Secretamente Mío {gay} {libro #9 L. P. S}

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Capítulo 4

Xander estaba con las manos sobre su espalda baja, estaba sudoroso por la previa acción que vivió a manos del dominante. Sus ojos estaban cubiertos por una venda y no se escuchaba absolutamente nada en esa habitación, el frio metal de una jodida pala de metal estaba siendo guida por toda su espalda, hasta detenerse en sus glúteos.

— Palabra de seguridad, Sum — le quitó la mordaza — Es nuestra última escena.

— Trece, mi señor — abrió la boca lo suficiente para que el mayor colocara de forma adecuada la mordaza.

Xander sonrió, aunque no podía mostrarse, estaba seguro de que su pequeño amigo había hecho. Dos dedos fueron puestos sobre su espalda, inclinándolo sobre la pequeña mesita. Apretó los puños, quejándose cuando el primer golpe llegó y no estuvo preparado para recibirlo de esa forma. Se dijo a si mismo que podía lograr llegar hasta el final sin salir huyendo, ya había dado el peor paso de todos, ahora debía de aguantar como lo había estado haciendo con la persona que lo entrenó.

Las venas de su cuello se mostraron cuando el otro golpe cayó nuevamente en el mismo lugar, su cabello estaba pegado a su frente y deseaba poder gritar, pero la mordaza no se lo permitía como debía. Escuchó la risa ronca por parte del otro, y él deseó tomar el palo de la escoba que estaba fuera de la habitación y darle por el culo.

— Tranquilo, Sum — dijo, divertido — Ya pasará — Xander rodó los ojos — Usaremos el látigo que te gusta usar siempre.

La cola de Xander se movió en afirmación, su piel se tensó al sentir una pequeña caricia.

Del otro lado de la cámara, Bastian vio todo de principio a fin, por más que deseaba irse, no podía dejar de ver como Xander disfrutaba de eso. Se puso de pie en cuanto todo terminó y salió del lugar esquivando a las personas que estaban aplaudiendo de pie, buscó algún puesto de comestibles al otro lado de la calle y compró una cajetilla de cigarros, buscó las llaves de su auto, maldiciendo en voz alta mientras cruzaba la calle.

— Estúpido Xander, estúpido zorro que se comporta como una perra necesitada — gruñó, para sí mismo — Y su puta palabra de seguridad es la edad en la que lo desvirgue... ya verás cuando te tenga, te daré unas buenas nalgadas.

Encendió un cigarrillo, y se lo llevó a los labios. Fue hacia el estacionamiento y se detuvo al ver a Xander salir del elevador rebuscando en sus cosas las llaves de lo que parecía ser su transporte, caminó a zancadas hacia donde estaba el zorro, viendo como la pequeña nariz de éste se arrugaba buscando a la persona que se acercaba.

— Bastian — cerró el bolso después de que consiguió las llaves — ¿Qué haces aquí?

— No te hagas el estúpido, Xander — se posicionó frente a él — Sabias que iba a estar aquí.

— Claro que no — se hizo el ofendido — Ni siquiera sabía que estabas en éste estilo de vida.

— Lo sabías tanto que has usado el trece como tu puta palabra de seguridad — Xander elevó las cejas — No te quieras hacer el estúpido que no te queda, Xander.

— ¿Qué tiene que ver el trece? — Cruzó los brazos sobre su pecho — Es un numero que me gusta usar en todo lo que hago.

— Perdiste tu virginidad conmigo a los trece, no te quieras hacer el imbécil conmigo ahora que no te queda.

— Oh, aun recuerdas ese trágico día — pestañeó, con inocencia fingida — Dijiste que era un error y aprendí a vivir con eso durante los últimos años de mi vida — se pasó una mano por el cabello — No sabía que ibas a estar aquí, te recuerdo que has decidido poner una pared entre ambos desde hace tiempo y no me vengas a decir que fue porque decidí eliminarte de mi vida.

— Apenas eras un niño, no podía...

— Pero de todas formas terminamos teniendo sexo y no te importó — se encogió de hombros — No sé a dónde quieres llegar con todo esto, han pasado ocho largos años desde que nos vimos por última vez, se que era un niño estúpido que vivía por algo de tu atención, pero las cosas han cambiado — señaló su cuerpo — Cuando volviste dijiste que no te gustaba porque no era un niño de porcelana, era brusco como para estar a tu alcance.

—Pero...

— Bastian — colocó su mano en el hombro de éste — No pierdas el tiempo en querer hacerme entrar en razón, has visto a lo que pertenezco ahora, no hay razón alguna para que ahora quieras venir ahora a querer algo que estamos seguros que no va funcionar, no puedo ser tu amigo ni hoy, ni mañana.

— No puedes hacerme eso, vine hasta aquí simplemente para que estés enojado conmigo.

— No estoy enojado contigo, estoy furioso — quitó la mano — La marca que tienes en el cuello, ¿Por qué no la borraste? ¿Te gustaba sentir mi dolor cuando tenías sexo con esos niños e piel de porcelana?

— ¿De qué me estás hablando?



Nashell1D

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En el texto hay: gay, secretos, hibrido

Editado: 19.10.2019

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