Sangre de Sirenas ©

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- 8 - AMOR

Capítulo 8 - AMOR
 

<< Les invito a escuchar esta melodía mientras leen este capítulo, Chopin - Nocturne op.9 No.2 >> 

https://www.youtube.com/watch?time_continue=2&v=9E6b3swbnWg

   

Escuche el piano desde el salón de música, la única habitación que dejaron tal como la tenían los anteriores dueños, al entrar en el lugar lo primero que sientes es el aire frío recorrer todo tu cuerpo, lo segundo es que es tan blanco, impecable, limpio, que te da una sensación abrumadora, te sientes observado por miles de ojos invisibles, la amplitud innecesaria de tal estancia da la sensación de un vacío inmenso, cuando caes en cuenta que en esa blanca soledad únicamente estás tú, el piano y nadie más, provocando un escalofrío que recorre cada rincón de tu ser.

Seguí la melodiosa tonada, se trataba de una hermosa melodía muy triste, Nocturne de Chopin, la escuche en murmullos que llegaban hasta mi habitación y como hipnotizado baje las escaleras llegando hasta el lugar, sólo para mirar aquel cuarto brillante por el cual entraba mucha luz de la luna, que se reflejaba en sus blancas paredes, al centro, el marfilado piano y unas delicadas manos que se deslizaban suavemente sobre las teclas, creando la maravillosa música que me había despertado para traerme hasta aquí. La dueña de tan bellas manos, le pertenecían a una pelirroja, de la cual no vi su rostro pues se encontraba atenta al teclado. sus cabellos flotaban en el aire como si la viera estando bajo el agua, su vestido color verde agua con grandes vuelos de tela transparente ondeaban creando el efecto de olas en ella, parecía de verdad que toda la habitación se había inundado y yo me encontraba flotando viéndola tocar.

Pensé en interrumpirla, necesitaba saber quién era y como es que había entrado a la casa, pero de mi boca no podía articular ninguna palabra, nada, ningún sonido. La melodía se detuvo en seco, puso sus blancas manos sobre el teclado haciendo desafinar la tonada, se levantó y miró hacia mí, me llene de terror al verle la cara, desfigurada, cubierta de sangre, con una mueca escalofriante, seguía como flotando en agua, extendió sus brazos hacia mí, quise retroceder, pero mi cuerpo no reaccionaba, lentamente con fantasmales movimientos floto hasta llegar a mí, ante mis asombrados ojos que la veían con angustia, se acercaba más y más, casi podía escuchar su dulce voz llamándome una y otra vez, mi corazón se acelera con cada paso que daba, yo negaba con la cabeza, retrocediendo pasos atrás, seguí escuchando mi nombre pero ahora el tono de voz cambiaba despacio, como si otra persona a la lejanía también me llamara. La mujer terrible que tenía ante mí abrió su boca grande para mostrarme una hilera de dientes puntiagudos, cerré los ojos y me concentré en la otra voz esperando mi destino fatal.

— Adrien...Adrien... despierta — abrí los ojos reconociendo la voz de mi amada, comprendí que me hallaba dormido, al parecer en sus brazos.

— Lo siento Dolly, estaba teniendo una pesadilla — me miro abrazándome, recargando su cabeza en mi pecho, se que escuchaba mis latidos puesto que todavía se encontraba toda la agitación del sueño.

— Si lo note, por eso quería despertarte, estabas muy inquieto — nos abrazamos un momento más, me quedé pensando en mi sueño, esa mujer, ese monstruo era la madre de Elena la misma de la pintura, la reconocí de inmediato apenas despertar.

Poco más tarde nos levantamos para desayunar, George no estaba, lo cual era extraño, era pronto para prepararse para el viaje y siempre es el primero en llegar a la mesa, no le di más importancia, siempre quería estar ocupado en algo. Danielle tampoco estaba, así que el extenso comedor se veía vacío, más de lo usual, pero el colorido esplendor rojizo de Elena que contrastaba con sus ropas negras, me bastaba para sentirme en paz, era como un torrente de sangre tibia que invadía mi cuerpo tranquilizándolo.

Quizá me tarde un poco en pensarlo pero no estaba muy seguro de lo que quería hacer de mi vida, ahora me siento listo para dar ese paso, vivir con ella, mudarnos juntos a un departamento, solos, lejos de su extraña familia, que a pesar de quererlos ya que son mi única familia, me causaban siempre cierta incomodidad, así que sería más feliz teniéndolos lejos, soy terrible, además de que yo nunca los eh visto interactuar realmente como familia, a pesar de que llevo aquí algunos años, claro que puedo ver que se quieren obviamente, pero su trato es frío, excepto por mi amada que a todo mundo regala un caluroso abrazo, menos a su hermana nunca las eh visto abrazarse o mostrarse algún otro tipo de afecto fraternal, más que conversaciones breves, saludos severos y situaciones en las que un beso de saludo o un abrazo se miran forzadas. Siempre se encuentran cada quien con sus propios asuntos así que su interacción es casi nula.



Levania Castle

Editado: 15.11.2019

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