Se busca mi media naranja

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Cap 10

Al llegar la noche, el gruñir de mi estómago no paraba y solo esperaba que Gris llegará con mi cena, porque si la convenci, y estuvo de acuerdo.

Al escuchar los golpeteos en la puerta, ruego por que sea Gris, y no me importo preguntar, fue abrir y verlo ahí.

– Su cena - dice - ¿Porqué no vienes con todos? 

– Eso incluye convivir contigo y es lo que quiero evitar, André 

– ¿Cómo se dice? - pregunta desde el marco de la puerta

– Gracias - digo con pesadez

– ¿Porqué me quieres lejos? - pregunta desconcertado

– Te la pasas molestandome… por cualquier cosilla 

– ¿Y si dejo de hacerlo… dejarías de evitarme? - pregunta en voz baja

– No sé - respondo

Eleva la mirada del suelo y la dirige hacia mí, para evitar responderle la mirada, empecé a comer, ignorando por completo la incomodidad que se formo en un momento.

– Vale - dice y escucho cerrarse la puerta

Giro mi mirada hacia la puerta y no estaba, me remuevo incomoda por su pregunta y decido dejar mis ideas de lado, y comer, alejando mis pensamientos de la reciente conversación.

El anochecer cayo, y junto con esta la lluvia. Me acurruqué en mis cobijas, intentando hundirme en mis pensamientos para no escuchar las truenos. Desde niña siempre tuve esa inquietud y cierto temor por tales estruendos. De tanto dar vueltas en mi cama, me levanto y bajo hasta la cocina para buscar algún tranquilizante o algo similar.

Cajón tras cajón… tras cajón. Ninguna caja de pastillas. Y con cada estruendo me estremecía en mi lugar; y cuando se escucho uno fuertemente, intenté ahogar un grito y a la vez sentí el tacto de alguien más, y ese grito no lo puede evitar.

– Shh - dice André - ¿Qué tienes?

– ¿Qué tienes tú?¿Crees normal asustar a las personas así? Avisa… - digo intentando regulizar mi respiración

– ¿Estás bien? - dice, si, uff, de maravilla - ¿Buscabas algo?

– No - sí 

Cada paso que daba adelantándose, yo lo retrocedía. Hasta que choqué con la isla de la cocina, y André me miraba con detenimiento, hasta que detuvo su mirada sobre la mía, y decidí no apartar la mirada. Todo parecía calmarse, hasta que hubo otro trueno y me encogí incómoda en mi lugar.

– ¿Le temes… enserio? - dijo sonriendo de medio lado

– Anda, sí, que esperás, ríe - digo fastidiada

– ¿Quieres que m… - dijo antes de callarse y volver a hablar - ¿Puedo quedarme contigo… haciéndote compañía?

– ¿Para qué?¿Para reírte toda la noche? Solo déjame sola - dije

Me voy de ahí, y los truenos se escuchan más seguido, y los pasos de André detrás mío son presentes.

– Soraya, te juro que no me estoy burlando - dice tomándome del brazo y girandome frente a él - Déjame hacerte compañía… hasta que acabe la tormenta

Veo la honestidad de sus palabras, pero no estoy tan segura de creerle; solo asiento de inmediato a la par del trueno; me suelta del brazo y yo lo tomo del brazo y lo traigo conmigo hasta mi habitación, al entrar es él quien cierra la puerta.

Me giro hacia él y veo en su rostro una sonrisa de suficiencia; ignoró aquello, y me dirijo a mi cama, palmeo mi lado izquierdo y el se dirige hasta allí.

 



GaMeRu

Editado: 20.02.2020

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