Resiliencia

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IX. Nada es lo que parece

02 de Julio

-¡Dafne... !- la pelirroja pasó por mi lado y me rozó el brazo, distante. Ni siquiera se volvió a mirarme. Confundida, la seguí. Dobló en la esquina y se detuvo en su casillero - Ey - toqué su brazo pero ella se apartó bruscamente, dando un respingo. Me miró alerta, con sus ojos grandes y abiertos de par en par.

-Dafne, soy yo - dije preocupada. Ella me miró, pero no me veía. Parecía asustada y respiraba con dificultad.

-Lo... lo siento - dijo luego de un momento, parpadeando rápidamente. Luego enfocó sus ojos en mí - Perdona.

-Te pasa algo - afirmé mirándola minuciosamente. Dafne se encogió y negó con la cabeza.

-Sólo estoy un poco cansada, pero gracias por preguntar - susurró como si hubiera estado ensayándolo. Luego cerró su casillero un poco demasiado fuerte pero ni siquiera pestañeó - Adiós - se fue caminando lentamente por el pasillo, mirándose los pies, mientras era empujada por todo el mundo.

-Pero, ¿qué...?

-¿Qué pasa, puchunguita? - dijo melosamente Samuel llegando a mi lado, y pasando un brazo sobre mis hombros. Rodé los ojos:

-No me digas así. Pareces estúpido - se rió y luego pasó su nariz por mi mejilla.

-Te noto tensa - apartó un mechón de mi rostro y me miró fijamente.

-Estaba pensando...

-¿Piensas, Abby?

-Más que tú - le pegué un codazo en las costillas y nos pusimos en marcha - Lo que pasa es que Dafne está muy extraña. Casi me saca los ojos cuando le toqué el brazo para que me tomara en cuenta. Algo le pasó.

Sam frunció el ceño y sacó su teléfono celular de sus jeans:

-¿A quién llamas? - se puso un dedo sobre los labios y me guiñó un ojo. Aparté los pensamientos impuros y la vista de él.

-Josh, hermano - sonrió - No, no es eso - me lanzó una mirada preocupada, como si yo hubiese escuchado algo. Fruncí el ceño - ¿Podríamos vernos? Sí, sí, en literatura. Bien - se guardó su celular en el bolsillo y siguió caminando.

-¿Qué fue eso? - exigí.

-Nada, Josh sabrá qué hacer.

Me quedé en silencio, pensando. Josh siempre parecía estar prestándole mucha atención a Daf. Solía preguntarme por qué ella estaba en el grupo. ¿Timidez? ¿Soledad? Ella parecía estar mucho mejor que yo. Pero ahora que lo pensaba bien, tal vez...

-¿A Josh le gusta Dafne? - Sam comenzó a atragantarse.

-¿Estás bien? - dije preocupada, dándole palmaditas en la espalda. Me miró frunciendo el ceño:

-Sí, sí...

Preferí no insistir en el tema. Lo cogí de la mano y le sonreí:

-Vamos, tonto.

Cuando llegamos a la clase de literatura, Josh estaba esperándonos y cuando vio nuestras manos unidas, sonrió de oreja a oreja.

-¿Para esto me llamaste, pillín? - insinuó Josh moviendo las cejas de arriba abajo. Sentí la cara caliente pero me aclaré la garganta.

-No es eso - Josh frunció el ceño. Lo miré y continué - Se trata de Dafne.

03 de Julio

La pelirroja había desaparecido de la faz de la tierra. Con Sam y Josh habíamos decidido no presionarla durante el día, por lo que esperaríamos para hablar con ella en la terapia de grupo. Pero Dafne no llegó. Supimos que tampoco había vuelto a clases desde el almuerzo. La llamamos un millón de veces, incluso tratamos de comunicarnos con su casa, pero al parecer, no había nadie del otro lado.

Josh se estaba subiendo por las paredes y yo tenía un inmenso vacío en el estómago sin siquiera saber qué andaba tan mal con Dafne, ya que Josh no podía contarnos. No me quedaban uñas:

-Vamos a su casa - insistí por enésima vez. Josh me miró, casi enojado.

-¿Crees que no fui?- abrí la boca.

-Y... ¿y no hay nadie? - él negó con la cabeza. Sam suspiró.

-Deberíamos informar a la policía - murmuré, temerosa que Josh me arrancara la cabeza. Estaba histérico.

-No podemos hacerlo - Josh estaba sosteniendo su cabeza con sus manos - Su padre tiene antecedentes. Dafne no quiere que lo aprendan, y si lo pillan esta vez, de seguro estará en la cárcel por mucho tiempo.

Me quedé muda. ¿Antecedentes? ¿De qué tipo?

-¿Y si le hizo algo? - pregunté repentinamente agitada. Sam me tomó del brazo y negó con la cabeza.

-No llames a la mala suerte - susurró.

-¡Ese hijo de puta! - saltó de repente Josh, dándole un golpe a la mesa. Sam y yo saltamos del susto.

-Josh... - dijo Samuel.

-¡Es muy probable que le haya hecho algo! - se me cortó la respiración.

Me puse en pie, y antes de saber lo que hacía, me dirigí hasta el centro de la ciudad, buscándola. Creí oír a Sam decir mi nombre a mis espaldas, pero yo sólo pude caminar, y caminar, y caminar. La lluvia caía ensordecedora, pero no podía evitar pensar en Dafne.



Tess Ah

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En el texto hay: adolescencia, amnesia, suicidio

Editado: 08.05.2018

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