Reviviendo tu historia

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Otro día caminando por los pasillos de esta miserable escuela, pasando entre los estudiantes. Algunos charlando, otros gritando, o besándose, hasta podía escuchar a lo lejos como los bravucones molestaban a su nueva presa. Esos gritos de sufrimiento y ayuda, nadie los respondía; era como si eso fuera lo mas normal del mundo.

 

Allí va nuevamente Erik, corriendo por su vida. 
Paso junto a mi chocando contra mi hombro. Solo me dedico una fugaz mirada de ayuda y siguió corriendo, ya que sus agresores se estaban acercando. 
Yo seguí mi rumbo, pensando en esa mirada, sus ojos, su desesperación.

 

Me acerqué donde estaban molestando al chico nuevo y me arme de valor.

-Déjelo en paz-grité con furia. 
Ojalá hubiera podido haber echo eso con él.

El "jefe" de la manada de descerebrados volteo a mirarme justo cuando estaba por lanzarle un golpe a su victima.

-Obligame-dijo desafiándome con burla.

Me acerque rápidamente y lo golpee en la nariz haciendo que retrocediera unos pasos; el chico que estaban agrediendo escapó, aprovechó que estaban todos distraídos.

Me di la vuelta e iba a alejarme de allí cuando la mano de Kyle agarro fuertemente mi brazo.

No pude reaccionar y cuando me di cuenta ya estaba en el piso recibiendo múltiples golpes por todo mi cuerpo.

Solo pensaba en él, si tan solo lo hubiera salvado todas las veces que estuvo en peligro.

 

-Oye Lar, creo que tenes el cabello rosa-dijo Erik entre risas.

Me mire al espejo y si, definitivamente estaba rosa el poco pelo que tenia. No debí haberme dormido.

Erik lloraba de la risa sobre su cama; me acerque y comencé a golpearlo. No muy fuerte, no quiero hacerle daño. Ya estaba acostumbrado a sus bromas.

-Tranquilo, amigo. Se va con el agua-trataba de apartarme pero no podía a causa de las cosquillas que le hacia-Ya, ya... ya esta-él cayo al piso y yo sobre él; rápidamente nos levantamos y sacudimos nuestra ropa incómodos por lo que había pasado.

La mamá de Erik entro en la habitación y anunció que el desayuno estaba listo cortando la tensión que había. Luego tendríamos que ir a la escuela, lo cual era muy divertida; siempre estábamos riendo él y yo. Solo eramos nosotros, a veces nos acercábamos a algunos pequeños grupos de amigos, pero era mas divertido estar nosotros dos y nuestras bromas. 

 

-Laron, esta la comida lista-pude escuchar la voz de mi madre llamándome desde la cocina.

Salí de mi habitación de mala gana y con el cuerpo adolorido por los golpes que me habían dado esta mañana.

Llegue a la mesa y como todas las noches, mi padre no estaba. Lo veía pocas veces en el día, o nunca. Siempre estaba trabajando.

Removí la comida de mi plato sin apetito, no tenia ganas de comer.

-Laron...-me llamo angustiada mi madre-Prepare esta carne especial para ti ¿No vas a comer?

-No tengo hambre-respondí indiferente. No seria la primera vez que no comía.

-¿Sabes? si te comes eso, después hay helado-me dijo sonriendo.

 

-Laron... ¿Que sabor te gusta mas?-Erik tenia una caja llena de distintos potes de helado, cada uno con el respectivo nombre del sabor-Oh, vamos, deja de babear y comamos-dijo con una sonrisa.

 

-No tengo hambre, mamá-me levante con brusquedad de la mesa dejándola con las palabras en la boca y volví a encerrarme en mi cuarto. Necesitaba descansar mi adolorido cuerpo, mi adolorida mente. 

 

-Vamos, Erik. Llegaremos tarde-apure a mi amigo; en 5 minutos tendríamos que estar en la puerta de la escuela. Por suerte no quedaba muy lejos.

Agarramos nuestras respectivas mochilas y corrimos hasta llegar justo a tiempo.

Todos los alumnos entraron de prisa en la institución. Se podía escuchar múltiples carcajadas a lo lejos, lo cual no era raro, siempre había algo de que burlarse.

Nosotros entramos últimos y pudimos ver porque reían y nos miraban tan divertidos.

 

-Muy bien ¿Alguien puede decirme algún dato importante de la revolución francesa?-Preguntó el profesor de Historia.

-Yo, profe-dijo una alumna la cual no era de las típicas estudiosas, era mas bien las que hacían cualquier cosa por aprobar; era como un perro oliendo los traseros de los profesores y lamiendo sus zapatos-Fue un conflicto-su tono era orgulloso de haber dicho tales palabras.

-Bien, Lesley ¿Alguien mas tiene algo que aportar?

Me rehusé a seguir escuchando su aburrida clase y gire a observar por la ventana. Mi asiento estaba a un lado de un gran ventanal. Era mas interesante ver los altos edificios y las personas que pasaban.

 

-Lesley me pidió ir a tomar algo-dijo Erik indiferente mientras jugábamos videojuegos-No me agrada, así que le dije que no.

-Alto ahí galán rompe corazones-bromee haciendo que ambos riéramos-Deberías buscar una linda chica que por lo menos tenga cerebro.

-Lo se...-su tono era triste y bajo la mirada al piso haciendo que perdamos.



Sofia Sanchez

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Editado: 10.04.2018

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