Sendero de Sangre: Parte 2

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#1 : El pequeño pueblo

 

Mí nombre es Samir. Samir Martínez. Durante mí infancia viví en un pequeño pueblo al sur de América. Ahora me encuentro en paradero desconocido aunque no para mí claro , sino para el resto del mundo que me busca . Comenzaré desde el principio para que logres entender todo , con lujo de detalles.

 

Como cada mañana me despierto , me calzo , me pongo un abrigo porque aquí en Invierno te congelas , y voy a desayunar. - Hoy no Sam - me dijo mí mamá apenas llegué al comedor. - ¿A qué te refieres?- le pregunté. Me miró fijamente y dándome la espalda Respondió - Ya sabes , no te hagas el tonto - . 

En realidad si sabía , solo quería ver si conseguía algo más de detalles. Somos pobres. La única fuente de ingresos de mí familia es mí padre , que nunca está en casa por estar trabajando. Mí madre se encarga de limpiar la casa y esas cosas aburridas que las madres hacen. Mí hermana y yo solíamos ir al colegio , pero hace unas semanas algo ocurrió. Mí mamá y mí papá hablaron de ello durante varias horas la otra noche y algo logré escuchar. Aparentemente , encontraron armas y municion de contrabando en la oficina del director. En realidad no entiendo para que la gente quiere armas , es decir , aquí no hay guerras o casos similares para requerir las armas . Quizás haya algún que otro robo , pero no más que eso.

  • - Si no hay para comer , entonces voy afuera a pedir- le sugerí a mí mamá.
  • - Sam , ya sabes que no me gusta que hagas eso. Es solo cuestión de tiempo para que tu padre llegue con algo de dinero. Espera hasta la cena.
  • - Si , creo...
  • Abrí la puerta y tras prometerle a mí mamá que no pediría dinero , salí. El pueblo es pequeño pero agradable. Nos conocemos entre todos prácticamente . Es bonito , yo lo veo como si fuéramos una gran familia que a su vez , cada una tiene sus propias familias . Como si fuéramos una enorme familia con pequenas familias dentro. Mí hermana no lo cree así . Ayer le dije esto y me respondió que "A cada familia le importa ella misma" . No entendí muy bien a qué se refería , pero no pienso lo mismo . Quizás no entiendo porque no terminé el colegio y ella es un año mayor que yo. Me quedé en cuarto grado atascado desde hace algunas semanas.
  •  
  • Mientras iba caminando por el pueblo , un señor se me acercó .
  • - ¿Oye te gustaría ganar algo de dinero rápidamente?
  • - No. Es decir , si . Pero soy tan solo un niño.
  • - ¿Cuantos años tienes? ¿Cómo debo llamarte?
  • - Samir . Pero puedes decirme Sam . Tengo 11 años - me atreví a contestar . Si bien sentí como si estuviera rompiendo las reglas , pues mí madre siempre me dijo que no le dé datos personales a extraños , el señor no se veía peligroso.
  • - Oh , pero si yo a tu edad ya trabajaba como todo un hombre. Y dime... ¿Tu padre trabaja , verdad?
  • - Si señor. Trabaja en un campo con animales y plantas haciendo cosas aburridas que no me gustan para nada .
  • Entonces el señor se me acercó un poco , demasiado para mí gusto , y preguntó :
  • - ¿Como se llama?
  • - Leonardo Martínez . ¿Lo conoces?
  • Entonces la cara del señor se tornó un poco pálida , con los ojos tan grandes como dos lunas . Y derrepente se alejó.
  • - ¿El famoso Martínez? El que dicen que hace los mejores trabajos... En todo sentido.
  • Yo entendí que se refería a algo más y pregunté.
  • - ¿Perdón? ¿Que quiere decir?
  • - Oh ya sabes , lo que la mayoría de gente hace en este pueblo. Dicen que es muy bueno traficando armas y exportando pólvora a otros pueblos más al norte. Dicen que gana bien . ¿Tienen mucha plata?
  • - No. Somos algo pobres.
  • Me miró fijamente y con un tono de superación me dijo :
  • - Se debe estar guardando todo para él. Que mal padre ¿No lo crees?
  • Entonces rápidamente , y con algo de agresividad , le respondí :
  • - Nunca. Él no es así , trabajaba por todos y nos da todo.
  • - Como digas . Pero piénsalo , ¿Seguro que te da TODO? No lo digo yo , lo dicen amigos míos que compran pólvora y dicen haber hecho negocios oscuros con él.
  • Lo miré y me quedé como atónito . Si bien yo sabía que no podía ser verdad , no tenía como probar que él estuviera mientiendo. Se dio la vuelta , arrancó a caminar y se despidió con una mano alzada sobre su cabeza.
  • Yo hice lo mismo. Me di media vuelta y camino a casa de nuevo.
  • Apenas me alejé del lugar de recién , en la puerta del bar del pueblo , me interceptó Eze.
  • - ¡Hey! ¿Que haces aquí Sam?
  • A Eze lo conozco desde que soy un bebé , le tengo confianza.
  • - Acabo de tener una conversación extrana con ese señor que está allí - señalé a la lejana silueta del hombre con el que acababa de hablar .
  • - ¿Tuviste una conversación con un completo desconocido? Tu mamá se va a enojar .
  • - No si no se entera.
  • Tenía pensado ocultarselo , porque lo que el señor me dijo podría ser cierto. Dije :
  • - Si lo que me contó llega a ser cierto...
  • - Amigo , no deberías creer lo que un desconocido te dice . A mí una vez uno me dijo que él tenía poderes y que podía lanzar fuego de las manos . Iba un poco drogado.
  • - Si , lo sé. Solo tengo el presentimiento de que podría ser cierto. Creo que hay una mínima posibilidad.
  • Entonces Eze me dijo - Suerte con lo que tengas que hacer. Te invitaría a jugar al fútbol con los hijos de mí vecina , pero te veo un poco tenso. ¡Mañana te veo!
  • Alcé la mano para despedirlo y seguí mí camino.
  • Ya estaba oscureciendo. Aquí el día dura menos que la noche. Antes de ir a casa , decidí pasar por la granja donde mí papá trabaja para hablar con él del tema. Cuando llegué allí no lo encontré. No estaba. Todos estaban trabajando aún , pero él no .
  • A partir de aquí lo que el señor me dijo comenzaba a tomar más y más fuerza.
  • Una vez en casa , tras haberle explicado a mamá que no pedí nada en la calle , me recosté en mí cama a esperar que papá llegue. No debía dormirme. Dicen que si comes te da más sueño. Mí hermana y mí madre cenaron pan y cereales , yo no. Me quedé en la cama. Lo esperé durante una o dos horas , quizás un poco más. Cerré los ojos un segundo,  y cuando los abrí de nuevo, un raídante rayo de sol me dió en el ojo.
  • Entonces , escuché a mí madre gritar - ¡A desayunar! ¡Su padre trajo cosas anoche!



Karu

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En el texto hay: guerra, historias, poder

Editado: 01.06.2019

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