Sacrificio- Serie Warriors #1

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Capitulo 18

(LYON)

- ¡¿Qué rayos pasó?! – el grito de Marcus retumbó en la sala de comunicaciones, silenciando a todos y sacándome de mis pensamientos.

Aun no podía quitarme la imagen de Eva partiendo con ese demonio para salvarnos la vida. Pero, ¿que iba a ser de ella?

- Todo fue una trampa…  - dijo Gillian enfrentando  a Marcus – el  ataque en las afueras, el ataque en casa de Adriel… todo fue un montaje para que el Scholeio quedara desprotegido para así atacar y llevarse  a Eva.

- Pero…  ¿porque Eva?... ¡Maldición! ¿porqué rayos su objetivo era ella? – dijo Marcus haciendo eco de mis propias dudas.

- Por esto – un libro cayó frente a nosotros golpeando fuertemente la mesa. Todos miramos a quien lo había tirado. Adriel

- ¿Que es eso? – mis palabras salieron en un susurro, ya que estaba aguantando las ganas de vomitar. La energía que desprendía el libro era realmente asquerosa.

- El libro de los muertos – dijo Marcus mostrando en su rostro el mismo asco que sentía por el objeto.

Volviendo a mirar el libro, este parecía como cualquier otro.  Con su portada negra gruesa y el filo de sus hojas del mismo color, daba la impresión de ser una caja, en la portada se mostraba un signo que no reconocía pero parecía una estrella con 7 puntas y dentro de esta una pequeña estrella de 5, todo rodeado en un círculo. Un libro pequeño y grueso que ha simple vista parece común y corriente pero que desprendía un poder tan oscuro que congelaba cada uno de los huesos.

- ¿Qué tiene que ver esto con Eva? – pregunté quitando mi atención de ese libro que cada vez me ponía mas enfermo. A comparación de Adriel que no tenia ningún signo o rastro de que el libro le hiciera efecto.

- Como les expliqué hace unos días, este es uno de los libros llamados Necronomicon, el único que hemos podido conseguir. Pero existe otro y por la manera en como Maimón pudo salir, apuesto lo que sea a que K’theis lo tiene. Este libro – dijo Adriel apuntando al objeto – no solo tiene magia negra, también tiene profecías…  profecías tan malas que de llegarse a cumplir el mundo como lo conocemos se terminaría.

El silencio inundó la sala, ninguno atreviéndose a hacer ni un solo ruido, el libro nos había envuelto en una oscuridad y un ambiente tan pesado, que las palabras de Adriel solo lo había hecho aun más pesado.

- Eva… - continuó – Eva es una ficha clave en una de las profecías.

- Por eso la llamó… miso…misodaimonas – dijo Gillian dirigiéndose a Adriel. Este asintió.

- Exacto, misodaimonas es una palabra antigua, que significa mitad demonio, ella es hija de un demonio y una humana, ella es quien hará realidad una de las profecías que está en el libro.

(Eva)

El llegar a un lugar desconocido siempre me había puesto nerviosa, aun cuando viajaba de un país a otro o de una ciudad desconocida a otra. Pero de una dimensión a otra… no solo era nerviosismo, era miedo.

 El solo hecho de pensar que estaba en el infierno, o parte de él, literalmente, me ponía los pelos de punta. La oscuridad y el ambiente que se sentía me hacia querer salir corriendo de aquí.

- Mi señora, supongo que está lista – la voz de Maimón me sacó de mis pensamientos y por un momento me olvidé de mis miedos. Lo menos que quería era demostrar mi debilidad.

Al momento de llegar a Kolasi, como lo había llamado Maimón, me había guiado por varios pasillos. Estaba segura que si lo viera por fuera me daría cuenta que estábamos dentro de un castillo, pero no tenia ventanas por ningún lado, eso me hacia sentir claustrofóbica y a la vez temerosa de que si viera solo por un momento los exteriores, la vista iba a ser las llamas del infierno.

Habíamos caminado por varios minutos en silencio, y me había llevado a una habitación totalmente amoblada, con una gran cama de dosel que ocupaba casi toda la pared del fondo. Había explorado la habitación y me había encontrado con varias sorpresas. Una de ellas, un armario lleno de vestidos, uno mas provocador que el anterior y por las palabras de Maimón debía ponerme uno de ellos y arreglarme correctamente para ver a su señor, K’theis.

- Como puedes ver – dije simplemente mientras me acercaba a la puerta donde estaba parado Maimón. Y por su expresión y la forma en que me recorría con la mirada había hecho una buena elección.

Traté de hacer la elección más prudente que se podía debido a la falta de opciones. El vestido que me había puesto  era el más recatado que encontré, un vestido de seda negra hasta la rodilla, que se ajustaba a mi cuerpo hasta la cintura y luego caía suavemente desde mis caderas. Los zapatos habían sido todo un desafío ya que todos tenían un tacón de mas de 15 cm de alto, algo que mis pies odian y ahora más que antes. Había dejado mi cabello suelto en ondas y nada de maquillaje, a ningún momento mi intención era seducir, pero por la mirada de Maimón creo que había hecho un pésimo trabajo.



E.P.Rod

Editado: 30.04.2019

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