Room Side "B"

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Sustos, Apuestas y Recuerdos.

Erza.

 

Buscaba como un completo lunático por todo el hospital, no podía creer que hubiera escapado y en mis narices, corría por todas partes, mis hermanos buscaban al igual que yo algún sitio donde ella pudo haber ido. Terminé de recorrer el hospital y salí del sitio caminé un par de cuadras hasta que mire a un tipo salir de un callejón, giró su rostro y pude verlo, no tardé en ir corriendo detrás de él pero antes de alcanzarlo él se había perdido.

 

Regrese al callejón por dónde había salido y allí estaba ella en el suelo tendida con la bata de hospital desgarrada, marcas en su cuello y sangre. Solo sentí como me costaba respirar al verle en este estado, me acerqué, esto había sido la culpa de ambos ella de huir y yo de dejarla. Baje mis manos a su cuello y sentí su pulsó, aún había esperanza pero estaba aún más delicada que antes, me saque la chaqueta y se la puse encima mientras la cargaba en dirección al hospital.

 

—eres una idiota—susurre mientras la llevaba, al llegar los médicos se pusieron en acción, Axel había llegado con Neal al saber las noticias, les pedí que se quedarán con ella y no le quitarán el ojo de encima mientras yo iba a la jefatura a arreglar este asunto quería que ese imbécil estuviera encerrado por la clase de animal que era.

 

Al llegar el detective que llevaba el caso me observo con la camisa blanca llena de la sangre de Amy, se acercó y hablo.

 

— ¿Vienes a confesar algo?—pregunto mirándome de pies a cabeza.

—Vine a decirle que hagan su trabajo —dije molesto—fue esta tarde atacarla y lo consiguió... La encontré medio muerta en un callejón—

— ¿A qué hora fue?—susurro serio.

— A las seis con cuarenta... más vale que hagan algo o hare algo por mi maldita cuenta—dije saliendo de allí.

 

Llegué al hospital y ella estaba en la cama despierta mientras miraba el suelo, tenía lágrimas en su rostro, al verme se sentó y espero a que me acercara. Les pedí a mis hermanos que salieran de la habitación y la mire.

 

— ¿Porque huiste?—susurre mirándola.

—no quería que les hiciera daño...—susurro mientras miraba sus manos lastimadas.

—Y mira como terminaste...—dije mientras hacía que levantara la vista, sus ojos estaba hinchados, mejillas irritadas y su cuello marcado por sus manos—no vuelvas hacerlo por favor...—

 

La abracé, ella no pudo contenerse más y comenzó a llorar en mis brazos, acariciaba su cabello para hacerla sentir más segura sin duda era la primera vez que consolaba a una mujer en mi vida y se sentía extraño.

 

...

 

Axel.

 

Estaba con Neal en la sala de espera, ya que Erza no quería que escuchamos su conversación pero era más que obvio que íbamos a oírla, Neal me sonrió y supe que tenía una idea.

 

—te apuesto a que Erza se enamora de Amy—dijo Neal riendo.

—viejo eso está más que claro... Nunca en su vida se preocupó de alguien que no fuéramos nosotros o el mismo... Qué tal si apostamos a ver quién cae primero—dije con una sonrisa.

—De verdad estamos tocados nosotros haciendo apuestas en un momento como este—dijo Neal estrechando su mano con la mía— ¿Cuánto apostamos?—

—mmm… Una cena y un viaje a donde quiera el que gane—dije mientras nos alejamos de la puerta ya que sabíamos que Erza revisaría que estuviéramos lejos de la puerta.

 

Vimos la puerta abrirse y el asomo su cabeza para observarnos que estábamos en la máquina de sodas.

 

—Sabes que si nos pilla con esto de la apuesta nos va a matar—dijo Neal comprando una icónica Pepsi.

—no lo hará él va a estar ocupado con Amy —dije mientras compraba algo de la máquina que estaba a lado de la de sodas.

—Esperemos —dijo Neal bebiendo el contenido de la lata para caminar a la habitación.

 

...

 

Amy

 

No entendía porque eran tan buenos conmigo de pronto la imagen del señor Maddox apareció en mi cabeza diciéndome de un nieto suyo.

 

16 de septiembre del 2016.

 

Hacía frío el otoño estaba en apogeo las hojas secas de los árboles caían de poco a poco mientras caminaba, ese día mi primo me había pateado en las costillas por haber olvidado dar mi pago del mes en mi trabajo de hospital. Estaba cansada y no me sentía bien ya que me costaba respirar o caminar por mis costillas.

 

Al llegar al hospital saludé a todos como siempre, dejé mis cosas en mi casillero y mi jefe llegó hablarme.

 



Ambs Lowen

Editado: 24.12.2018

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