Secreto Prohibido

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Capítulo 8: No de Nuevo

Narra Alexa:

Ya es lunes, el primer día de la semana, el primer día en que odiamos por ser el siguiente de un domingo... Pobre lunes, la mayoría lo odia y yo pertenezco a esa mayoría. Odio los lunes con toda mi alma, pero hoy haré la excepción, sólo por la curiosidad de ver que le hacen a Dylan...

Como todas las mañanas de los cinco día de la semana me levanto a la misma hora, bien temprano, hasta maldigo todo lo que se me cruza por en frente, veo la zapatillas blancas, maldigo las zapatillas por ser blancas... Y así toda la mañana, creo que ni yo me aguanto cuando me despierto temprano.

Ahora me encuentro tomando el desayuno que Dimitri me obliga a tomar, si fuera por mí no como nada, pero según el estoy muy flaca, que parezco un esqueleto andante. Así que para no alargar los sermones decido tomar mi desayuno a mala gana.

Desde que vivo aquí, me parece sumamente genial, ahora puedo ir en bicicleta a la escuela, no importa la distancia que recorra me parece muy interesante pasar por esas casas diferentes.

(En la escuela)

Estoy organizando la estúpida mochila que tengo, el profesor me obliga a hacerlo ya que le parece muy ofensivo que una alumna privilegiada como yo tenga tan desordenada mochila, como no se interesa en buscarse una novia en vez de mi mochila o como la ordeno.

– Alexs, ¿Saldrás al recreo hoy?– Angie se me acerco sonriendo a mi lado izquierdo ya que en el derecho está Roci.

– Por algo vine temprano– Digo despegando mi vista de lo que hago, para dirigir mi mirada hacia ella.

– Apúrate porque en tres, dos, uno...– Sube su dedo quedando en silencio mientras solo se escucha el timbre de recreo– Sonó el timbre..

– Bien... – Agarró todas las cosas que están afuera de la mochila para echarlas dentro de ella, así, como entren.

– Hey... ¿Estas segura de esto? No quiero que intervengas por tu tonta moralidad nueva– Roci dijo mirándome un poco preocupada.

– Si es algo, muy, muy importante intervendré, si no, no– Las miro seria mientras ellas se miran una a la otra como si pensaran en dejarme aquí.

– Bueno después de todo no tienes a nadie importante involucrado– Roci sonrió de lado como si eso la tranquilizara.

– Tienes razón– Finjo una sonrisa delante de ellas.

Pensándolo bien, espero que Lucas no esté metido en esto de lo contrario le irá muy mal, pero no, no, no, él no es así. Mi hermano no es de andar golpeando a alguien por diversión, él es más tranquilo, más de andar con las zorras que se le tiran encima, pero fuera de eso no, espero que no...

– Vamos– Angie sujetó mi brazo derecho para comenzar a guiarme entre los pasillos de la escuela con el objetivos de llegar a ese lugar que parece muy secreto...

Pasamos por pasillos y pasillos, esquivando profesores con sus tontas preguntas y hasta unos alumnos que querían que llenáramos unas encuestas. Tras pasar por el laberinto que ellas me hicieron pasar, al fin llegamos, prácticamente corriendo pero lo hicimos, llegamos a un grupo de gente detrás de la escuela donde casi ningún profesor vá, un lugar muy bueno para hacer lo que sea que hacen sin que alguien llame la atención, no se porque pero se que es algo contra las reglas.

Tomo aire preparándome para lo que sea que este en ese lugar, esto debe ser muy interesante por como se ve, solo espero que mi estúpido moral no salga a la luz, y menos que sea Lucas quien lo haga salir.

Bueno, aquí vamos...

Pasó entre las personas pidiendo permiso pero estando estos a los gritos nadie me escucha, esto se va hacer a la antigua, trato de pasar nuevamente hacia el centro de la ronda para ver mejor, pero no pido permiso si no que pasó a los codazos y mis amigas detrás de mi.

Logre ver, esa persona, logre ver que estaba en el piso sosteniendo su estómago mientras tosia. Las personas abucheaban, gritaban, reían, pedían más acción. Esto es una mierda, ¿Cómo es que un directivo no se entera de esto? ¿Para eso se les paga?

– Es tu turno viejo– Escuché un chico decir entré tanto ruido.

Las personas quedaron en silencio, como por arte de magia. Mi mirada pasa por cada uno de los presentes pero, no hay nadie conocido y eso me tranquiliza bastante. Estoy a punto de ir a ayudar al chico, pasa unos minutos más y voy a ayudarlo...

– Aquí está su estrella– Las personas rieron y aplaudieron mirando a una dirección.

Mi mirada va hacia esa persona que tanto aplauden, ¿acaso es un boxeador, o que?... Al verlo bien siento que me arrepiento de cada cosa que dije, al parecer no conozco a una persona que creo conocer con los ojos cerrados.

Si damas y caballeros, mi estúpido hermano está ahí, sonriendo y siendo alabado por la pelotudez más grande en mi vida. Y yo pensando cosas buenas de él, “Uy es el mejor hermano del mundo” ¡PATRAÑAS! eso es lo que aparentaba ser. No se que mas me duele, si ver a mi hermano siendo un imbécil o que me haya mentido en esto... ¿Qué más me puede pasar? ¿Qué hoy me roben la bicicleta? ¿O qué me pase algo raro? Dios, esto es muy... ¡AHH!

Sin mostrar algún pensamiento sigo viendo al estúpido hermano que tengo, trato de ocultarme entre las personas para que no me vea, de lo contrario no podré ver que es lo que hace exactamente. A escondidas saco mi celular para comenzar a grabar lo que sea que haga.

– ¿Estas listo para más?– Le preguntan al chico del suelo.

– Déjenme en paz, son unas basuras– Su voz sonó débil, cansada, ya casi incapaz de volver hablar...

– Como lo escucharon, él quiere seguir con la diversión– Un chico dijo sonriendo para salir del centro del círculo.

En eso entró Lucas levantando los brazos como si fuera alguien famoso entrando a un ring de boxeo. Las personas aplauden y ríen, para después animar a Lucas el cual le empieza a dar patadas al pobre chico en el suelo, no sólo patadas, sino que también puñetazos y una que otra cosa.

Por alguna razón me duele ver a ese chico así, lastimado, candado, adolorido, y por alguna razón sólo soy yo, porque dudo que esas personas que ríen a mi alrededor sientan algo más que entretenimiento. Por otro lado también duele ver a tu héroe que estaba en el Olimpo caer en picada a un basurero, en ver cómo el oro que tenías se convirtió en barro... Así es exactamente lo que siento.



Agatha W. Hawh

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En el texto hay: secretos, celos y peleas, acción y romance

Editado: 14.08.2019

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