Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 10

SUSANA

Estoy muy nerviosa pero en cuanto lo veo de espaldas al portal se me quita todo porque me quedo pasmada. Los vaqueros que lleva le hacen un culo muy interesante y la chaqueta de cuero le sienta demasiado bien para mi salud mental. Cuando abro la puerta del portal se gira y se nota que le gusta lo que ve porque solo le falta babear. Sonrío de lado mientras le agarro de la cintura posesivamente y le doy un morreo. 

No se cuánto tiempo pasa desde que nos empezamos a besar hasta que nos separamos pero yo estoy en la gloria. Con una sonrisa que muestra sus perfectos dientes, me agarra de la mano y vamos hacia donde está el coche aparcado en doble fila. Como todo un caballero, me abre la puerta del coche para que entre. Estas cosas hacen que se me caiga la baba, nunca en mis veintitrés años me habían tratado así. Cuando ya estoy dentro, me cierra la puerta con cuidado y mientras me estoy abrochando el cinturón, da la vuelta al coche y cuando abre su puerta se quita la chaqueta quedándose con una camisa blanca que casi me da un infarto. Mientras se abrocha el cinturón y arranca el coche, inicio la conversación para que la atmósfera que se respira sea menos intensa.

´-Bueno, ¿dónde me vas a llevar?- Tengo mucha curiosidad por saber como se va a desarrollar la cita.

-Es una sorpresa. Sólo te puedo dar una pista, ¿te gusta la comida italiana?

-Gustarme es poco, me encanta Italia en general. Desde su comida hasta sus rincones. Siempre he querido ir pero no está la cosa para gastarse mucho dinero. Vivo enamorada de Italia desde que estudié historia del arte, en la que me enseñaron lo preciosa que es. Aunque siempre me ha encantado su gastronomía.- Cuando algo me gusta no paro de hablar. Pero se ve que a Miguel no le importa mucho porque mientras yo hablo, él me mira con un amor que hace que me tiemblen las piernas. 

-Entonces te va a encantar el sitio. A mi también me encanta Italia, de hecho he ido varias veces. Mi amigo Hugo tiene familia allí y siempre que voy me tratan como uno más. Ahora que me acuerdo de él, está muy interesado en Alex- que se acuerde del nombre de mi amiga, ya es un punto.- y me ha dicho que si le puedes dejar su número o algo. Es que la última vez que la vio se tuvo que ir corriendo, su hermana pequeña tiene un problema médico y la ingresaron de urgencia.

Ahora entiendo porqué Alex tenía un aura rara desde que salimos de la discoteca, seguramente salió corriendo dejándola con todo el calentón. Cuando llegue tengo que hablar con ella, su psicóloga siempre le dice que tiene que expresarse y no guardárselo para ella.

Seguimos hablando de nuestros amigos hasta que llegamos al restaurante. Es precioso tanto el interior como el sitio en el que está. Está en una calle peatonal en la que hay niños jugando y señoras hablando al aire libre, pero lo mejor es lo de dentro. Cuando entramos noté un ambiente muy familiar y cálido. Estaba lleno porque ,según me ha dicho Miguel, la comida está tan exquisita que te transporta a Italia.

El camarero nos lleva hasta la mesa reservada junto a unos amplios ventanales que dan al mar. 

-¿Te importa que pida yo?

-Adelante, confío en tu criterio. Eso si, como no me guste te mato.- Digo en tono de broma. La verdad es que no me hace gracia que decidan por mi pero por un día no importa.

Pide varias cosas en italiano, que hace que se me caigan las bragas sólo de escucharlo, mientras el camarero recoge las cartas. 

-Mientras esperamos la comida, ¿que te parece si jugamos a las cuarenta preguntas?- Es la mejor forma de conocerse, no me juzguéis.

-¿Cuarenta preguntas? Pocas me parecen- Se rie a carcajadas y mientras yo estoy hipnotizada, me pilla la delantera.- Empiezo yo, ¿Que edad tienes?

-Tengo veintitrés años. ¿Y tú?

-Soy un poco más mayor que tú, tengo treinta y cuatro. ¿A que te dedicas?

-Tengo una panadería/pastelería artesanal.

-¿Tienes mascotas?

-¡Oye! ¿y yo qué? Pero no, no tengo mascotas. ¿Y tú?

-Sí, un doberman. Se llama Aquiles.

Nos traen la comida y las bebidas, ha pedido de todo, desde pizza hasta tiramisú. Hay muchos platos que tienen una pinta increíble. Pero seguimos jugando aunque quiero indagar un poco más.

-¿Cuánto tiempo estuviste con tu exmujer?

-Vas a cuchillo eh. Estuvimos juntos cinco meses. ¿Tienes novio o algo parecido?

-No. No sería tan cabrona de tener una cita contigo si estoy o estoy conociendo a otra persona. No es mi estilo.- Y es totalmente cierto. Odio a las personas que engañan a otras o que juegan con ellas. Mi madre siempre me decía "No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti".- ¿Que es lo que quieres o esperas de esto?- No se como explicarlo por eso gesticulizo señalándonos a ambos.

-Lo espero todo. Eres lo que llevo buscando mucho tiempo, a pesar de que apenas nos conocemos. Sólo me hizo falta verte para saber que eres especial.- Me voy a morir del amor. ¿Se puede morir de eso?

Terminamos de cenar y nos vamos a dar un paseo por la playa. No hay nada mejor para bajar la comida que andar descalza por la orilla de la playa. Pero sólo por la orilla, tengo talasofobia. Mientras yo estoy pensando en lo que puede haber en el agua, Miguel se para delante de mí. Me levanta la cara y me besa. 



LittleLioness1

Editado: 15.02.2020

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