Saga El ángel

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Capítulo 22: “El Olimpo, parte dos”

Castiel

 

Abro mis ojos con el ceño completamente fruncido ante lo que podría estar sucediendo.

— ¡Déjenme! —Dije tratando de bajar de aquella mesa en la cual me encontraba atado.

—Nop… necesito de tu gracia, Castiel. —Sonríe y roza la punta de un rayo en mi cuello haciendo así que mi gracia abandone mi cuerpo.

En ese preciso momento simplemente caí en un profundo sueño. Trato de enviarle un pedido de ayuda a Dios, Rubby y por supuesto que a Tamara. No sé si pueden sentir u oír mi mensaje de ayuda.

—Castiel, me Font a Dio us emroci… —Dije enviando así el lugar en el que me encontraba.

— ¡Ya cállate! —Dijo clavando una gran cantidad de rayos en todo mi cuerpo.

— ¡Me Font a Dio us emorci! —Exclamé en un grito de socorro.

Aún tengo un poco de mi gracia así que abrí mis ojos con rapidez y quemé los ojos de aquel dios sin dudarlo en ningún momento, era eso o algo mucho peor.

— ¡No! —Exclamó al caer al suelo, se clavó los dedos en los ojos para de ese modo quitarlos con facilidad.

Luego de un par de horas más tarde este se veía adolorido y casi sin fuerza alguna, cerró sus ojos y al abrirlos rápido nuevamente ya poseía ojos mejorados y en perfectas condiciones para continuar con su vida.

—Cállate, Castiel y ya no vuelvas a hacer eso. —Dijo mirándome fijamente a los ojos, espero que alguien haya oído mis suplicas o moriré aquí.

Esperé horas y horas, pero nada sucedió y eso me dolía mucho más.

Dios, por favor… sé que no soy el mejor, que no lo merezco y que debería morir aquí y ahora… pero no dejes que eso suceda, padre…

Pensé mirando hacia un estante donde había miles de libros sobre cosas que nunca antes había oído o leído en mi larga vida.

— ¿Puedo? —Pregunté señalando los libros de aquel estante.

Él simplemente asintió con la cabeza tan solo una vez, sus ojos se encontraban sobre mí.

Comencé a caminar hacia dicho lugar y tomé unos libros que estaban sobre los príncipes del Infierno, decidí leer cada una de las páginas. Todo lo que estaba leyendo me daba fuerza para seguir adelante. Leí un par de libros donde decía que solo la sangre de un hibrido podría acabar con estos sujetos, eran muy fuertes. La sangre deja incapaz a sus víctimas en un par de segundos. Los príncipes del Infierno solo salen de noche y buscan un espíritu de Nefilim, un nefilim, el más fuerte de todos los hijos de Lucifer… el primero.

Vi luego de leer las siguientes páginas sobre el anticristo, una mujer llamada “El tigre azul” eso me hizo recordar a Jenna, así que decidí que lo mejor sería guardar dicha información dentro de mi cerebro, información que más tarde sería utilizada para hacer algo bueno por la humanidad.



Byther

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En el texto hay: angeles y magia, dios, oscuridad y luz

Editado: 13.02.2019

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