Salvando Nunca Jamás

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Capítulo XXXIII: Destinos ineludibles

¡Hola! Aquí les traigo el nuevo capítulo, espero les guste :) Muchas gracias por leer, y no olviden comentar.

¡Hasta pronto!

Love,

Nikky Grey.

Editado el 03/08/15

Segunda edición: 02/10/19

Capítulo XXXIII:

Destinos ineludibles:

"Desearía poder encontrar una bola de cristal

Para los días que me siento completamente inútil.

Sabes que la usaría para el bien,

No la daría por sentado.

En su lugar, tendría algunos recuerdos,

Para los días que no siento nada.

Al menos ellos recordarán

No cometer el mismo error otra vez..."

Now (Ahora), canción interpretada por Paramore.

Jane se quedó sin palabras. El muchacho la miraba con expresión suplicante, pidiéndole que lo ayudara. Que hiciera algo, lo que fuera...

Pero ella no sabía qué hacer. ¿Peter había matado a alguien? ¿Peter Pan? ¿El niño que había llevado a su madre a Nunca Jamás era un asesino?

A la final, optó por ser racional.

─ ¿Qué viste con exactitud? ─Él no respondió. Había bajado la mirada, y estaba tan pálido como cuando había estado al borde de la hipotermia─ Peter ─insistió, tratando de sonar tranquila, a pesar de que estaba tan asustada como él─ Dijiste que no estabas seguro. Dime qué viste para ayudarte.

Quizás es sólo un error, pensó. Son tantas las cosas que dan vueltas en su cabeza...

No respondió al momento, sus ojos clavados en sus manos, sus nudillos blancos por la tensión. Finalmente, asintió con la cabeza y alzó la mirada, asintiendo de nuevo.

─ Recuerdo una espada delgada, y haber atravesado a una mujer con ella ─se señaló el pecho, justo encima del corazón─ Aquí. Es imposible que no la matara.

Reprimió el escalofrío que le subió por la columna, y se esforzó en mantener el semblante imperturbable.

Quizás...

─ ¿Y luego?

La pregunta lo sorprendió.

─ Luego... Nada –dijo, vacilante─ Sólo hay oscuridad.

─ ¿Oscuridad como en que se acaba el recuerdo, o en que luego te invade la oscuridad?

─ ¿¡No escuchaste la parte en la que apuñalé a una persona?!

─ Concéntrate, Peter ─insistió Jane, siguiendo su corazonada─ ¿La oscuridad es parte del recuerdo?

La miró como si estuviera loca, pero hizo el esfuerzo de recordar de todas formas. Vio como su rostro se contraía por la concentración, y esperó, consciente de que el resultado final podría cambiar las cosas para siempre.

Al abrir los ojos, parecía pensativo.

─ Es parte del recuerdo, creo. Pero...

─ ¿Cómo era la mujer? ¿La reconociste? ─el silencio que siguió, acompañado por su expresión culpable, le dio la respuesta que necesitaba─ ¿Quién era, Peter?

Él se apartó de Jane como si le quemara, sus ojos fijos en la ventana más cercana. Apoyó la mano sobre el marco, y vio que sus nudillos volvían a palidecer.

─ La bruja de cabello azul. La que nos ayudó a escapar de Odette. Maté a la mujer que nos ayudó, Jane, ¿Por qué... ─calló de golpe al girar la cabeza hacia ella, su expresión desesperada desapareciendo cuando frunció el ceño. Su amiga había soltado tal suspiro de alivio que era imposible que no se diera cuenta─ ¿Qué?

─ No has matado a nadie ─respondió ella, sintiéndose culpable por no habérselo contado antes.

El muchacho la miró, estupefacto.

─ ¿Qué no maté a...? ¿No has estado escuchan—

─ Sé lo que viste ─cortó, e incómoda, se llevó un mechón de cabello detrás de la oreja─ Pero... No es lo que crees que viste.

Era obvio que con un testimonio tan críptico jamás entendería lo que quería decir. Tomó aire, preparándose para decir la verdad de una vez por todas.

─ La bruja que te salvó, Kase, fue asesinada por Garfio intentando protegerte. El alma de los hechiceros al morir permanece en el ambiente... O algo así, aun no estoy segura de cómo funciona ─admitió, dejando el asunto de lado─ El punto es que sus recuerdos, los últimos y los más importantes para él o ella pasan a sus seres queridos…—Él esperó, sin molestarse en hacer la obvia pregunta. Jane sabía de sobra qué era lo que quería saber─ Y el caso es que eras bastante importante para ella.

...

Campanita se dio la vuelta, y frunció el ceño al ver de quién se trataba. El hada era mayor que ella, de largo cabello castaño rizado, enormes ojos negros y ropa compuesta por hojas naranjas como las de un árbol en otoño.

─ ¿Ivory? ─musitó, incrédula─ ¿Qué estás haciendo aquí?

La aludida sonrió, aunque parecía inquieta. La luz a su alrededor, a primera vista amarilla, titilaba ligeramente cuando prestaba atención, señal de que estaba luchando por ocultar sus emociones. Era algo que sólo las hadas más ancianas podían hacer, y si bien Ivory era más de medio siglo mayor a Campanita, comparada con muchas de ellas no era sino otra joven inexperta.



Nikky Grey

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En el texto hay: piratas, hadas, magos y brujas

Editado: 18.10.2019

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