Secuestrada Con El Amor

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Capítulo 6

Esta vez las pesadillas no me despertaron, fueron unos enormes brazos los que lo hicieron.

Cuatro me cargó.

— ¿Qué haces? Suéltame—Supliqué.

—Órdenes del jefe—Murmuró sacándome de la habitación.

— ¿Dónde está Once? —Dije alterada moviéndome entre sus brazos pero ya me había amarrado las manos.

—Esperándote...Cierra el pico—Me subió en un auto en donde estaba Tres, Uno y Siete.

— ¿A dónde me llevan? —Pregunté cuando el coche se empezó a mover.

—Ponle la cinta—Ordenó Tres.

—Once dijo que no—Lo impidió Siete.

—Que se la pongas...No es tan cerca y no me aguantare sus malditas preguntas. —Uno me puso la cinta con brusquedad en la boca y yo me quejé.

Empecé a chillar intentando que me respondieran.

Tenía miedo...Mucho miedo, era casi la misma sensación de miedo que cuando me secuestraron, estaba aterrada... No quería que volvieran a golpearme, no quería que volvieran a tocarme, quería irme de ahí, abrazar a mis padres y a mis amigos...Quiero mi antigua rutina, no quiero esto.

Me removí intentando soltar mis manos de las dolorosas cuerdas.

Pasó como una hora hasta que llegamos a un lugar desierto...Era como una playa, pero no veía ninguna casa cerca.

Uno me bajó del auto enojado.

Apretaba muy fuerte mi brazo, caminamos por la orilla de la playa como veinte minutos hasta que pude visualizar varias casas rodantes, eran como ocho tráileres.

—Andando—Me apresuró Tres.

Visualicé a Once salir de uno de los tráiler.

Empecé a chillar llamando su atención.

—Dije que sin cinta—Habló furioso.

—No paraba de hablar y no queríamos escucharla—Contestó Cuatro.

—Yo nunca te quiero escuchar, pero no te pongo cinta en la boca—Lo fulminó con la mirada—Parece que les están gustando los castigos...Porque serán castigados por pecadores—Miré a Siete ya que él no tenía nada que ver y negué con la cabeza rápidamente mirando a Once.

Él se acercó a mí y quitó la cinta con cuidado.

—Siete lo negó...Intento seguir tus ordenes—Le dije—Él no merece ser castigado.

—No te preocupes, Scarlett—Me dijo Siete—Sus castigos me recuerdan que estoy vivo—Miré sus ojos y estaban tristes.

—Yo la llevo a la habitación—Tres me soltó el brazo por fin y seguí a Once al tráiler más alejado. —Está hermosa el agua... ¿Cierto? —Me dijo y yo asentí mirando las cristalinas aguas.

Abrió el tráiler y entramos, había una pequeña cama, había una puerta deslizable donde se supone que va el baño, había un mueble y una mesa. Había dos ventanas pero parece que son antibalas y no se pueden abrir.

Once me quitó las cuerdas y no quise ni mirar mis muñecas ya que con el ardor que estaba sintiendo podía imaginar el estado en el que se encontraban.

—En la noche...Es hermoso cuando la luna sale, se ve todo desde aquí.

—Parece gustarte mucho la belleza de la naturaleza—Me giré para ver sus ojos.

—Últimamente vivo de ella. Parece que te acostumbras al dolor—Tomó mi mano refiriéndose a mis muñecas.

—Parece que sí—Murmuré mirándolas por primera vez, sus cortes, su tono morado...Ya no me dolía como antes...Parece que si me estoy acostumbrando al dolor. —Oye, en serio no castigues a Siete, sabes que él no tuvo nada que ver con lo de desobedecer tus ordenes—Observé sus ojos color miel...Podía darme cuenta que tenía algo de verde alrededor de su pupila.

—Podrías parar de analizarme alguna vez—Susurró mirándome fijamente a los ojos.

Bajé la mirada y él tomó mi barbilla.

—No quería que pararas de mirarme, solo de analizarme—Mordió su labio levemente.

— ¿Por qué? —Pregunté con curiosidad intentando analizarlo disimuladamente.

—Porque me haces sentir vulnerable—Reí ante el uso de su palabra.

—Lo menos que eres es vulnerable y mucho menos por mí—Rodé los ojos.

A mi mente vinieron mis padres de pronto.

—Once—Lo llamé apenada.

—Dime—Sacó su móvil para verlo.

—Mis padres... ¿Están bien? —Pregunté y él me miró—Sé que los estas vigilando para que te den la fortuna.

—Están bien—Sus palabras me sacaron un enorme peso de encima.

Solté un gran suspiro del fondo de mis pulmones.

Me senté en la orilla de la cama.

—Once—Volví a llamarlo.

Él asintió escuchándome.

— ¿Qué harán conmigo cuando tengan lo que quieren?

Él pasó su mano por su pelo.

—Tengo un plan perfecto, pero me está costando cumplirlo...Tal vez necesito ser castigado por pecador—Confesó observando su alrededor.



Maripilij

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En el texto hay: secuestro, estocolmo, amor

Editado: 09.09.2019

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