Gracias al descuido de mi dulce tormento, descubrí que definitivamente ese tipo era inmortal y uno de esos que se esconden en la oscuridad de la noche para atraer víctimas, una especie similar a la mía, la diferencia es que no tengo necesidad de alimentarme de carne humana y menos de sangre. En mi caso, solo existía la vehemencia, el deseo de devorar espirítus y almas para apaciguar mi ira, esa energía insondable que me insita a devorar doncellas y arrebatarles su pureza. No es lo mismo, pero al haber pasado muchos años conteniéndome, ya había logrado ser en su mayoría un ser casi normal, algunas veces tenía que dejar de lado el deseo de ser normal, y sobresalían mis habilidades sobrenaturales, una que otra vez mi fuerza. Siempre he evitado estar a la vista pública, no me gozo en lo absuluto en confundir a las personas que tienen una vida estable o normal, menos que crean que soy alguien bueno, cuando en realidad no debo ni siquiera existir.

En la vida tal como la conocemos es posible gracias a un balance, mientras exista la maldad siempre habrá alguien dispuesto a combatirla y a mantener un equilibrio entre las fuerzas que rigen el universo. Durante toda mi existencia he conocido cosas que de joven pensé que eran improbables o inexistentes. Los seres humanos que tienen la oportunidad de llevar una vida como cualquier otra desconocen que ante sus ojos, antes sus presencias los seres sobrenaturales existen, no todos respetan el balance, pero habemos otros cuantos que lucharemos por mantenerlo.

En otras palabras, las cosas que a veces nos dan temor, por ejemplo la oscuridad, esa sensación de estar rodeados por algo o alguien aunque visiblemente no haya nadie, que aparezcan las cosas en un lado donde no las dejaste, recordar que en algun momento en la oscuridad de la noche o bien a plena luz del día alguien te observa, no es falso, ni es un instinto natural a la imaginación, es muy probable que algun Residente Eterno, ya sea un espirítu, un ente, o lo que sea, estuvo cerca y no en todos los casos son seres demoníacos o perversos, muchas veces tambien los seres de la luz intervienen, pero solo en los casos donde la persona protegida permite que esos seres puedan defenderle. Es natural en el ser humano percibir lo que no se puede entender con la mente, somos fundamentalmente una mente que piensa pero tambien estamos conformados por un corazón y allí un alma que tiene un lenguaje superior y pocas veces interpretado correctamente. Lo que al escucharlo con total atención, nos revela en verdad a que lado queremos pertencer.

Al ser un ser que siempre tiene un pie aquí y el otro en el más allá, puedo ver, escuchar y estar ante muchas cosas y situaciones muy contrastantes todo el tiempo, no fue fácil al inicio con el tiempo comprendí que ignorando no me mortifico, aunque “eso” sepa perfectamente que puedo verles y escucharles. Uno de los relatos que contaba mi padre cuando era niño, era que el mundo del mal no estaba lejos de nosotros, que el día que hubo la rebelión donde el ángel más preciado mencionó a toda voluntad: NO SERVIRÉ, más de la cuarta parte de los ángeles fueron desterrados al universo entero, aislándolos del Paraíso.

A veces algunas historias guardan un poco de la verdad que pudo ocurrir, quizá la mayoría de esos seres vagan sobre la faz de la tierra, más que una posibilidad puedo asegurar que una gran parte del infierno no está tan lejos de nuestros pies.

Cuando era niño, siempre tenía pesadillas y un temor profundo a la oscuridad, me afectaba de un modo directo las injusticias entre otras muchas cosas, hasta que conocí a Nigromante, él me enseñó que debemos encarar nuestros propios fantasmas, a no reconocer como justas todas nuestras causas, y que las pesadillas hablan. Descubrí que mi terror a la oscuridad se debía a que podía percibir los seres que se escondían allí, y logré superarlo cuando supe que los seres de la luz custodian a todos los hombres que creen y confian pero no en cualquier cosa sino en la providencia Divina, en que ningun ser humano en realidad está solo, aunque es cruel caminar en un mundo donde el infierno y las potestades demoniacas en gran parte habitan en la tierra, tenemos aliados, unos que siempre defenderan nuestras causas, que son enviados a protegernos de todo lo que nos reodea y acecha. Es una batalla fuerte, que muchos libran conscientemente y otros sin darse cuenta. Lo cierto es que la vida siempre es un desafio, uno que en la simplicidad de vivir está la clave de la vida. Aquello que no se puede comprar con tesoros o riquezas, son las cosas que más deberíamos adquirir, ya que son imperecederas y perdurables. Como ejemplo, el amor, algo con lo que todos soñamos pero no es fácil de encontrar. Si alguien tiene en quien apoyar su cabeza, a quien abrazar, besar, a quien esperar o que los espera, con quien compartir, con quien reir, ser ambos uno en amistad, no saben lo afortunados que son, quizá otros darian imperios enteros con tal de tener un milagro tan grande como Amar y ser Amado. Amarse sin miedo, y sin pedir nada a cambio hace que la vida sea arte.



Sunny Black

Editado: 01.12.2018

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