Sacrificio- Serie Warriors #1

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Capitulo 16

(EVA)

Al llegar al gimnasio todo era una guerra campal, los guerreros tenían armas en sus manos, algunos llevaban espadas, otros tenían armas mucho más grandes, pero lo que más me sorprendía era ver lo jóvenes que eran. Por un momento se me había olvidado que era como una escuela y al fijarme en cada uno de los guerreros, sus edades no pasaban desapercibidas, ninguno de ellos se veía mayor a 20 años.

- Señor, nos tienen acorralados, varios escuadrones están afuera luchando, los demás no pudimos salir del lugar y ahora estamos encerrados aquí. – dijo un chico, que según parecía tomó el lugar de líder.

- Tranquilo, por eso estamos aquí, las puertas de los túneles están abiertas, tenemos que rodearles, que mantengan los enlaces conectados, atacaremos

- Si, señor – con eso el chico se alejó de nosotros y fue hacia sus compañeros

- ¿Qué vas a hacer Gillian? – solté, la pregunta no podía esperar mas.

- Defendernos… vamos – diciendo eso Gillian, Freya y yo nos dirigimos donde los demás jóvenes guerreros ya habían comenzado a organizarse en varios grupos y estaban esperando las ordenes de su superior. De Gillian.

- Muchachos, es el día en el que su entrenamiento se pondrá a prueba, esto es lo que vamos a hacer. Equipo Alfa, 1 y 2 irán por los túneles hacia el oeste – los muchachos asintieron a la orden – equipos 3 y 4 irán al este y equipos 5 y 6 al sur, los demás se quedarán aquí, derribaremos la puerta y al momento que dé la orden saldrán al campo, los rodearemos y atacaremos, sin piedad. Rescaten a tantos guerreros heridos como puedan pero la misión es aniquilación… ataque y aniquilación, ¿entendido?

- ¡Sí, señor! – gritaron todos los guerreros al unísono

- Muchos talvez no salgan ilesos, pero haremos lo necesario para detener este ataque. Que el Padre nos proteja. ¡A sus posiciones!

Con esta orden todos los guerreros se dirigieron a los túneles, para cumplir su deber. El miedo me atrapó ferozmente, no podía imaginar todo lo que iba a suceder, el solo pensarlo me producía escalofríos.

- Los demás traigan todos los explosivos que puedan encontrar, derribaremos esa puerta – todos los muchachos asintieron a la orden. Se separaron y empezaron a buscar.

Comenzaron a colocar explosivos, granadas y todo lo inflamable que podían encontrar cerca de la puerta. Lo único que esperaba era que no saliéramos explotando nosotros también.

- Eva, por aquí – la voz de Freya me sacó de mis pensamientos. La seguí hacia un cuarto anexo al gimnasio. Gillian nos estaba esperando.

- Te quedarás aquí, pero si pasa algo o te encuentras en peligro cruzaras esa puerta –dijo Gillian señalando hacia una puerta de acero que estaba a su espalda - Te guiará a uno de los túneles que tenemos para salir del complejo, te llevará directo a la carretera. Quiero que salgas de aquí por esa puerta, la cierres por dentro y te pongas a salvo. ¿Entendido?

- ¿Qué?... no … no puedo dejarlos

- Lo harás – esta vez la orden venia de Freya y su voz decía que no había discusión.

Asentí dándome por vencida, pero si tenia la oportunidad de salvarlos lo haría, no podía pensar en dejarlos aquí a su suerte. Si podía, salvaría a tantos como pudiese.

(Marcus)

El silencio nuevamente llenó el auto, pero todos teníamos fija la mirada en un solo lugar, en la casa de Eva.

- ¿Por qué están aquí? – preguntó Lyon rompiendo el silencio y haciendo eco de las palabras en mi mente.

- Quieren a Eva y harán cualquier cosa por lograrlo… hasta amenazar a su familia…mi familia – dijo Adriel con frustración, paso una mano por su cabello en señal que esto estaba acabando con su paciencia. Volvió su mirada a nosotros – Tienen que ayudarme a rescatarlos – su voz demostraba miedo y desesperación

- ¿Quién esta dentro? – pregunté. Adriel desvió su mirada y la fijo en la casa que estaba a lo lejos.

- Son tres, Sara la madre de Eva y mis dos hijos

- ¿Hijos? - la voz de Lyon se alzó por la impresión. Ninguno de los dos podía creer lo que estábamos escuchando.

- ¿Aerith… no…Nickolai lo sabe? – pregunté, aunque ya sabia la respuesta necesitaba escucharla.

- No – dijo sin apartar la vista del parabrisas – Ninguno de los dos lo sabe, es por eso que pedí que ustedes dos me acompañen, no podía… no puedo enfrentarme aún a mi hijo – volvió su mirada y en ella se podía ver la desesperación de un padre, así como el miedo por sus hijos. Con eso no podíamos pelear.



E.P.Rod

Editado: 30.04.2019

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