Secuestrada Con El Amor

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Capítulo 35

— ¿Señorita Brown? —Escuche el sonido de la puerta de mi habitación. —Señorita Brown—Observe en donde me encontraba y me estaba en mi habitación.

No me acordaba de nada de la noche anterior y se me hizo raro no tener pesadillas, miro a mi lado y la respuesta a mis preguntas estaba ahí, Tristan durmiendo profundamente.

Abren mi puerta y era Carla.

—Oh...Señorita Brown, lo siento—Hablo avergonzada.

—Tranquila, tráeme aspirinas y agua—Le dije tocando mi cabeza.

Ella salió de la habitación a buscarlas.

¿Qué paso ayer con Tristan? Recuerdo que estaba enojada con él y ahora termina en mi cama.

—Tristan—Lo moví un poco y el hizo un sonido extraño—No me acuerdo de nada—Le dije y el gruño cubriendo su cara con una almohada—Tris—Lo moví más.

— ¿Qué ocurre? —Me dijo adormilado.

— ¿Qué haces aquí? —Pregunte.

—Estoy durmiendo—Rodé los ojos.

—Lo note... ¿Qué paso anoche? —Le pregunte.

—Nada, duerme conmigo—Gruñí y me levante, me di una ducha larga.

Salí y me puse la ropa interior, me amarre el cinturón de mi toalla y Salí.

Vi a Carla hablando con Tristan...Claro y con ella si quiere hablar.

—Sus aspirinas—Me las entrego sonriendo y las tome todas, me extendió el vaso de agua y lo tome completo. —Haz café...Mucho café—Le dije tocando mi cabeza.

— ¿Café en el almuerzo? —Pregunto.

—Sí, necesito café ya—Ella asintió y salió—Te hablo yo y me dices que estas durmiendo, te habla mi empleada y enseguida despiertas—Suspiré entrando al cuarto de ropa.

— ¿Huele a celos? —Escuché sus pasos acercarse.

—No son celos—Agarré lo primero que vi y Salí del cuarto de ropa.

— ¿Y qué son? —Me preguntó.

—Puedes ducharte si quieres—Le cambie el tema.

—No te desvíes... ¿Qué son? —Sonrió.

—Estás muy feliz ¿Por qué? —Le dije y el rio.

—Porque desperté contigo a mi lado, Scar—Rebolee mis ojos.

Me quite la toalla y me puse la ropa.

—Eres hermosa—Lo escuché susurrar.

Tragué el nudo en mi garganta al verlo sentado al borde mi cama en bóxer, despeinado y sonriente.

—Dame un abrazo, Scar—Abrió sus brazos.

Yo resople y me dirigí a la puerta.

—Ayer hasta me besaste y hoy ni me abrazas...Me siento usado—Me detuve y lo miré.

—No te bese, sigo enojada—Le dije.

—Me besaste como cinco o cuatro veces, me pelee con Jack, curaste mi herida—Señalo una pequeña cicatriz en su ceja—Me dejaste conducir, me dijiste lo que sientes, me dejaste dormir aquí y...Te dije que me gustas mucho, Scar y me dijiste que también te gusto—Recordé algunas cosas las cuales nombro. —Si te gusto ¿Por qué te haces la difícil conmigo? —Preguntó.

—No me hago la difícil—Le dije.

—Entonces ven aquí y bésame...Y dime que te gusto como lo hiciste ayer, dime que me extrañas como también lo hiciste ayer y pídeme que no discutamos...Porque también lo hiciste ayer—Mi respiración era irregular.

— ¿Cómo te puedo gustar yo? —Le dije frustrada—Hay chicas muchísimo más hermosas que morirían por estar contigo, Charlotte es mucho más hermosa que yo, mereces a alguien mejor, no a mí, yo soy muy ordinaria—El negó con su cabeza.

—No hables así de ti, eres preciosas, Scar...No te compares con las demás, porque no les llegas ni a los talones. —Baje la mirada.

—Iré a tomar mi taza de café—Me gire a la puerta y la abrí, pero el fuerte brazo de Tristan la cerro.

Yo me gire para mirarlo y se acercó más a mi cuerpo acorralándome con sus brazos.

—Quiero que me digas lo que sientes, no ocultes tus sentimientos...Siempre te lo he dicho—No pude evitar sonreír—Eres la indicada, Scar...De eso estoy seguro—Rozó nuestras narices—Me volviste un pecador... ¿Lo recuerdas? —Tragué fuerte. —Sé mi novia, Scar—Miré sus labios.

—No puedo, no puedo—Lo empujé.

— ¿Qué? —Susurró y yo lo miré.

—No, no, no, no...No hablo de que no quiera ser tu novia, solo que...Es muy pronto, Tris. Primero quiero que conozcas a mis padres mejor—Él dibujo una sonrisa en su dentadura.

— ¿En serio? —Asentí y reí—Tengo que besarte—Volví a reír.

—Dúchate y lávate los dientes, tu aliento apesta—El mordió sus labios y asintió.

Salí de la habitación y por fin pude respirar mejor.

Baje las escaleras y entre en la cocina, Carla estaba preparando mi café.

—Ya está listo—Me aviso.

—Sirve dos tazas—Le pedí y ella obedeció.



Maripilij

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En el texto hay: secuestro, estocolmo, amor

Editado: 09.09.2019

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