Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 2

ALEX

Es domingo, el dia oficial para no moverse de la cama en todo el día. Pero no, no es mi caso ya que me toca trabajar. Ahora que me acuerdo, no os he contado a que nos dedicamos.  Susana trabaja en una pastelería, todo un chollo y una desgracia a la vez para una persona que le encanta el dulce pero no hacer deporte. Marta es profesora en un instituto  y yo soy abogada. 

Bueno, volviendo a lo que estaba contando, mañana tengo un juicio y como cuando iba a clase me acuerdo a las diez de la noche del domingo. No es muy complicado, de hecho es lo de siempre. El marido le pone los cuernos a su mujer, ella se entera y le pide el divorcio pero él quiere quedarse con todo y dejar a la mujer con una mano delante y otra detrás. Encima de cabrón se quiere quedar con la cama. Este tipo de casos son los que me ponen negra y os voy a explicar el porqué.

Hace unos cinco años, empecé a salir con un chico llamado Gonzalo. Era maravilloso me trataba como una reina y así me sentía pero por más que mis amigas y mis padres me dijeran que era una mala influencia para mí y no era buena persona, yo confiaba ciegamente en él. Resultó que después de estar dos años juntos, un sábado cualquiera decidió salir con sus amigos, me invitó pero no soy muy de salir de fiesta, prefiero estar en casa viendo una película, pero por suerte o por desgracia depende desde dónde se mire, mis amigas terminaron convenciéndome para salir con ellas y acabamos en el mismo sitio que Gonzalo, pero no estaba solo. De hecho estaba muy bien acompañado con una rubia en su regazo y una morena besándole el cuello por detrás. Me dolió mucho, no lo voy a negar, pero soy de las que prefiere la venganza antes que quedarse en casa llorando. Y me vengué. Les conté mi plan a mis amigas y aceptaron a regañadientes. Le hice varias señales desde donde estaba hasta que me vio, palideció tanto que pensé que le iba a dar un chungo, pero no cayó esa breva. Me hice la triste, aunque sentía más asco que pena, y me fui de la discoteca mientras mis amigas me miraban esperando a que el imbécil saliera. Cuando salí y vi que me seguía me metí en una calle solitaria y semioscura, él me cogió del brazo diciéndome lo típico "que no era lo que pensaba" etc, etc, etc. Le abracé y le dije que le creía, esperando que se relajara. Cuando lo hizo, le metí tal rodillazo en los huevos que estoy segura que se tiró mínimo una semana sin usar su cosita porque no se le levantaba y le tiré el anillo que me regaló hace una semana. En ese momento, mis amigas me esperaban a la entrada de la calle con nuestras cosas y un taxi para llevarnos a casa. Cuando llegamos lo tuve claro, no me iba a fiar en ningún tío más.

Pero no soy la única, Susana también tuvo que pasar por algo parecido pero mucho más heavy. El sujeto, porque ese no se merece ni que se le llame hombre, le puso los cuernos con su hermana, a la que odia con toda su alma. Marta, solo ha estado con Luis pero Susana y yo sospechamos que algo así puede estar pasando, pero os lo contaré más adelante.



LittleLioness1

Editado: 15.02.2020

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