Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 9

ALEX

Si Susana es insoportable cuando alguien le quita un poco de comida mientras cocina, imaginaos si tiene una cita con un tio que le gusta. Encima si a eso le sumamos que Marta tiene obsesión por el mundo de la moda y el maquillaje, os podéis imaginar la escena.

Susana tiene un armario enorme, hay de todo, desde vestidos que harían cambiar de acera a un gay hasta chandals que se pondría mi abuela para limpiar. El caso es que Susana está dejándose aconsejar por nosotras pero no nos ponemos de acuerdo. Mi estilo y el de Marta no tienen nada que ver. Marta prefiere una falda negra por encima de las rodillas con una blusa turquesa, sin escote ni nada. La palabra aburrido se queda corto para ese conjunto. En cambio, he visto un vestido rojo ceñidísimo con un escote en uve que a Miguel se le va a caer la baba. 

-Susana, mirame y contesta a una pregunta. ¿Quieres echar un polvo o esperar varias citas?- Sé la respuesta pero necesito que la diga en voz alta.

-¿En serio? ¿Tu es que no piensas en otra cosa?- Se me olvidó deciros que Marta es súper recatada, para ella hablar de sexo no es de señoritas. Esto nos ha llevado a varias peleas que nos duran poco.

-No siempre, pero cuando no lo practico es un pensamiento muy recurrente. Pero deja que conteste.

-Sí y no. Por un lado me encantaría pero por el otro no quiero parecer una chica fácil. Es un gran dilema.- Odio eso. ¿Porqué una chica no puede hacer lo que le dé la gana sin que la etiqueten?. Por desgracia, ese tipo de pensamiento parece sacado de la boca de mi madre aunque ella preferiría la frase "Una mujer de verdad tiene que hacerse de valer". Eso es muy de mis padres, ya que son muy tradicionales. Yo soy la oveja negra de la familia por hacer lo que me dé la gana. De hecho, me fuí de casa a los dieciocho años por eso. Me tenían tan controlada hasta el punto de que mi padre, teniente del ejército, contrató a un detective privado para saber lo que hacía cuando no estaba en casa y cuando descubrió que tenía novio me dió una paliza que me rompió el brazo. Todo reventó y mi madre en vez de ayudarme a mí se puso del lado de mi padre. Así que ahora mismo tengo esta vida gracias a la ayuda de mi hermano que me pagó la carrera y a los padres de Marta y Susana que me consideran una hija más, ya que con mis padres no me hablo desde aquello.

-Escuchame cariño, tienes que hacer lo que te apetezca porque es tu cuerpo y tu vida.- Esto lo digo en todo normal, pero lo siguiente no.- pero yo me pondría el vestidazo rojo para que a Miguel se le caiga la baba y se le levante otra cosa.

-¡Joder Alex! ¿Es necesario que hables así?- Se que no debería reirme pero escuchar a Marta hablar así de sulfurada me da risa. Mucha risa.

-Alex, no empieces. Marta, relajate. Me voy a poner el vestido negro que me regalásteis para navidad y punto.- Buenooooooo, no es lo que quería pero es una buena solución.- ¿Quién me peina y quien me maquilla?

Cuando sonrie así me da mucho miedo. Pone cara de loca pero sé que es porque está nerviosa.

-No preguntes, siempre es lo mismo. Yo te peino y Marta te maquilla. A no ser que quieras ir con un poco de colorete y rimel, porque de ser así, me pongo manos a la obra.

-¡NI LO SUEÑES!- Me gritan las dos con los ojos salidos, parecen chiguaguas.

Media hora después, ya hemos acabado. A Miguel no se le va a caer la baba, va a morir esta noche de un infarto. Lo tengo claro. Está preciosa y así se lo hacemos saber para que se le quiten los nervios y se lo crea. Pero de poco sirve cuando suena el telefonillo y Miguel la espera en el portal. 

Antes de que salga por la puerta, no me puedo aguantar y se me escapa:

-¡SUERTE NENA Y RELAJA LA PELVIS!- Lo sé, es de una peli pero tenía muchisimas ganas de decirla. Pero mientras me estoy riendo me cae en el pecho el peine con el que se estaba retocando.

 



LittleLioness1

Editado: 23.02.2020

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