Selbstmord

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Alice

Una carta tan extensa y una respuesta tan contundente, algo pasaba ahí que me era imposible entender en su totalidad. Necesitaba buscar a los padres de Timmy, si es que aún vivían. Necesitaba hallar repuestas, saber el porqué de las cosas, saber qué fue lo que pasó. Así que me dispuse a buscar información de cualquier tipo, el pueblo era bastante pequeño, no cabía duda de que alguno de los tantos habitantes de acá me podría dar una repuesta simple y directa de donde hallar a los padres de Timmy.

Busqué por todas partes que alguien me dijera lo que necesitaba saber, pero, al parecer, esa vida tan sedentaria y solitaria de Timmy había contribuido a que nadie acá supiera de él. Ya me daba por vencido, tras cada búsqueda de información de Timmy, siempre recibía la misma respuesta:

- ¿Timmy?, si, vive cerca de acá, aunque no hemos sabido nada de él en algunos días, es un buen vecino, amable, un compañero fiel a la comunidad. Lamento no poder ayudarlo, y dudo que alguien acá pudiera hacerlo, nadie acá tuvo la oportunidad de conocerlo, es una lástima, pero algunas cosas e enmarcan así

Ya me daba por vencido, cuando mientras caminaba por la calle Sunbell, apareció de las sombras una mujer. Era joven, hermosa, tenía el cabello negro, una mirada tristona, ojos profundos, cabello corto, vestía con moderación, lo cual me sorprendería después. La vi salir de un callejón oscuro, parecía que me había buscado, que no había llegado a agarrar valor de hablarme, se me acercó poco a poco, era tímida, lo cual también me llegaría a sorprender.

- Disculpe usted señor, pero, lo he vito en el centro del pueblo buscando información acerca de Timmy, ¿No estoy equivocada verdad?

- Me temo que no, nadie me ha podido ayudar, nadie es capaz de darme alguna información acerca del pasado de Timmy

- Creo que podría ayudarlo, pero antes dígame, ¿por qué está buscando información de Tim? – Dijo más preocupada - ¿acaso le debe dinero o tal vez hizo algo? Si es así, le ruego me lo diga, y yo pagaré su falta. Pero no le ocasiones problemas, se lo suplico, usted no sabe qué problemas ya afronta él – parecía que no tenía intención de dejar de hablar.

- Tranquila, y deje de hablar, respire un poco y déjeme hablar, yo no vengo a hacerle nada a Timmy

- ¿Entonces por qué busca información de él? – no sabía qué responder. Aquella mujer, si bien no caía en lo divino de la hermosura, no dejaba de ser única a la vista de cualquiera que supiera apreciar una bellísima obra de arte. Esa mujer parecía haber tenido una grata relación con Timmy, ¿cómo decirle que estaba muerto?, que se había suicidado.

- ¿Qué tipo de relación tenía usted con Timmy? – pregunté

- Lo mismo le pregunto a usted – dijo, era una mujer muy inteligente, sin duda alguna, sería difícil que ella me dijera la verdad a no ser que yo hiciera lo mismo.

- Lo vi una vez – dije

- ¿Dónde?

-  En un bar

- ¿Por qué buscar información de un tipo desconocido que vio en bar?

- Tal vez debería dejar de preguntar – le dije. En ese momento ella cambió su mirada, lo sospechaba, sabía que algo le había pasado a Timmy, sus ojos se cristalizaban, su voz se hizo cortante y ronca.

- ¿Qué le pasó a Tim? - ¿Tim?, de nuevo usaba ese diminutivo, era cada vez más difícil decirle qué desenlace tuvo ese hombre.

- El… se suicidó – dije, sin poder mirarla a los ojos. Hubo un profundo silencio que el reloj cronómetro en diez segundos, pero la naturaleza del momento en mi cabeza lo transfiguró en horas. Y rompí el silencio. – si pudiera decirme algo de él, decirme dónde hallar a sus padres me sería de gran ayuda señorita.

- ¿Se suicidó?, ¿cuándo pasó eso?

- Hace algunos días – ella lloraba, pero no con lágrimas, se notaba que lloraba por dentro

- Acompáñeme – dijo al fin – lo llevaré conmigo para decirle todo lo que se

Caminamos por muy poco tiempo hasta una pequeña casa, no era muy elegante como las que había visto, incluso, no era tan grande ni elegante como la casa de Timmy, pero sin duda estaba mucho mejor cuidada. Al acercarnos al portón pude ver la sencillez en la que vivía, ella no tenía un jardín con rosas no césped verde, tenía cardos saliendo de un pasto amarillento, al entrar y ver la puerta principal pude notar símbolos tallados en este, algunos amuletos que consistían en extrañas figuras tejidas con ramas flexibles. Ya me parecía la casa de una típica supersticiosa, abrió la puerta.



Antonio Bustillos

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En el texto hay: viajes, locura, suicidio

Editado: 26.11.2018

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