Secretos Oscuros

Tamaño de fuente: - +

Es solo un sueño

Cuando creí estar consiente, abrí los ojos y me encontraba en un lugar lleno de bagones, parecía un lote baldio a las afuera de la ciudad, muchas mujeres se podían escuchar gritar, pero no sabía de donde probenían sus gritos de miedo y terror, también veía a varios hombres protegiendo a los bagones, entonces discretamente me acerque a uno, y fue donde me di cuenta que estaban dentro de los bagones las mujeres, sorprendido miro por todas las parte del mismo y trato de ver si podía abrirla, cuando de repente, siento un calor de hombre, mire a mi derecha, ahí estaba un centinela, intente escapar, pero me detengo obserbando todo, pude percibir que no me veían, miré mis manos y traté de tocar algo, màs sin embargo no pude. Estupefacto ante lo que me sucedía, me he quedado paralizado, mientras que a mi alrrededor estaban preparando una bomba, que sin poder hacer nada, exploto, matando así a todas las mujeres.

Espantado me despierto dandome cuenta que todo era un sueño, lo más probable una pesadilla, dejando salir un gran suspiro, me tranquiliso, veo la hora, son las 8: 01 am, me preparo y me dirijo al trabajo, ya no pensaba en el sueño, mi subconciente me ha presentedo aquel suceso que precencié con la mujer de aquella noche. 

Voy dispueto a resolver los casos de las mujeres perdidas, talves este sueño que tube fue un indicio. Cuando me encontraba en la oficina, encontré una nota en mi escritorio que decía: "Reunión en la gran Oficina". Bueno, no me queda de otra que dirigirme hacía ya, una vez que llegó, me siento entre todos aquellos que también se encontraban allí, pero note que todos tenían un rostro de terror como si lo fueran a regañar, entonces, inició la reunión y el moderador era Willi Toribio, me lo encontré extraño porque este no solía hablar con casi nadie, solo era un simple supervisor, solo dijo al grupo que estabamos llamados a esta reunión, "estan despedidos". Oh Dios, fue lo que dije, quién es este que puede votarnos, mientras que mis compañeros que me rodeaban inclinarón su cabeza y se fueron, no entendía que era lo que pasaba, hasta que tomo de la mano a uno y le pregunto, y me dijo que él era el nuevo jefe...        abrí bien los ojos, más de los que los tenía.

Hice la exepción, me dirigí a Willi y le pregunté:

-¿Por qué nos había despedido, qué cosa mal habiamos hecho?

Entonces, me dijo:

-Ustedes son el equipo que más tardanzas tienen de llegada al trabajo, y como necesitaba hacer una limpieza, los elegí. No fue mi intención pero trabajo es trabajo.

Sentía como mi sangre herbía por dentro, estan sucediendo caos informe con el caso de las mujeres y este viene hacer que el equipo disminuya, en vez de hacer que cresca. Salí de aquella oficina lo más rápido pocible para no golpearlo. Me dirigí directo a mi carro no busque nada de lo que tenía en mi oficina, solo corría y corría, hasta que llegué a un lote baldio. 

 



el cuentista

#11420 en Novela romántica
#3068 en Thriller
#1762 en Misterio

En el texto hay: misterio, armas

Editado: 20.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar