Secundaria Inglesa 1

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2. Cumpleaños de Thomas

Eran las 23:58 en Londres del mismo día en el cual Thomas fue junto a sus padres al parque.

Lo importante es que la fecha del día era 27 de julio. Un día antes del cumpleaños de Thomas.

El chico se encontraba acostado en su cama en vigilia por su cumpleaños número 11.

Pasó un minuto...

Pasó otro minuto....

Y por fin el reloj marcaba las 00:00 del día 28 de julio.

Thomas enseguida sacó una sonrisa y, antes de poder hacer algo más, escuchó como la puerta de su habitación era abierta. Detrás de esta se encontraban ambos padres del chico, que ni bien vieron a su hijo dijeron en simultáneo:
- ¡Feliz cumpleaños Thomas! -.

El niño se puso de pie y les agradeció:
- ¡Gracias padres, muchas gracias! - sonrío.
- De nada hijo. Ahora creo que es el momento de abrir los regalos... - sonreía la madre.
- ¿Tengo regalos? - preguntaba confundido y expectante a la vez.
- Pero por supuesto - intervenía el padre mientras Angelina le otorgaba a su hijo una bolsa que al parecer había una prenda de vestir.

El ojiverde la tomó, la abrió y se encontró con una camiseta de fútbol.

Más precisamente, del Arsenal de Londres.

Thomas simplemente agradeció con un abrazo a sus padres.

- Bueno, ahora viene lo mejor - sonreía Richard.

Este último le dió un paquete que parecía una caja por la forma.

Cuándo por fin logró sacar el envoltorio de regalo, se llevó una gran sorpresa.
Era una...  ¡Playstation 4!

Él cumpleañero se quedó sin aliento. Lo único que pudo hacer fue abalanzarce hacia sus padres y agradecerle continuamente.

- No es nada hijo, tú te lo mereces - sonreía Richard mientras era abrazado por su hijo.

El niño se separó del abrazo aún sorprendido y sin entender bien lo que pasaba.

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Luego de un rato, los padres del chico se retiraron del habitación del mismo dejándolo satisfacer su ocio con su nueva consola.
Pero algo era distinto...
Mientras Thomas jugaba al juego de fútbol titulado FIFA, repentinamente se le vino a la mente nuevamente el momento en el cual vio a aquella castaña con su pelota.

Thomas se lo negaba, pero su subconsciente le decía: "te sientes atraído".

Tuvo que convivir varios minutos con este pensamiento que lo perturbava, incluso recibió varios goles por concentrarse tanto en ese recuerdo.

Era imposible, él mismo pensaba que era hermosa, cosa que nunca había hecho.

Es cierto, muchos se sienten atraídos fácilmente cuando tienen una edad así, pero lo de Thomas parecía muy profundo.

Pero rápidamente se perdió el sentimiento haciéndose entender a si mismo que nunca más la vería.

Y así continuó jugando hasta aproximadamente las 3:00 AM. Luego se fue a dormir con normalidad.

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Cuándo la luz del sol alumbraba con todo su esplendor en la ventana de Thomas, este último se levantó instintivamente.

Fue directo a hacer su higiene (darse un baño, lavarse los dientes, la cara y las manos).
Al terminar, salió del baño y se dirigió al comedor, donde debería estar el desayuno preparado por su madre. Al llegar estaba todo perfecto.
Vio a su madre sentada tomando un té, y a su padre tomando un café.
En mi lugar había una leche chocolatada con algunas tostadas con dulce de leche.
Thomas saludó a su familia, se sentó y comenzó a "devorar" su desayuno hasta no quedar nada.

- ¿Quiénes vendrán hoy - preguntó el chico haciendo alegación a su fiesta de cumpleaños.
- Pues, en primer lugar, tus dos amigos que elegiste invitar, Jonathan y Elliot, tus tíos y tías, junto a tus primos, tu padrino y tus abuelos, ¿Está bien? - hablaba el padre.
- Si, creo que si... -.

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Luego de unas horas, ya había llegado el gran momento de comenzar la fiesta.

Eran exactamente las 20:00 PM, hora que los invitados estaban convocados.

Los primeros en llegar fueron los abuelos paternos de Thomas; Alfred y Norma. Tenían 75 y 70 años respectivamente.

- ¡Feliz cumpleaños, muchachito! - se acercaba la mujer a su nieto mientras lo abrazaba.
- ¡Gracias abuela! - agradecía el chico mientras era saludado con un tierno beso de su abuela en la mejilla.

- ¡Felicidades, nieto! - decía el anciano mientras abrazaba al pequeño.
- ¡Gracias por venir, abuelo! -.

Y luego, por sorpresa, el hombre le otorgaba un sobre al cumpleañero.

- ¿Esto es para mí? - preguntaba inocentemente.
- Claro, ábrelo. Es un regalo de parte de tu abuela y yo - sonreía Alfred.

Thomas no hizo más que abrirlo con emoción; dentro del sobre se encontraban 200 libras esterlinas.

El pelinegro quedó sorprendido.

Lo único que pudo hacer es volcarse hacia sus abuelos y agradecerles continuamente.

- ¡No digas nada muchacho!, te lo mereces... - sonreía la abuela.

- No era necesario que le den tanto dinero - hacía una mueca Richard.
- ¡No digas tonterías hijo!, es nuestro nieto. Además, con la edad que tenemos, no necesitamos tanto dinero... - respondía Alfred.
- Si tú lo dices - se hacía hacia un costado Richard.

Los ancianos fueron invitados a sentarse en la mesa que estaba colocada en el patio de la casa.

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No pasó mucho tiempo para que vuelvan a timbrar a la casa.

Esta vez eran unos de los tíos de Thomas (Roger y Abigail) junto a sus dos hijos de 13 y 9 años (Hannah y Lucas).

- ¡Feliz cumpleaños! - saludaban ambos tíos.
- ¡Muchas gracias, tío Roger y tía Abigail! -.

Luego Roger fue a saludar a Richard, su hermano, acompañado de su esposa.

- Feliz cumpleaños, primo - se acercó Hannah (rubia, ojos celestes, estatura mediana y pelo lacio) sin sacar un segundo la mirada de su celular.
- Gracias - agradecía con mirada rara Thomas.

Luego se acercó el más pequeño, Lucas (rubio, ojos celestes, estatura pequeña y pelo enrulado):
- ¡Feliz cumpleaños, primo! - decía él mientras le otorgaba una bolsa.



Lulototo

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En el texto hay: aventura, amor, amistad

Editado: 22.05.2019

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