Secuestrada Con El Amor

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Capítulo 2

Las pesadillas me despiertan de nuevo.

— ¡No! —Grite por ultima vez antes de sentarme de golpe sudando.

El jefe, la chica y los dos chicos entraron rápidamente a mi habitación con pistolas y cuchillos en las manos.

Puse mis manos en mi pecho buscando aire.

Cada vez son peores, se repiten una y otra vez en diferentes escenarios.

Mi respiración era acelerada, escondí mi rostro en mis rodillas halando ligeramente mi pelo intentando calmarme.

— ¿Qué ocurrió? —El jefe se dignó a hablar.

—Nada...Mis típicas pesadillas—Murmuré sin aire.

—Deben de ser terribles, casi nos matas de un infarto—La chica guardó su pistola en la parte trasera de su pantalón de pijama.

— ¿No puedes respirar o qué? —Pregunta uno de los chicos.

Empezaba a necesitar mi inhalador, mi pecho se comprime y empecé a toser.

Los miré.

—Inhalador—Murmuré.

— ¿Inhala qué? —Pregunto la chica.

— ¡Inhalador! —Gritó el jefe. — ¿Por qué nadie sabía que era asmática?

— ¡Yo creo que tengo uno en mi habitación! —Corrió el otro chico fuera de la habitación, intentaba buscar aire y tosía rítmicamente.

El jefe puso su mano en mi espalda.

— ¡Por qué te tardas tanto! —Gritó el jefe y el chico entró corriendo, el jefe me lo puso en la boca y lo oprimió varias veces, se lo quité de las manos intentando recuperar la respiración y a los minutos comenzó a hacer efecto, mi pecho estaba menos presionado que antes y tumbe mi cuerpo en la cama—Maldición—Murmuró el jefe.

—Debes descansar—Me dijo la chica y me levanté.

—Después de las pesadillas no puedo volver a dormir...O se volverán peores.

—Son las tres de la mañana, debes descansar más—Me dijo uno de los chicos.

—Ya estoy acostumbrada, me quedare aquí viendo un lago sin motivo—Los miré y el jefe escondía una sonrisa, él era el único que entendió mi ironía.

—Yo si necesito descansar, hagamos guardias—Opinó la chica.

—Descansen, chicos. Yo me ocupo—Dijo el jefe.

—Si es así, puedo quedarme yo...Para que tu descanses, jefe—Dijo la chica intentando ayudarlo.

—Está bien, igual no podría dormir, preferiría ver un lago sin motivo—Yo reí en silencio.

—Como quieras...Si quieres cambiar de turno despiértame—Salieron de la habitación menos el jefe.

Subí mi rodilla para abrazarme a ella mientras veía el lago alumbrado por la luz de la luna.

—Siempre me ha gustado ver este lago, aunque no haya un motivo especifico, solo te captura de una manera impresionante, te alimenta y te hace débil, afloja tus sentimientos...Yo lo llamé el lago de los sentimientos—Yo lo miré.

Lago de los sentimientos es un nombre perfecto para ese lago, juro que podría pasar horas mirándolo sin pensar en nada, pero si lo observas con detalles afloja tus sentimientos completamente.

— ¿De qué son tus pesadillas? —Preguntó acercándose más a la ventana.

Permanecí en silencio, él lo notó y se giró para mirarme.

— ¿No quieres decirme? —Sentí su mirada traspasar mi piel.

Negué con la cabeza.

Su teléfono sonó y miró la pantalla.

—Once aquí—Contestó— ¿Ya salió en las noticias? Maldición fue más rápida de lo que pensé—Colgó y abrió la puerta.

— ¿A dónde vas? —Pregunté sin dejar de mirar el lago. —Creí que te quedarías a ver un lago sin ningún motivo.

Escuché su pequeña risa.

—No es mi pasatiempo favorito—Cerró la puerta y yo miré sobre mi hombro la puerta cerrada.

Abrí la ventana y me senté en el largo y grueso marco de la ventana.

Cerré mis ojos intentando descansar sin dormirme... ¿Qué estará haciendo mi madre? Probablemente calmando a mi padre intentando no llorar y sonreír siempre, ocultando sus miedos... Como siempre.

Miré el uniforme desgastado y sucio del instituto, la falda estaba rasgada, el abrigo estaba mugriento y la camisa tenia algunos botones abiertos.

Miré mi muñeca y estaba mi coleta negra de repuesto, ya que la mía se había roto durante el secuestro, agarré mi pelo y me levanté para ir al cuarto de baño, era un viejo y asqueroso baño definitivamente. El inodoro era más viejo que mi tatarabuela, la cerámica estaba agrietada, había una regadera la cual estaba muy sucia y vieja...Si mi nana estuviera aquí, ya este baño estaría rechinando por lo limpio.

Abrí el grifo del lava manos y mojé mi rostro, había un espejo roto en el que pude ver mi reflejo.

Agarré una pequeña toalla y limpié mi rostro.

—Scarlett—Escuché la voz del jefe.

—Sí, jefe—Llamé su atención saliendo del cuarto.



Maripilij

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En el texto hay: secuestro, estocolmo, amor

Editado: 09.09.2019

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