Rojo

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Capítulo 1

Capítulo 1

La mañana se hizo presente demasiado pronto, apenas si había podido descansar unas cuantas horas que ya estaba preparándome para volver al trabajo. Poco a poco comenzaba a escucharse cada vez más el movimiento en la planta baja, preparando todo para lo que sería una larga jornada, hoy especialmente comienza una festividad que atrae a muchos viajeros y habitantes de pueblos cercanos, lo que para algunos es diversión para nosotros es trabajo. Vivo en la última habitación de una pensión manejada por unos tíos que se encargaron de criarme después de haber perdido a mis padres hace más de seis años por una enfermedad, aunque al principio fue muy difícil poco a poco logre adaptarme tanto a esta nueva familia como al ritmo que llevan.

Eventualmente comencé a trabajar con ellos como una forma de querer colaborar por haberse tomado la molestia de encargarse de mi, tenía dieciséis años cuando perdí a mis padres técnicamente podía buscar la forma de valerme por mi cuenta, ahora con dieciocho años recién cumplidos sigo bajo su tutela al menos hasta que me case o eso dice la ley. Sin embargo, hace más de un año que tengo un trabajo extra el cual terminará sacándome de este lugar, no me mal entiendan mis tíos son personas muy amables pero este pueblo no es un lugar con que haya congeniado nunca, siempre me sentí una “invitada”.

Tras terminar de arreglarme lo mejor posible, con un vestido color marrón claro ya desgastado por los años y un delantal blanco atado en la cintura recogí mi cabello en un moño para bajar a tomar mi desayuno. La posada abre siempre a las primeras horas y cierra después de la cena, asegurándose de proporcionar las comidas necesarias y así poder obtener mayor clientela. Yo me encargo de atender las mesas y mantener el lugar limpio, solo hasta después del almuerzo ya que la tarde y la noche es mi tiempo libre, es un buen trabajo no puedo quejarme.

-Buenos días-saludé con una pequeña sonrisa.

-Buenos días Mirel-mi tía lucía cansada, como cada día desde que llegó su hijo y su familia de visita.

El matrimonio tiene una pequeña niña que no puede encontrar un momento de calma, siempre está llorando y muchas veces no podemos entender por qué, solo tuve la oportunidad de cuidarla una vez y no más que eso, por algún motivo la madre desconfía de mí. Eso era ridículo, creo habérselo mencionado más de una vez, su esposo y yo ni siquiera nos criamos juntos dada la diferencia bastante notable de edad cuando llegué a la casa él se había establecido en otro pueblo, lo bueno de todo esto es que mis tíos nunca consintieron esas ideas de su nuera. Tome una taza, llenándola hasta el tope de un té dulzón que había llegado a nosotros hace un poco más de un mes, cortesía de un comerciante conocido que siempre trae algún presente similar de sus viajes.

La mañana se me hizo lenta y tortuosa, las personas no dejaban de llegar y llamarme cada dos segundos, apenas recuerdo haberme sentado un momento mientras esperaba que se termine de hacer una orden, ni hablar de cómo habían dejado el lugar. Todas la habitaciones fueron reservadas con anterioridad, esto no pasaba muy seguido, tenemos suerte si durante el resto del año son reservadas cinco o seis en un mismo período de tiempo.

 

Pasado el mediodía ya con mis tareas finalizadas llevé mi almuerzo al jardín donde me esperaba Julia, mi mejor amiga desde niña, la cabellera cobriza se habría paso entre el verde que predominaba, su sonrisa amable no se hizo esperar en cuanto me vió.

-Cada vez me haces esperarte más-dijo en su ya típico tono de broma.

-Si claro y cada vez me toca más de seguido traer la comida-dije usando su mismo tono mientras le mostraba la canasta.

Ella sonrió y ambas nos dispusimos a comer entre charlas vanas y algunos malos chistes que eran su fuerte, aunque es de las pocas personas a las que realmente puedo confiarle mi vida hay cosas de que me son difíciles de hablar incluso con ella.

-Deberías venir a la recolección de manzanas de este año, suena aburrido pero no lo es, hasta hicieron nuevos pasillo en el laberinto-comentó al poco rato.

-No lo sé, sabes que no me gusta mucho estar rodeada de muchos árboles-respondí intentando no adentrarme en el tema.

-Por que te recuerdan al bosque, lo sé, pero ¿Sabes una cosa? No puedes huir de ello para siempre.

Asentí lentamente mientras dejaba pasar ese hilo, no quiero hablar de ello, llevo huyendo de este tipo de conversación por mucho tiempo, sin embargo parece que Julia no va a dejarlo esta vez.

-¿Es frustrante, ciero? No recordar nada-soltó de golpe, atrayendo pequeños flashes a mi mente.

-Lo es-dije por fin al cabo de un rato- todo en este lugar me prohíbe olvidarlo…

-No debes hacerlo, es parte de tu historia Mirel, bueno o malo es parte de ti. Como tus padres y yo, el bosque y lo que ahí paso también lo es.

Le mire fijamente un par de segundos, ella tiene razón pero por más que quiera me es casi imposible localizar esos momentos en mi memoria, con los años apenas si logre tener algunos flashes que en lugar de esclarecer solo más oscurecían. Llegó un punto donde simplemente decidí bloquear voluntariamente todo aquello y mantenerme alejada del bosque, lo cual es tarea difícil dado que este pueblo queda rodeado por uno.



Rosalba

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En el texto hay: romance celos, compromiso, romance drama

Editado: 17.05.2019

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