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Intervención

Cuando tu mirada se cruza con la de esa persona especial, cuando sus dedos se rozan por primera vez, cuando escuchas esa melodiosa voz refiriéndose a ti...

—Señorita.

...No hay mejor sensación que la de saber que has encontrado a tu alma gemela.

—Señorita.

Y de pronto el tiempo se paraliza, No existe nadie más, solo están ustedes dos conversando sin palabras, diciendo «Te amo» solo con la mirada.

— ¿Le sucede algo?

Ese momento en el que notas que toda la espera ha valido la pena, porque en el momento en el que él entró por la puerta supiste que no se iría jamás de tu vida.

—Voy tarde para el cumpleaños de mi esposa, quiero regalarle este cuadro y le agradecería que se diera prisa.

Y resulta que tu supuesta alma gemela ya tiene a alguien.

—Sí... claro. Ahora mismo se lo envuelvo.

Me llamo Nicole Sullivan y así es mi vida desde hace dos años. Tengo 35 años y aún no logro encontrar al hombre correcto.

Bueno, en realidad ya lo tenía. Era un guapo pediatra, habíamos salido desde la secundaria. Nuestra historia fue verdaderamente única. Un día el profesor de historia puso al capitán de futbol de la escuela de compañero de la nerd para hacer un proyecto juntos, para no hacerles larga la historia, diré que se enamoraron y él dejó a su malvada novia para estar con ella, Luego su exnovia intentó separarlos y lo logró por un tiempo, pero él dio un hermoso discurso en el baile de graduación para recuperar a su chica. Ella le dijo que no y esa misma noche él y yo nos conocimos.

Todo estaba perfecto hasta que descubrí que teníamos muchas cosas en común. Quizá demasiadas.

Amábamos ir al cine, los paseos al aire libre, nuestra película preferida era 17 otra vez, queríamos viajar por el mundo. Hasta ahí todo bien, pero el verdadero problema era que a ambos nos gustaban los chicos, así es mi «hombre perfecto» es gay. Obviamente terminamos, él se fue a vivir con su nuevo novio y ahora prefiere que lo llamen «Tina» en vez de Tyler.

Viéndolo en retrospectiva, había muchas señales. Prácticamente compartíamos nuestros cosméticos y ambos teníamos de fondo de pantalla a Adam Levine,. También estaba el hecho de que siempre que yo salía de la ducha, cubierta únicamente con una toalla, él rápidamente me pedía que me pusiera una bata. Y yo que pensaba que era muy dulce que respetara mi decisión de mantenerme virgen hasta el matrimonio.

Pasé algún tiempo en negación, esperaba que de repente Tyler se diera cuenta de que éramos el uno para el otro y volviera a mí una vez más. Estaba muy equivocada y ahora estoy más sola que una ostra en el desierto... de marte.

Después de envolver el cuadro para la esposa de mi "No alma gemela" cerré la galería, tomé las llaves de mi auto y me dirigí a mi apartamento. Mis planes para esta noche incluían: Una pizza de jamón, el sillón y un maratón de películas de George Cloney. La buena vida.

Llegué a mi edificio, subí a mi apartamento y abrí la puerta. Cuando entré a la sala quise regresas corriendo a mi auto.

Sentados en el sofá estaban: mi madre, Federico, mi mejor amigo y, un chico al que reconocí como el repartidor de pizzas

—Nicole, siéntate —mi madre fue la primera en hablar, estaba tan impactada que le hice caso sin poner peros.

—Estamos aquí porque nos preocupas— Dijo Federico, de pronto todos sacaron una hoja de papel. No lo podía creer ¡Eso era intervención!

— ¿Y qué hace el chico de la pizza aquí? —en realidad no me molestaba que estuviese en mi apartamento, solo esperaba que hubiese traído una de jamón y pimientos.

—No es nuestra culpa que tu único amigo sea el quinceañero. Sin ofender Federico. No podíamos hacer una intervención con solo dos personas, así que, era él o el vago que se mantiene sentado enfrente de la tienda de licores. Ese que te ve raro y te dice frases soeces cuando pasas frente a él. —Mi madre damas y caballeros, siempre tan dulce.

— ¡Mamá! —le lancé una mirada para que se diera cuenta de que me estaba avergonzando.

—No te sientas mal hija, no es tu culpa despertar pensamientos lujuriosos en la mente de ese pobre hombre. —Y eso me confirmó que mudarme de casa había sido la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida.

—Ahora a lo que vinimos. —Volvió a hablar mi madre.

—Yo comenzaré —habló Federico mientras desdobla la hoja que tenía entre sus dedos y se aclaraba la garganta.

—Antes que nada, tengo veinticinco, señora, no quince. Aclarado eso, vamos a comenzar: Nicole, te conocí hace cinco años, aún recuerdo el día en que te mudaste a este edificio, mis amigos y yo estábamos sentados en la acera, pensando en el modo de conseguir algo de alcohol, al principio te negaste a ayudarnos, pero cuando te llamé cobarde accediste de inmediato, terminaste peleando con el tendero porque no creía que ya eras mayor de edad. Y no culpo, tienes la estatura de un minion. Tuve que decirle que eras mi hermana y tenías problemas. Desde aquel día en verdad te convertiste en mi hermana, y no sabes lo difícil que es verte de este modo. Ya han pasado dos años Nicky, supera a ese idiota y vuelve a ser la chica divertida y alegre que siempre fuiste. —Si lo que Fede quería era hacerme llorar, lo estaba consiguiendo.



Maritere

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En el texto hay: humor irónico sobre uno mismo, parodia, sarcasmo

Editado: 25.05.2019

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