Sangre Mafiosa

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Capitulo 4. Mision

A la mañana siguiente me levanté y mi madre al enterarse que corrí en carreras en la noche me tiro la bronca.

En el desayuno charlamos sobre su trato con los nuevos socios, habían aceptado. Eso era bueno porque mientras más alianzas tengamos con mafias, más seguridad y poder. La mafia Di Greco era la que reinaba Italia, éramos los jodidos reyes. Somos respetados por todos, aunque con la mafia francesa y rusa estamos en un gran disturbio. El tiempo dará resultados, si ellos se comportan mal, los matábamos.

Antes de terminar el desayuno, Marcus apareció con noticias.

—Señora, nos informan que la mercadería llega esta noche— Hablo el, mi madre enfoco su mirada Marcus.

—Llegaba mañana—Respondió ella.

—Se han adelantado— Mi madre negó.

—No podre ir, iras...

—Yo iré—Interrumpí su habla

Negó.

—He dicho que yo iré— Estaba cansada que me tratase de niña.

—No, Ángelo trama algo — Dedujo

—Es por eso que iré.

Iba a hablar, pero no la deje.

—Madre para eso estoy equipara ayudarte, yo soy la heredera—Ella sonrió y asintió.

Okey, es fue fácil.

 

***

 

—MARCUS, MARCUS— El jodido grito de mi madre se escuchaba por toda la casa.

 

Me habían dado un disparo en la pierna y esta mujer reaccionaba como si hubiera sido en el entrecejo.

 

¿Cómo coño había llegado a aquí?

 

Pues...

 

Me subí a mi Ferrari negro y conduje como el GPS me indico, llegue a un edificio abandonado. Me baje del auto y camine hacia un lugar. Allí había una camioneta negra. Me acerque a ella y dos hombres bajaron.

 

—Quién eres? —Pregunto uno de los hombres.

 

—No te interesa, donde esta mercadería— ellos me miraron raro.

—Tú no eres Helena—Dijo el mismo hombre.

—No, soy algo peor— El río.

—Será fácil asesinarte, eres una niña—Dijo y saco un arma.

A mi arma que estaba en mi espalda, todavía no la saque. Este me apunto. Saque mi arma con cuidado y sin que la viera.

—Sera mejor que bajes el arma—Le avise.

— Tú crees que Ángelo le hará caso a una niña— Hablo refiriéndose a el mismo.

—Vale, lo quieres por las malas—saque un cuchillo de mi pierna y se lo clave en el estómago.

—PERRA!!—Dijo cayendo al suelo trato de dispararme, pero lo esquive.

El acompañante que venía con el me apunto con su arma. Le saco el seguro, yo hice lo mismo con la mía y le apunté.

—Oh niña no querrás morir— Ni siquiera temblé. El me miró sorprendido.

— No soy una niña—Afirme—Soy Caterine Di Greco—Dije para tirar un disparo en su hombro.

Él también lo hizo, pero logre esquivarlo. Le volví a dar un disparo, pero en su pierna. Sentí que me hacían un corte en la pierna, al mirar el causante era angeló.

No me inmuté de ello. Le di dos disparos en la frente y murió al instante.

A mi arma le quedaba una sola bala. Entonces me acerque a el hombre que estaba en el suelo y le atine entre ceja y ceja. Sonreí satisfecha. Me acerqué a la parte trasera de la camioneta y la abrí. Un disparo desprevenido me dio en la pierna izquierda. Rápido saque mi cuchillo y se lo lanza al causante del disparo, volví a sacar otro cuchillo, pero ahora se lo clave en el cuello. Al ver que estaba muerto saque mi cuchillo de su garganta. Mire a su costado en él estaba un maletín. Metí como pude a todos los hombres en la camioneta.Después abrí el maletín encontrándome con mucho dinero. Lo tome y lo lleve, a mis otros cuchillos los recogí me subí a mi auto.

Mire mi pierna. Mierda.

Encendí el auto y conduje hasta llegar a la misión, al ver el auto me abrieron las rejas. Entre en la casa Verónica que estaba allí al verme corrió hacia mí.



Olivia Costa

Editado: 20.03.2019

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