Se que te vas

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Capítulo 2

Nota: Se preguntaran por que he editado estos capítulos tantas veces, la respuesta es simple, soy una de esas personas que cuando escribe algo no puede dejarlo estar hasta que queda perfecto, estoy escribiendo el capítulo que esperan, por ello no quiero olvidarme de nada.

Por fin esta historia esta quedando como la había imaginado, así que tengan un poquito de paciencia, si es que queda alguien por aquí, y les encantara lo que estoy preparando para ustedes.

 

 

Capítulo 2

Sus brazos


Sakura

Me sentía fuera de mi cuerpo, como si me hubiera convertido en una sombra, que sacudía la cabeza con decepción.

—¡Sakura-chan!

Su grito de sorpresa, me hizo parpadear repetidas veces, apenas podía recordar cómo había llegado hasta ahí. Cuando salí técnicamente corriendo, de la casa que había sido mi cárcel el último año, solo podía pensar en unos cálidos brazos que me protegerían de la horrible incertidumbre que me atormentaba. Un torrente de culpabilidad, barrió mi cuerpo desconsolado, no era justo, y sin embargo, siempre corría a su lado, llevándole mis dramas y cargándolo con mi dolor.

—Na-Naruto...— no me dejo terminar, en cuanto escucho la debilidad en mi voz, rápidamente me envolvió en un firme abrazo.

Fue esto lo que rompió la fría máscara de indiferencia que intentaba mantener. Las lágrimas acudieron a mis ojos y lloré como nunca, ni siquiera en la soledad de mi habitación había logrado ser tan sincera acerca del profundo dolor que llevaba un año carcomiendo cada centímetro de mí corazón. Con desgarradores sollozos impregnados de mis más oscuros sentimientos le relate, todo lo que necesitaba saber, e incluso más, desnude mi alma y le permití ver mi parte más vulnerable, la que rogaba por que diera marcha atrás y regresará al lado del hombre que amaba.

Pero la silenciosa comprensión de Naruto me impidió retroceder, sostuvo los pedazos en que me había convertido y me mantuvo de pie, transmitiéndome la fortaleza que solo él podía soportar y las ganas de continuar que lo llenaban desde el día en que nació. Alimentó a mi alma de una forma tan cálida que no pude resistirme y me llenó de paz, aquella que Sasuke me había robado.

Cuando las lágrimas se secaron, sus ojos no me miraron con reproche y mucho menos con ironía, solo me mostró lo comprensivo que podía ser y todo el amor que me profesaba. Limpio mis mejillas con suma delicadeza y ternura, fue entonces cuando habló por fin.

—Desearía correr y romperle un hueso por cada lágrima que has derramado, pero sé que eso no te gustaría. Lo lamento— todo el se llenó de culpa con estas palabras —hace años, te prometí protegerte.

Lo había hecho, éramos unos niños y fue justo antes de confesarme, de forma precipitada, su amor. Juró amarme más que nadie y cuidarme de cualquier dolor, por el resto de nuestras vidas.

—Lamento no haberlo logrado.

De no haber estado llorando ya, habría comenzado en ese momento, pues sus palabras se clavaron profundamente en mi pecho, al mirarlo a los ojos, pude ver el reflejo de ese inocente y puro amor, que me había profesado de forma ardiente durante años.

—Hiciste más que eso— comencé en tono suave —me mantuviste de pie cuando me caía a pedazos, y ahora estas aquí, mientras te quedes conmigo, yo podré estar bien.

Pude ver un atisbo de lágrimas brillar en sus ojos, antes de volver a presionarme contra su pecho mientras enterraba su rostro en mi cabello.

—Siempre estaré contigo... Sakura-chan — susurró.

Y aunque mi fe, había sido pisada, traicionada y escupida, por alguna razón... le creí.

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Sasuke

Apreté con más fuerza el volante, sintiendo como lentamente mis dedos se tornaban blancos hasta entumecerse. Quería salir corriendo y apartarla de sus brazos sin miramiento, apartarla de ese bastardo traicionero de forma tan permanente que nunca podría volver a posar sus ambiciosos ojos sobre mi mujer.

Le enseñaría a quien pertenecía Sakura y luego...

Con una maldición entre dientes, encendí el auto. En esos momentos, parecía un estúpido adolescente celoso, que no era capaz de controlarse. Tenía que pensar y actuar con la cabeza fría. Pero verla acurrucarse entre los brazos del que se decía mi mejor amigo me carcomía el alma, desde el principio supe que correría a esconderse tras el idiota de Naruto, quien nunca dudaba en dar la cara por ella. Pero así era Sakura, incapaz de librar sus propias peleas, siempre tan débil y asustada por la vida que se congelaba ante cualquier situación estresante.



Ángel Caído

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En el texto hay: amor inesperado, traiciones, amor doloroso

Editado: 02.06.2019

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