Salvando Nunca Jamás

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Capítulo XVII: El mundo que dejaste atrás

¡Hola! Muchas gracias a todos por leer. Espero estén disfrutando la historia hasta ahora. No olviden dejar sus comentarios :)

¡Hasta pronto!

Love,

NG

Editado el 15/07/15

Segunda edición: 25/09/19

Capítulo XVII:

El mundo que dejaste atrás:

"Ella vive en un cuento de hadas, un sitio demasiado lejos para nosotros encontrarlo.

Olvidado el sabor y el olor de un mundo que dejó atrás."

Brick by boring brick (canción), por Paramore.

Jane abrió los ojos, jadeando. Yacía en una cama blanda que desprendía un suave olor a rosas, y el dosel, sobre su cabeza, tenía intrincados detalles en dorado.

─ Hola de nuevo ─dijo una voz conocida, apretando su mano para llamar su atención. Giró la cabeza sobre la almohada, y vio a Seashore sentado a su lado, sonriendo─ Lamento eso último, no sabía que el recuerdo tomaría el control ─alegó, y pareció algo avergonzado─ ¿Estás bien?

Jane asintió, y los recuerdos de los últimos sucesos volvieron a ella.

─ ¿Qué quieres decir con que "tomó el control"? –preguntó.

─ Los recuerdos que te mostré, como habrás notado, no son míos, sino de mi hermana –la mención hizo que su rostro se ensombreciera un poco, pero siguió hablando con naturalidad─ Puedo controlar los míos, pero no los de alguien más.

─ Te ha llamado por otro nombre –comentó, y Seashore ladeó la cabeza─ Tu hermana –explicó─ Te llamaba Seka.

El muchacho sonrió, algo triste.

─ Seka es mi nombre verdadero. Seashore es el apodo que me dieron al volverme pirata… Por razones obvias, supongo.

─ Eres un mago –sonaba casi como una pregunta.

─ Preferimos el término "hechicero" –alegó él, divertido─ Pero sí, todos aquí lo son.

─ ¿Por qué te volviste un pirata?

─ Es una larga historia, y no puedo contártela ahora –explicó─ Hay personas afuera que han esperado horas para verte, y sería grosero acaparar toda tu atención.

Estaba a punto de protestar cuando el rostro de un muchacho de cabello rubio apareció en su cabeza, junto con la urgencia de volver a verlo.

─ Pan está bien –adivinó Seashore, tranquilizándola─ Curaron su brazo, trataron sus moretones y se encargaron de subir nuevamente su temperatura. Estaba al borde de la hipotermia cuando llegaron, pero además de eso, no había resultado tan afectado como yo creía. Despertó hace poco, tanto o más preocupado que tú por saber cómo estabas. Hay un hada, también, que no ha dejado de quejarse, y ha hecho que Dorian amenace con encerrarla en una celda junto a las urracas si no guarda silencio.

Jane rió brevemente. Recordó como las paredes se desmoronaban a su alrededor, las explosiones ensordecedoras y la luz brillante. Pensó en todos los obstáculos que habían tenido que superar, antes de eso, para llegar hasta el refugio que tan poco había durado, y aunque supo que Campanita ya debía de estar habituada a las aventuras, se preguntó si sería tan extraño para Peter como lo era para ella.

─También se han encargado de tu enfermedad, la cual olvidaste mencionarme –La chica se sintió algo culpable, más no entendía por qué. Había algo en la voz del peliazul que no supo identificar, sin embargo. Una emoción oculta en su expresión inmutable— Te llevaré a verlos, si quieres

Jane asintió, apoyándose en los codos para incorporarse. Estaba en una habitación blanca, a excepción de la pared a su izquierda, que era completamente de cristal y daba a un jardín. Todo el inmobiliario (la cama, las mesitas de noche, las sillas, el armario) era blanco con detalles dorados, y un enorme espejo de cristal transparente en la pared de enfrente le devolvía su nueva apariencia.

Su cabello estaba peinado, y desaparecido estaba su usado uniforme de camarera, reemplazado con un hermoso vestido verde que resaltaba sus ojos del mismo color.

─ Sorprendente ¿No? –Rió Seashore, al ver su expresión de sorpresa─ Por aquí se toman muy en serio lo de cuidar a los invitados. Ven, es por aquí.

La puerta de la habitación daba a un pasillo de techo alto, decorado con un mosaico de piedras color rosa, morado, mostaza, turquesa y verde. El suelo era de mármol blanco, y a su alrededor, cuadros de marco plateado mostraban fotos de reyes y reinas, así como escenas de batallas y aventuras que en otro momento le habría encantado escuchar.

─ Sea— Seka ─El muchacho la miró por encima del hombro mientras caminaban, y Jane trató el siguiente tema con precaución─ Tu hermana, Kase, ella… Está muerta ¿No es así?

Él asintió una sola vez.

─ Garfio la mató, sí.

¿Garfio? ¿Trabajaba entonces para el pirata que la había asesinado? ¿Pero…?

─ Sé que es confuso –replicó, de nuevo, como si hubiera leído sus pensamientos. Supuso que era así de fácil de comprender─ y prometo responder todas tus dudas más adelante, pero luego de ver a tus amigos, hay otros compromisos que debes atender.



Nikky Grey

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En el texto hay: piratas, hadas, magos y brujas

Editado: 18.10.2019

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