Sangre enamorada: Un nuevo comienzo

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"Vasto temor"

Soplidos incesantes meneaban mi cabello al son del viento, roses cosquilludos en mi nariz causaron que me despertara con un intenso dolor en la espalda.

El pasaje estaba apagado, no se veía más su brillo estelar. Huim no estaba, había desaparecido. Mi cuerpo se movía lentamente mientras recobraba fuerzas para recordar lo que anteriormente me había sucedido, mi mente vagaba por los recuerdos ardientes en mi mente. El pasaje se había activado y Huim y yo estábamos afuera, rodé por la colina y mi cuerpo perdió movilidad, Huim huyo a un lugar seguro mientras lloraba por mí y yo, recibí aquel impacto de magia irresistible para cualquier criatura, pero heme aquí, viva y respirando.

Como pude me levanté del suelo, mis pantalones negros se encontraban destrozados y la tela que se podía decir que era mi playera igual. Aún me encontraba algo tiesa por el impacto, pero mi cuello no me lastimaba. Pase mi mano por este con temor a sentir alguna herida abierta, pero no había nada, al contrario, se encontraba intacto.

Sentía un ardor en mi espalda, pero no me preocupe mucho, solo deseaba revisarla para después emprender mi búsqueda para encontrar mí hermana. Camine hacía un río cercano, nuestros ríos no tienen agua potable, es más bien agua hirviendo debido al fuego del subsuelo y si te adentras en este perderás la vida. Me senté al margen del río y me retiré mi playera para ver mi reflejo en el agua hirviendo.

–¡Pero que ca--! – Tenía una enorme marca de forma singular, nunca la había visto. Estaba en toda mi espalda, era de un color azul penetrante y resplandecía como las estrellas de Jinsei.

–¡Alaia! – Apresuradamente mi coloque mi playera y me aleje del río. Di unos cuantos pasos y vi a Huim, tenía la cara algo chamuscada y su ropa estaba igual que la mía.

–Alaia ¿Estas bien? ¿Cómo está tu cuello? ¿Te sientes mal? – Huim tocaba mis hombros y mis mejillas en búsqueda de heridas. Detuve sus manos y las entrelacé con las mías mientras le daba una de mis mejores sonrisas.

–Estoy bien– No pensaba contarle. Huim soltó una pequeña risa seguida de algunas gotas brillantes de sus ojos. La abrace con mucho cariño, suavemente le acaricie su suave cabello mientras mis hombros se mojaban con el agua salina de mi hermana.

–Perdóname Alaia, no debí dejarte– Huim susurro desde cuello. Ella y yo hemos sido muy unidas desde pequeñas, hay veces en las que yo parezco ser la mayor, todo gracias a las duras experiencias que he vivido, me han hecho un persona más dura y un poco más seria que Huim.

–Huim, ya no llores, estoy bien y no hay nada de que angustiarse– El recelo hacia las cosas nunca ha sido mi fuerte, yo siempre he sido la que cuida de nosotras. Puede que algunos días la picardía salga de mí corazón y nuevamente desee ser como antes, pero siempre ocurre algo que abre la caja de pandora en mi corazón, liberando el oscuro caparazón que tengo oculto.

–Perdón– Separe a Huim de mí. La miré cálidamente y negué lentamente con mi cabeza.

–Huim, no voy a perdonarte porque no hay nada que perdonar. Lo mejor será que volvamos a casa, Jian nos va a reprender como nunca– Ambas reímos levemente. Caminábamos silenciosamente por el bosque hasta que nuevamente vimos las antorchas de Konori, nuestra colonia.

–Buenas noches jovencitas– La señora Milena nos salude desde el balcón de su tienda de hierbas finas. Ambas sacudimos nuestras manos hacía ella en respuesta y seguimos con nuestro camino. Ya era muy noche por lo cual no había nadie en las calles, todo estaba oscuro excepto una casa, la nuestra. Cuando por fin llegamos ambas paramos en seco enfrente de la puerta.

–¿Tú tocas? –Huim me pregunto muy asustada. Asentí con poca seguridad, mi hermana se colocó detrás de mí y con pavor toqué la puerta. Detrás de esta se oyeron pasos que retumbaban en el suelo, Jian abrió la puerta. Sus ojos estaban rojos como la sangre y traía consigo su botella de Biru, estaba borracho.

–Hija de tu...– Me tomo del cuello y me introdujo a la casa. Huim entro después de mí completamente alterada. Jian no soltaba mi cuello y yo me estaba quedando sin aire.

–¡Cierra la puerta! – Huim corrió y cerró la puerta como Jian ordeno. Seguidamente Jian soltó mi cuello, pero no dure mucho en sosiego. Sentí su puño golpear intensamente mi estómago haciéndome caer en suelo como piedra. Posteriormente pateo mi espalda causando que la marca ardiera dentro mío, no quería gritar, pero cada golpe me afectaba más.

–Huim...ayuda– Ella no hizo nada, solo se quedó viendo como me herían en el suelo de nuestra entrada. Jian paro su secuencia de golpes y se alejó de mí, respire con dificultad mientras gotas carmesíes brotaban de mis labios.

–A ver si así aprendes a llegar cuando ¡Yo te lo ordeno Alaia! – Grito mientras subía las escaleras. Cuando se fue, Huim se precipito a venir conmigo.

–Alaia, necesito llevarte con alguien– Huim tocaba mi espalda y mis piernas, pero no la quería cerca de mí.

–¡Suéltame! – Grite firmemente y Huim se alejó de mí.



Alaia98

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En el texto hay: romance, amistad, sobrenatural

Editado: 04.05.2018

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