Secretos en la oficina

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Capitulo VI: Estoy aquí para ti

Dos semanas de trabajo y al fin pude cobrar mi primer salario, debo admitir que me sorprendió bastante el monto reflejado en mi cuenta pero aún no es suficiente para pagar la deuda, tendría que cobrar mínimo 8 sueldos más y no comprar nada de comida para poder pagar la mitad.

Me levanto de la cama con esfuerzo, hoy es uno de esos días en los que no quisiera salir de casa, que me gustaría quedarme y llorar la muerte de Charlie un poco más, ir a visitar el cementerio y luego dormir hasta sentirme mejor pero no puedo.

Si algo me enseño Charlie es que nunca debo detener mi vida pues somos como tiburones, si no avanzamos morimos.

Salgo de la cama y luego de una relajante ducha que me calma un poco mi estado lúgubre voy a mi armario y luego de buscar entre las prendas que cuelgan de los ganchos de ropa encuentro el atuendo perfecto para este día de trabajo.

Seco mi cabello empiezo a vestirme, opte por una camisa blanca de botones, un jean azul oscuro alto, un bléiser verde y unos tacones negros junto a mi cabello sujeto en una cola de caballo, hoy no tengo animo de peinar mi cabello.

Salgo tomando mis lentes de sol pues en el día de hoy no hay nubes si no un resplandeciente sol que me quema los ojos, cierro la puerta y hago mi rutina de siempre, llegar a la cafetería, pedir los cafés y mi torta y entrar a la empresa.

Corro al ascensor y cuando llego al piso coloco mis cosas en el escritorio, veo la puerta que da a la oficina de William cerrada y me sorprende ¿llego antes? ¿llegue tarde otra vez?

Un poco sorprendida tomo su café y toco a puerta un par de veces para luego escuchar un adelante, al entrar me quedo en mi lugar un poco sorprendida al ver a William con una mirada amenazadora, con los puños apretados haciendo que sus nudillos estén blancos por la fuerza que hace y con todo su cuerpo rígido, su mirada me sorprende pero me alivia no ser la causante de esa mirada sino una mujer que está delante de el, ella me está dando la espalda por lo que no puedo ver su rostro y es ella la causante de que el este así.

-Disculpe señor Jones volveré luego –comento rápido para salir del ambiente tenso que hay en la oficina

-No –exclama rápido William y lo miro –Por favor escolte a la señorita a la puerta y una vez vea que sale de la empresa vuelve aquí, tenemos trabajo que hacer –dice y su tono frio me hace estremecer

-Como usted diga señor –asiento  -Señorita por favor acompáñeme –pidoy ella se voltea

Delante de mí ahí una mujer castaña, es delgada, muy delgada a decir verdad pero lo que me llama la atención es que tiene algunas similitudes con William lo cual me hace pensar que son familia.

-Ni se te ocurra tocarme empleada –dice molesta y se voltea hacia William el cual suelta un gruñido –Esto no ha terminado Will, ya me veras de nuevo –habla y sin decir nada más sale de la oficina

Voy a dar la vuelta para hacer lo que William me detiene cuando escucho que me llama por mi nombre.

-¿Si señor? –pregunto

Su cuerpo se destensa y deja de apretar sus manos en puños.

-Lamento el mal trato de mi hermana –dice y lo miro a los ojos

-No se preocupes señor, no dijo nada malo, soy su empleada –digo tranquila y el comienza a caminar hacia mi

-Pero no tiene por qué hablarte así, eres una persona y mereces respeto –habla cuando esta delante de mi

-¿Desde cuándo eso le molesta? Fue usted el que se metió con mi trabajo de camarera como si no valiese nada –hablo y el sonríe

-Aunque no lo creas creo que me estas agradando un poco –murmura y lo miro sorprendida

-Su café señor –digo para borrar el ambiente incomodo que se creó por su comentario

-Gracias señorita Adams, puede retirarse –dice y asintiendo salgo de la oficina

***

Pasada la hora del almuerzo saco mi torta de chocolate, corto un poco y estoy a punto de degustarlo cuando escucho un fuerte golpe en la oficina de William y luego algo quebrarse, preocupada y asustada corro a la oficina y sin avisar entro para quedarme congelada en la puerta, lo que veo me sorprende demasiado.

William está sentado en el piso hecho bolita con su cabeza escondida, a su alrededor hay un jarrón roto, un cuadro arañado, las sillas están hacia arriba, todo el lugar es un caos y en sus nudillos puedo ver que golpeo algo con demasiada fuerza pues estos están rojos e hinchados.

-Por Dios William ¿estás bien? ¿qué sucedió? –pregunto pero no obtengo respuesta

Cierro la puerta y con calma me acerco hasta estar arrodillada al frente de el.

-No es necesario que me expliques solo dime si estás bien ¿puedes? –pregunto y el asiente a la vez que se enrolla más

Me quedo un rato observándolo y entonces decido hacer algo que no se si va en contra de toda ética laboral o algo así pero él lo necesita justo ahora.

Acercándome más a William comienzo acariciar su cabello, su respiración se calma un poco y luego ignorando todos esos comentarios en mi mente que dicen que no lo haga me acerco y lo rodeo con mis brazos, lo estrecho con fuerza, el parece sorprenderse pero al poco tiempo se calma y me sujeta también, nos fundimos en un abrazo y pasado un rato el pone su cabeza en el hueco de mi cuello, con una de mis manos vuelvo acariciar su cabeza y decido hablarle.



Clarissa Fermín D.

Editado: 09.09.2019

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