Saga El ángel

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Capítulo 13: “Almas perdidas”

Castiel
 

Logré encontrar el tornado, se podía sentí una presencia masculina muy oscura, una vibración que me hacía sentir que Rubby estaría justamente allí.

Caminé lentamente hasta lograr ser absorbido por el tornado, al entrar al infierno puedo observar el alma atrapada de cada uno de los envases angelicales, pude sentir el miedo de ellos, el deseo del perdón, de poder seguir delante de encontrar un nuevo propósito para continuar el camino que hasta ahora le impiden.

Quizás no debería hacer lo que estría apunto de hacer: liberar a las almas perdidas a encontrar su camino.

— ¡Ayuda! —Gritan todos en conjunto.

Saco a todos los posibles y el suelo comienza a temblar, pero en unos segundos todo vuelve a la normalidad.

Decidí que lo mejor sería correr rápidamente hacia un lugar que no conocía en el infierno, lentamente pude sentir como algo que se esfumaba, era fácil de adivinar que eso era un hibrido.

Una sonrisa amplia se dibujó sobre mis labios al poder observar a Rubby allí parada junto a una extraña tumba.

—Rubby. —Dije corriendo hasta llegar y poder abrazarla con cuidado.

—Cass... —Susurró ella abrazándome del mismo modo.

— ¿Qué haces aquí, hija?

—Me usaron para liberar a Luke.

— ¿Luke? ¿El hijo de Lucifer?

—Ese mismo.

—No, no es posible...

— ¿Qué sucede?

—Al liberar a Luke, también liberaron al Anticristo.

— ¿El Anticristo?

—Así es.

— ¿Quién es?

—Una mujer... —Me miró a los ojos—. Pero ella nunca está sola...

— ¿Qué viene con ella?

—Los príncipes del infierno, especialmente creados por Dios.

— ¿Dios creó a los...

—Así es, los creó para cuidar el alma de Luke en el cielo, el infierno, olimpo, purgatorio y el lugar donde un nefilim tiene más poder: el vacío.

—Luke acaba de salir.

—Lo sé... pude sentirlo.

Me agaché y logré mirar el cuerpo de Lucifer. Sus grandes alas negras pegadas en el suelo, signo de una repentina muerte del Rey del Infierno.

—Luke, lo mató.

—Se nota, por su garganta arrancada y demás. —Una pequeña sonrisa se dibujó sobre mis labios—. Vamos a casa. —Tomé la mano de Rubby.

En un dos por tres ya nos encontrábamos en mi casa.

—Cass, ¿Dónde está Tamara?

—En el infierno...

— ¿Seguro?

—Si, Dios me lo dijo.

— ¿Dios? Dios estaba siendo tratado como un simple sirviente junto a mí.

— ¿Qué?

—Así es... él estaba junto a mí, aunque a veces no. Lamentablemente a veces solo estaba yo.

—No te preocupes. —Comenté.

—Quiero irme de aquí, tengo que estar en mi casa.

—Está es tu casa ahora.

—No, no dejaré a Laby, madre y Lluvia.

—Lo sé, pero muy pronto estarás con ellas, lo aseguro.

Una pequeña sonrisa se dibujó sobre los labios de mi hija al oír aquellas palabras que le regale de mi tiempo.

—Si tú dices, iré a descansar un poco...

—Muy bien, nos vemos luego.



Byther

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En el texto hay: angeles y magia, dios, oscuridad y luz

Editado: 13.02.2019

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